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24/04/2008 09:12   



Blindados ante el acoso escolar

El acoso escolar se puede prevenir si padres y profesores están atentos.

Blindados ante el acoso escolar
“A los acosadores les cuesta ponerse en el lugar de los demás”.

Amable Cima pone de manifiesto que, hasta hace unos años, el profesor de instituto era una figura en la que los padres confiaban. En caso de violencia escolar, los padres reñían a su hijo, le castigaban y reprobaban su conducta.

Ahora, es frecuente que el papel del profesor está desvalorizado. “Tanto padres como profesores, no deben minimizar las conductas violentas de los jóvenes, porque en muchos casos van más allá de confl ictos propios y corrientes entre adolescentes.

Hay que poner estos casos en conocimiento del coordinador y del orientador, y acudir al gabinete psicopedagógico del centro. No se trata de llamar la atención de nadie, sino de que cada actor asuma su cuota de responsabilidad.

Un alumno no se vuelve violento de pronto: si en el ámbito familiar no hay normas claras y respeto a la autoridad, se está difi cultando la comunicación y el desarrollo afectivo integral del chico y se está favoreciendo un trastorno o una alteración de su conducta”.

“El profesor necesita sentirse amparado”

¿Cuál es la frontera entre las peleas normales entre niños de la misma edad y el bullying? ¿Qué circunstancias deben darse para que un menor se convierta en acosador y encuentre a quien acosar? ¿Hasta qué punto se trata de un problema subjetivo  del quien se siente victima?

El profesor Cima confirma que se puede establecer un perfil definido de sujeto acosador y de sujeto acosado. “El acosado nunca es capaz de defenderse. Es alguien que resulta diferente, bien porque es tímido o retraído, o bien porque tiene algún tipo de retraso madurativo o algún rasgo físico especial.

En todo caso, es alguien que llama la atención, incluso porque es académicamente brillante. El acosador, en cambio, presenta un componente de frustración muy elevado, con baja autoestima, con malos resultados académicos, con niveles intelectuales medios-bajos, de forma  que su manera de integrarse en el aula es convertirse en líder controlando a los demás”.

En realidad, el acosador está purgando su presión interior y tratando de superar sus propias limitaciones cuando pega, insulta o presiona. Es un rito que, para él, se convierte en una especie de terapia personal.

“Una característica que define perfectamente a los acosadores –prosigue Cima– es la máxima de que ‘yo tengo derecho’. Lo que no entienden es que también tienen obligaciones”.

Además, los acosadores tienen siempre un grupo de seguidores, que saben que también podrían ser víctimas si se separaran del acosador. Los errores del sistema

Existe un plan de actuación para tratar los casos de niños problemáticos, pero no hay un criterio único. “Cuando un alumno tiene que ser sancionado, el profesor pone en marcha las normas del régimen interno del centro; pero no se ejecutan, o si se ejecutan, son reprobadas socialmente.

Antes, un alumno al que un profesor castigaba, sabía que iba a ser censurado por sus compañeros, por el claustro de profesores, por sus propios padres.

Hoy, un alumno al que se expulsa tres días –aplicando las normas del régimen interno–, se siente reafirmado cuando sus padres presentan un recurso y demuestran que no se fían de la autoridad del profesor en el aula”.

Eso lleva a que algunos profesores se retraigan, si saben que quizá no se aplique ninguna sanción cuando se produce una conducta violenta por parte de un alumno.

“El profesor se ve envuelto en una vorágine terrible: los padres protestan, presentan recursos, se reúne la junta de profesores para opinar sobre ello, el director tiene que hacer frente a los padres y complicarse la vida... Al final, el profesor se desentiende o pide la baja”. Muchos chicos saben cuáles son los límites de la norma legal, saben hasta qué punto se puede agredir a una persona.

Síntomas

Como lo habitual es que la víctima no cuente lo que le pasa, los padres deben estar muy atentos a los síntomas que indiquen que algo extraño le ocurre, como los siguientes:
Cambios en el estado de ánimo: parece triste.
• Se muestra extraño y huidizo.
• Parece nervioso y eso se refleja en miedos nocturnos, micción en la cama, tics nerviosos, irritabilidad, etc.
• Se le ve distraído, absorto en sus pensamientos, olvidadizo, asustadizo, etc.
• Finge enfermedades o intenta exagerar sus dolencias: dolores de cabeza, de tripa, etc.
• Tiene moratones, heridas, etc.
• Rehúsa ir a la escuela, expone objeciones varias, simula malestar.
Falta al colegio y da explicaciones poco convincentes cuando se le pregunta el porqué o dónde fue.
No tiene amigos para su tiempo de ocio.
La manifestación de estos indicios no siempre se debe a situaciones de maltrato, por lo que es esencial hablar con nuestros hijos y tratar de averiguarlo.
FUENTE www.acosoescolar.info




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