El cuidado correcto de los pies en la infancia ayuda a prevenir la aparición de anomalías que se vuelven crónicas.
Dr. Lavilla
Los pies son el sustento de todo el cuerpo humano. Su flexibilidad les permite soportar una gran carga y a la vez hace posible la deambulación. Los problemas en los pies pueden venir por una estructura ósea con una dinámica alterada. Esto sucede cuando el arco no mantiene una forma equilibrada, bien por exceso o bien por defecto. Existe un pie cavo con un arco muy elevado que concentra la presión en la parte posterior y sobre todo en la anterior, distribuyéndose anormalmente.
En la situación contraria se encuentra el pie plano, con un arco que es prácticamente inexistente. Con esa forma, la base de sustentación se amplía excesivamente afectando a la distribución de la presión y limitándose el efecto de amortiguación. Entre ambas situaciones hay diversos grados de anomalía. Las causas pueden ser diversas: de nacimiento o adquiridas. Aunque existen problemas congénitos, incluso asociados a enfermedades osteomusculares, es importante un crecimiento y desarrollo adecuado a lo largo de la infancia. Cuando no se cuida desde pequeños el pie, se puede acabar adquiriendo una dinámica viciada que genera anomalías en la estructura ósea y en los ligamentos.
En todo caso, entre los factores que pueden afectar más a la dinámica del pie se hallan el peso y el estilo de vida. Un excesivo peso supone una sobrecarga importante que se debe distribuir por la pierna y el pie. Sin embargo, el calzado supone otro aspecto fundamental. Ese calzado se debe adaptar a las características de cada pie. Para ello, no debe suponer una limitación al desarrollo de la dinámica habitual. Sin embargo, muchas veces se abusa de un calzado que no se adapta adecuadamente y acaba ocasionando problemas importantes.
Las consecuencias sobre el estado del pie pueden ser importantes. Entre los más habituales están la pérdida de alineación de los dedos, la aparición de zonas con un aumento del grosor de la piel, y la presencia de constantes distensiones de los ligamentos que se acompañan habitualmente de fenómenos inflamatorios.
En cuanto a las distensiones que afectan a los ligamentos, éstas favorecen la presencia de esguinces igualmente crónicos.
Atención a los zapatos
Conviene mantener en todo momento un calzado adecuado y adaptado a cada pie. Esto es importante desde la infancia, estando al tanto de cualquier anomalía que pueda ser corregida simplemente con ayuda ortopédica.
No conviene abusar de un calzado poco anatómico. Cuando aparecen esas anomalías, se debe acudir a un especialista que no solamente consiga aliviar las molestias, sino que detecte cual ha sido el defecto que las ha originado.
Una vez detectada la anomalía dinámica, se puede poner remedio y evitar que las lesiones empeoren. En algunos casos será necesaria una intervención quirúrgica sobre todo cuando el defecto sea importante y esté ocasionando problemas en otras zonas del esqueleto.
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