Nuestro crítico de cine analiza para Gaceta.es los estrenos de esta semana
Decine21.com
Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal
Los amantes del cine 'Indy' llevaban diecinueve años esperando que Spielberg se decidiera a retomar la saga de Indy, Indiana Jones, el más célebre arqueólogo del mundo. Pero el cineasta se ha resistido, pues en espera de un guión que le motivara llegó a echar por tierra uno escrito por el mismísimo Frank Darabont (Cadena perpetua). Al final se ha decantado por un libreto de David Koepp, que había escrito para él Parque Jurásico, muy acorde con lo que se esperaba.
La trama transcurre en los años 50, la era del nacimiento del 'rock and roll', cuando un Indy envejecido ha sido retenido junto con Mac, antiguo colaborador suyo, por un grupo de soldados soviéticos liderados por Irina Spalko, una cruel mujer que fue el ojito derecho de Stalin. Irina necesita que Indiana Jones le ayude a encontrar una reliquia precolombina, depositada en una instalación secreta del ejército estadounidense... En la aventura subsiguiente en la que se ve envuelto el veterano aventurero recibirá la ayuda de Mutt Williams, arrogante muchacho que ha ido en busca de Indy para advertirle de que un amigo, el profesor Oxley, ha sido secuestrado. Y también reaparece la mismísima Marion Ravenwood, la compañera de Indy en la legendaria En busca del arca perdida. Desvelar más datos de la trama sería hacerle un flaco favor al espectador...
La cuarta entrega de la saga no decepciona, a pesar de las grandes expectativas que ha levantado. Ya quisiera George Lucas haber mantenido el nivel tan alto en su resurrección de La guerra de las galaxias. Se le pueden sacar pegas, pero éstas son bastante menores. Por ejemplo, algunos diálogos explicativos son tan extensos que propician caídas de ritmo. También se puede resaltar que a pesar de la magia que tiene el regreso de Marion, Karen Allen es una actriz que no acaba de resultar muy convincente.
La película está llena de guiños a los incondicionales por sus referencias al arca, al padre del protagonista, a Marcus, etc. Y también se homenajean a clásicos del cine de aventuras, como los protagonizados por Tarzán, o aquellas que tenían memorables duelos de espadas... Si el objetivo de las anteriores entregas era recuperar el sabor de aquellas películas para todos los públicos, ciertamente, Spielberg ha vuelto a conseguirlo. Gustará a los que crecieron con los clásicos del cine, a quienes eran unos niños cuando se estrenaron sus predecesoras, y también a las nuevas generaciones.
Spielberg muestra desde luego que sigue en plena forma -aunque nadie lo dudaba, pues su anterior trabajo, Munich, es uno de sus grandes filmes-. Aprovecha la ambientación para trazar una descripción de la época de la Guerra Fría, con sus pruebas nucleares, su paranoia ante la amenaza comunista, y sus jóvenes rebeldes y roqueros. Se luce sobre todo en las secuencias de acción, algunas para el recuerdo, como la persecución en plena selva. Aunque ha necesitado más efectos especiales que en otras entregas, lo cierto es que los usa de forma tan inteligente que no desentonan. Las andanzas de sus personajes propician además una apología de la unidad familiar bastante sana, que el cineasta admite sin rubor.
Por supuesto, es obligatorio citar el trabajo de John Williams, un colaborador esencial de la serie. El compositor favorito de Spielberg se luce, rememorando fragmentos musicales de antaño, y con pasajes nuevos brillantes, como el que acompaña a los soldados soviéticos, que suena a música rusa.
El reparto está formado por grandes estrellas, en pequeños papeles, que cumplen con su cometido. Harrison Ford mantiene su intenso carisma; en pantalla parece que sigue en forma a pesar del paso del tiempo, y se nota que ha acumulado ya muchas tablas. Cede mucho protagonismo a Shia LaBeouf, sin duda un gran acierto, porque desprende el magnetismo de las grandes estrellas, y recuerda lejanamente al rey del género de aventuras, Errol Flynn, en quien parece haberse inspirado para encarnar a su personaje, un fanfarrón con encanto. Cuando ambos protagonistas aparecen en pantalla aprovechan bastante que los diálogos tienen cierto ingenio ('has traído una navaja a un tiroteo'). ¿Son padre e hijo, como se rumoreaba antes del estreno del film? Para hallar respuesta al gran enigma cinematográfico de la temporada, lo suyo es no perderse la película.
Año de producción: 2008
País: EE.UU.
Dirección: Steven Spielberg
Intérpretes: Harrison Ford, Karen Allen, Cate Blanchett, Shia LaBeouf, John Hurt, Ray Winstone, Jim Broadbent, Alan Dale.
Guión: David Koepp, George Lucas
Música: John Williams
Fotografía: Janusz Kaminski
Distribuye en Cine: Paramount
Duración: 124 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Aventuras
Contenidos: Acción 4, Amor 2, Lágrimas 1, Risas 2, Sexo 0, Violencia 1
Antes que el diablo sepa que has muerto
Andy y Hank son dos hermanos con problemas. El primero, casado y sin hijos, es un ejecutivo de buena posición, pero que ha venido costeando últimamente su adicción a las drogas tomando prestado, temporalmente y sin decirlo, dinero de su empresa. El otro es un pobre diablo sin ocupación estable, divorciado, aunque amante de su hijita; sus apuros económicos le hacen retrasar el pago mensual de la correspondiente pensión. En tal tesitura, Andy proponer a su hermano un plan: robar la joyería de sus padres. Éstos no saldrán perjudicados, pues el seguro cubrirá todo; y ellos, que conocen bien el establecimiento, podrán tapar sus agujeros financieros. Lógicamente, pretenden que todo transcurra sin violencia. Pero Hank, encargado de ejecutar materialmente el atraco, no se atreve a hacerlo personalmente, y recurre a un tercero, que acude a la joyería armado. Se producirá un enfrentamiento entre el atracador y la madre, a resultas del cual muere el primero, mientras ella queda en coma.
El título original del film alude a una frase hecha, que completa dice "A half hour in the paradise... before the devil knows you are dead", o sea, "media hora en el paraíso... antes de que el diablo sepa que estás muerto". Y precisamente se recoge ese espacio de tiempo infernal, en que el paraíso de los problemas superados y la felicidad no se da en absoluto, mientras los personajes deambulan como cadáveres ambulantes, antes de que, en efecto, el diablo se los cobre como piezas. El guión que dirige el veterano Sidney Lumet -83 años, 50 haciendo películas, éste hace su título número 44-, escrito por el novato Kelly Masterson, presenta una perspectiva completamente desesperanzada y fatalista, de personajes encerrados en una ratonera, y que se diría se empeñan en agravar las heridas producidas por la trampa en que se han metido. La estructura narrativa deconstruida, con los puntos de vista de distintos personajes -los dos hermanos y el padre- se revela eficaz, también por la vigorosa realización de Lumet, de hechuras muy clásicas y muy sólidas. Resulta impactante la escena del atraco, así como el resto de escenas de la parte que podríamos denominar criminal. Pero además hay personajes sólidos, con sus dramas bien atrapados, las miserias y mezquindades, las consecuencias no previstas, las decepciones y el afán de venganza. En tal sentido la película es muy cruda, porque los personajes carecen de cualquier tipo de asidero al que agarrarse: los hermanos han ido soltando amarras de las cosas que importan -sus respectivas familias-, para encadenarse a adicciones o incluso a una relación adúltera y secreta con la mujer del hermano; y el padre, una vez su esposa se encuentra en coma, sólo vive para dar con los cómplices del asesino.
La película es plenamente coherente con la filmografía lumetiana, por ejemplo con Tarde de perros en su dibujo de una pareja de perdedores sin salida, que tratan de superar sus problemas con una acción criminal. Y coincide con una especie de 'revival' del cine de los años 70, que tiene actualmente representantes en títulos como Michael Clayton o American Gangster; de este período se hereda, además de ciertas temáticas y el escenario urbano (la amada Nueva York de Lumet), la violencia seca, el intenso dramatismo de las situaciones y ciertas concesiones gruesas y gratuitas al sexo (la escena de arranque y otras), que parecían superadas en el cine reciente. Están muy bien los actores: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, y Albert Finney, pues dominan los hombres sobre las mujeres, aunque Marisa Tomei y Rosemary Harris tenga un par de escenas de lucimiento, la confesión y el atraco respectivamente.
Año de producción: 2007
País: EE.UU., Reino Unido
Dirección: Sidney Lumet
Intérpretes: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Albert Finney, Marisa Tomei, Rosemary Harris, Aleksa Palladino, Michael Shannon, Amy Ryan.
Guión: Kelly Masterson
Música: Carter Burwell
Fotografía: Ron Fortunato
Distribuye en Cine: A. Zeta Cinema
Duración: 123 min.
Público apropiado: Adultos
Género: Drama, Thriller
Contenidos: Acción 2, Amor 1, Lágrimas 2, Risas 0, Sexo 2, Violencia 2
El último viaje del juez Feng
Feng es un veterano juez que cada año recorre la provincia de Yunnan para impartir justicia. El viaje se desarrolla por la China profunda donde los habitantes están marcados por su vida rural y porque conforman minorías étnicas que les separan de sus propios vecinos y del resto del país. A parte de las inclemencias de un viaje de estas características, Feng tendrá que lidiar con las costumbres y supersticiones propias de cada lugar. En su tarea cuenta con la ayuda de su secretaria Tía Yang y del novato Ah-Luo. Tía es su fiel colega desde hace años, mientras que el joven recién salido de la universidad se convierte en la alteración del orden establecido con el paso de los años.
Liu Jie debuta como director con este largometraje. Antes había sido director de fotografía y eso queda patente en esta película. Sin embargo, lo más destacable de la cinta son sus personajes protagonistas, especialmente el del juez y su secretaria. Feng es un hombre experimentado y ecuánime. Devoto servidor del gobierno chino, es consciente también de las distintas realidades de los pueblos que visita, por lo que es capaz de dictaminar veredictos adecuados, que han conseguido que durante años su figura sea muy apreciada y respetada en estos lugares. También es verdad que Feng es un hombre algo brusco. En estos momentos, es fundamental la presencia de su ayudante. Su secretaria es una mujer paciente y conciliadora. Estos dos personajes son tan completos que el tercero en discordia, el del joven licenciado, no puede sino mirar desde la barrera. Aún así, es un personaje interesante en cuanto a que supone el presente y futuro de la nueva China, de la que tanto se habla ahora, pues Feng y Tía se podrían considerar las viejas glorias del pasado. Y es que la película puede ser entendida como una crónica de la China del siglo XXI. Según el director, la cinta representa una situación muy corriente en las zonas rurales chinas, donde existen un millar de tribunales ambulantes. Su crítica al sistema judicial queda patente en la insignia nacional que carga el caballo durante el viaje, "es el reflejo exacto del sistema judicial local, dando tumbos por una carretera en construcción", afirma Liu Jie.
La primera parte de la cinta es más cercana a la comedia que al drama. El tono en que están tratados los juicios produce más de una sonrisa. De hecho, el personaje de Feng llega a ser de lo más gracioso. En ocasiones, su forma de ser recuerda a la del fantástico abogado Sir Wilfrid Robarts al que interpretó Charles Laughton en Testigo de cargo. Su sapiencia, eficacia y buen humor quedan perfectamente reflejados en la resolución del episodio del cerdo, que a buen seguro provocará las risas del espectador. Sin embargo, este tono amable va cambiando conforme avanza la película, hasta que al final se convierte en un auténtico drama. La verdadera tragedia subyace durante toda la cinta y va aumentando hasta que concluye en un drástico final. Feng y Tía tienen soluciones para todo y para todos, salvo para ellos mismos, que son incapaces de darse a sí mismos uno de sus sabios consejos.
La película resulta algo lenta, aunque no en la manera en que sucede en gran parte de títulos chinos. No se trata de una forma narrativa, sino de la sensación de que la película se estanca en algunos puntos. Esto entorpece el desarrollo de la historia, por lo que el espectador puede tener la sensación de que alguno de los acontecimientos se precipita, como ocurre con el trágico final. Después de venir de un comienzo tan risueño, los últimos minutos de la cinta pueden tomar por sorpresa al espectador que se encuentre con la guardia baja.
Año de producción: 2006
Dirección: Jie Liu
Intérpretes: Li Baotian, Yang Yaning, Yulai Lu.
Guión: Lifu Wang
Fotografía: Harrison Zhang
Distribuye en Cine: Karma Films
Duración: 101 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Drama
Contenidos: Sexo 0, Acción 1, Amor 3, Lágrimas 2, Risas 2, Violencia 1
El rumor de la arena
Fatma es una mujer que lleva 30 años sin ver a su hermano. Se separaron después de la invasión marroquí del Sáhara Occidental. Ahora se van a reencontrar gracias a un vuelo de las Naciones Unidas que llevará al hermano de Fatma hasta donde ella vive.
Con esta historia familiar de fondo, El rumor de la arena indaga en la situación del territorio saharaui. Fatma vive en el campo de refugiados Tindouf de Awserd, donde el día a día es una lucha constante por salir adelante. Para intentar acercar su situación y la de otros muchos como Fatma, los responsables del proyecto incluyen en el documental entrevistas con numerosos personajes que introducen distintas visiones sobre el asunto, lo que incluye las posturas de España y Marruecos al respecto.
Año de producción: 2008
Dirección: Jesús Prieto, Daniel Iriarte
Guión: Jesús Prieto, Daniel Iriarte
Música: Diego Valbuena
Fotografía: Miguel de Cruz
Distribuye en Cine: Atila Films
Duración: 82 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Documental
Contenidos: Risas 0, Sexo 0, Acción 1, Amor 2, Lágrimas 2, Violencia 1
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