El sector del anonimato. España es la tercera nación europea en número y presencia social de esta clase de entidades, a pesar de que más de 2.000 carecen de fines o están inactivas.
Fundaciones españolas por comunidad autónoma. |
Santiago Gimeno
Madrid. Seguramente haya oído hablar de la Fundación Banco Santander y también de la Fundación ONCE o de la Caja Madrid, pero quizá haya pasado por alto la Fundación Pedro Barrié de la Maza, una de las entidades más relevantes de nuestro país en el Tercer Sector que, sin embargo, es mucho más conocida en Galicia que en el resto de la Península. Y es que como este ejemplo hay otros muchos. En la última década se han constituido casi 3.000 fundaciones, aproximádamente el 30% de las que ahora existen, pero nadie sabe a ciencia cierta cuáles tienen influencia en la opinión pública, qué tipos son los más corrientes —empresariales, personales— y cuáles son los ámbitos que están más cubiertos por este tipo de sociedades.
Según el último Directorio creado por la Asociación Española de Fundaciones (AEF) habría más de 11.000 de estas asociaciones en nuestro país, aunque sólo 8.600 tendrían una actividad y unos objetivos concretos y realizables, por lo que más de 2.000 carecerían de fines o estarían completamente inactivas. “Sólo el 15% tendrían impacto. Las más conocidas, y con más posibilidades de que sus actividades tengan más repercusión en los medios de comunicación, seguirían siendo las vinculadas al mundo empresarial”, insiste Juan Andrés García, director de la AEF.
La Caixa —la que más presupuesto tiene— y todas las de las cajas de ahorro en general —Fundación Caja Madrid, Bancaja...—, e incluso la Fundación ONCE serían algunas de las fundaciones con mayor presencia y penetración en la sociedad. Cataluña, con 2.650, sería la comunidad con mayor número de esta clase de entidades, seguida por Madrid (2.316), Andalucía (1.144), Castilla y León (715), Comunidad Valenciana (701), Galicia (677) y País Vasco (533).
A nivel europeo, España sería el tercer país en número y presencia social de fundaciones —al mismo nivel que Francia o Italia— tras Alemania y Gran Bretaña, donde, eso sí, el modelo jurídico más parecido al que impera en España respecto a este tema sería el de las charities. El área de actividad más extendida en nuestras fronteras sería la cultural —1.326 fundaciones responden a este modelo—, aunque en los últimos 10 años se ha creado un mayor porcentaje de fundaciones ligadas al campo de la investigación (hay un total de 1.081, 334 creadas desde 1997).
Ausencia de filántropos
¿Y en cuanto a las motivaciones de su creación? El nacimiento de una fundación no se debe exclusivamente a las ventajas fiscales, pero tampoco a una finalidad meramente altruista. “Para las fundaciones de origen empresarial resulta más importante proyectar una buena imagen corporativa. Se busca obtener publicidad y difundir un perfil positivo, mucho más que el de la empresa”, recalca García.
Algo diferente sucede con las fundaciones familiares o personales, un modelo en el que se oscila entre la vanidad y la obtención de beneficios fiscales, pero donde también cabe destacar que el patrimonio del donante no pasa a sus herederos, sino que se dedica a fines sociales. Las fundaciones de esta naturaleza, sin embargo, son mucho menos comunes en España que en Estados Unidos, cuna de Warren Buffet o Bill y Melinda Gates. “Hay muy pocos grandes filántropos en España más allá de Amancio Ortega y Esther Koplowitz”, dice García. Y, curiosamente, también quieren permanecer en el anonimato.
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