Estados Unidos celebra en 2008 sus elecciones presidenciales, un proceso largo y complejo que comenzó con los caucus de Iowa y las primarias de New Hampshire.
El precandidato demócrata Barak Obama durante el caucus de Nevada. EFE |
Cristina Arredondo.
Madrid. Aún quedan once meses para el primer martes después del primer lunes de noviembre, o lo que es lo mismo para el 4 de noviembre de 2008, fecha en la que los estadounidenses elegirán nuevo presidente.
El sistema electoral americano es uno de los más complejos, ya que la elección del presidente es indirecta a través de compromisarios o delegados. De esta forma, los americanos no votan a un candidato, sino a los representantes del partido que más les convence.
No obstante, desde que comienzan las elecciones hasta el día que se vota concurren varias fases.
En primer lugar, no existe un censo electoral fijo, sino que cada año que se convocan elecciones se realiza uno, de formar que aquellos que deseen votar deben registrarse en el censo de su Estado. Además, deben hacerlo como votantes de un partido concreto, ya sea el Demócrata, el Republicano, el Partido Verde o el Partido de la Reforma, aunque en las elecciones finales no voten por ese partido.
Una vez que están hechos los censos de cada Estado se convocan las Primarias, que son reuniones estatales de cada partido con los ciudadanos censados como votantes suyos. En esas reuniones se decide a mano alzada el candidato que aspirará a la presidencia por dicho partido. Se trata de uno de los sistemas más democráticos y más peculiares.
En los Estados de Iowa y Nevada en vez de Primarias se llevan a cabo los Caucus, que son similares a las primarias aunque allí los electores no eligen directamente al candidato, sino que votan a representantes de uno de los líderes que se presentan. Después, los delegados elegidos se volverán a reunir para elegir al candidato.
En esta fase, el candidato que ha obtenido más votos, es decir, el que acudirá a las elecciones como candidato presidencial del partido, se lleva un número determinado de delegados en función de la población de cada estado. Esos delegados serán los que elijan al presidente el día de las elecciones.
En total, los compromisarios son 538, que resultan de la siguiente suma: 100 senadores, 435 congresistas y tres delegados de Washington D.C. Cada Estado tiene un número de compromisarios en proporción a la población del Estado.
La Convenciones y Campañas
Tras los caucus y primarias, y una vez hecho el recuento de delegados que lleva cada candidato, llega el momento de las Convenciones, que se realizan durante el verano. Cada partido designa un Estado para realizar su convención. A ella acuden los delegados del partido en cada Estado para designar formalmente a su candidato a la presidencia. Aunque antes de esta fase ya se sabe quién será el representante que irá a las elecciones, ya que el que tiene más delegados es el que gana.
Llegados a este punto, comienza la verdadera Campaña electoral de los partidos. En este período se realizan mítines, actos electorales y los debates, que despiertan gran expectación. En los debates, emitidos por las televisiones, los representantes de los principales partidos, el Demócrata y el Republicano, se enfrentan cara a cara. Para los expertos, los candidatos ganan las elecciones en estos debates en función de su vestimenta y modo de actuar, más que por el programa electoral que presenta.
En EEUU no existe la llamada jornada de reflexión, por lo que el día de las elecciones llega en plena campaña. De hecho, los delegados hacen propaganda hasta en el mismo colegio electoral el mismo día de la convocatoria a las urnas.
Ese día, los estadounidenses acuden a los colegios electorales donde votan a través de papeletas o por medio de ordenadores, esto depende de cada colegio.
Ya sea de un modo u otro, los electores no votan directamente al presidente. Al marcar a un candidato esa persona lo que está votando es al delegado de su Colegio Electoral que después, en la reunión de electores, emitirá su voto por el candidato elegido. En cada estado gana el candidato que más votos tiene.
Pero el recuento no se hace por el número de personas que han votado ese día, sino por el número de votantes registrados en el censo electoral del Estado. Por tanto, si en un Estado se han censado 200 personas pero sólo han acudido a las urnas 100 ciudadanos, el candidato ganador se lleva 200 votos, el de las 200 que se registraron para votar. Por tanto el candidato ganador obtiene el respaldo de los electores de ese Estado.
El primer lunes después del segundo miércoles de diciembre se reúnen los electores del Colegio Electoral en sus respectivas capitales de Estado y emiten sus votos. Es entonces cuando comienza la nueva legislatura, en esta ocasión el presidente número 44 de los EE.UU tomará posesión de su cargo el 20 de enero de 2009.
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