Vladimir Putin alabó a su predecesor por llevar la libertad al país y rebelarse contra su partido para convertirse en el primer presidente de la Rusia postsoviética.
Putin y el presidente electo, Dimitri Medvedev durante la inauguración del monumento a Yeltsin. EFE |
Moscú. El cementerio de Novodiévichie de Moscú acogió este miércoles la ceremonia de inauguración de un monumento en memoria del primer presidente de Rusia, Borís Yeltsin, fallecido hace un año.
El actual presidente ruso, Vladimir Putin, alabó a su predecesor, Boris Yeltsin, por llevar la libertad a Rusia y lo calificó de político de talla mundial.
"Hace un año que ya no está entre nosotros Borís Nikoláevich Yeltsin, el primer presidente de Rusia y uno de los políticos más brillantes del siglo XX, que influyó de manera fundamental no sólo en el desarrollo de nuestro país, sino, y sin exagerar, en el curso de la historia mundial", declaró.
Los detractores de Putin le acusan de traicionar el legado de Yeltsin por retroceder en las libertades democráticas, concentrar demasiado poder y restaurar muchos atributos de la Unión Soviética que Yeltsin ayudó a eliminar.
En un momento simbólico de la ceremonia conmemorativo, una banda militar tocó varios compases del himno nacional que introdujo Yeltsin y pasaron a la melodía soviética que volvió a restablecer Putin como oficial.

(La viúda de Yeltsin y sus hijas depositan flores junto al monumento dedicado al primer presidente ruso)
Los altos representantes del Gobierno de Rusia llegaron al cementerio de elite de Moscú, el Novodevichi, para el descubrimiento de un monumento a Yeltsin, una austera escultura de piedra que evoca la bandera tricolor rusa ondeando al viento.
Putin declaró que la bandera "es un testimonio a las aspiraciones democráticas deseadas por nuestro pueblo" y "uno de los claros símbolos de nuestra firme elección en favor de la libre sociedad y de un desarrollo civilizado y avanzado".
Yeltsin, que falleció a los 76 años de edad, fue un líder comunista que se rebeló contra su partido para convertirse en el primer presidente de la Rusia postsoviética. Su gobierno quedó marcado por el florecimiento de las libertades pero también por la confusión económica y la inestabilidad política, que muchos rusos creen que Putin ha revertido.
Yeltsin, frágil y enfermo, dejó la presidencia en diciembre de 1999 y entregó sus poderes a un sucesor elegido por él, el ex espía de la KGB Putin.
Putin, que desde entonces ha gobernado con años de crecimiento económico ininterrumpido, ha citado a menudo la "confusión de la década de los 90" como contraste a su estancia en el poder. De todas formas, Putin siempre se ha referido a Yeltsin con reverencia.
De hecho, en el acto de este miércoles, declarado de relevancia nacional, explicó que "el camino de Yeltsin es tan único como el destino de Rusia, que atravesó una transformación sin precedentes y una confusión difícil para defender su estado y su derecho al desarrollo libre e independiente".
Dimitri Medvedev, el delfín de Putin que cogerá el cargo de presidente el próximo 7 de mayo, también acudió a la ceremonia. Putin aprovechó para afirmar que la necesidad de que haya un poder presidencial fuerte reconocido en la Constitución es otra de las lecciones que le enseñó Yeltsin. Añadió que "el poder presidencial siempre garantizará la ley básica y los derechos de os ciudadanos, seguirá estando al servicio de la gente de Rusia y de los intereses soberanos del país". (Ep)
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