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25/04/2008 16:23   



“Existe un antes y un después de Harry Potter”

Joaquín Londaiz, escritor.

“Existe un antes y un después de Harry Potter”
Joaquín Londaiz.

Jesús Maqueda 

Todo empezó en la ciudad canadiense de Québec. En ella nació para la literatura Elliot Tomclyde, joven que aspira, acaso sin saberlo, a emular las gestas de Harry Potter.

En la realidad, esa palabra que sólo tiene sentido si va entrecomillada,  vino al mundo hace dos años de la mano de Joaquín Londáiz (Madrid, 1979), un amante de las ciencias, licenciado en Administración y Dirección de Empresas, que ahora se dedica en exclusiva a su personaje. Su última aventura, Elliot y el retorno de las momias, tercera entrega de una ambiciosa pentalogía, transcurre en Egipto.

A ese país mágico y evocador acude el joven mago para seguir con su aprendizaje, y asombrarse de paso con los objetos que se venden en los zocos. Desde alfombras mágicas que alcanzan los 200 kilómetros por hora a lámparas maravillosas cuyo precio está en función del número de deseos que conceden. Londáiz  trabaja ya en la cuarta entrega de la serie, Elliot y el secreto de los Lamphard, que volverá a encandilar a sus incondicionales.

¿Qué historias no nos cansamos de escuchar nunca?
Las que nos ayudan a evadirnos de lo cotidiano, que es lo que realmente cansa.

¿Por qué ha elegido un protagonista adolescente?
Mis novelas van dirigidas a un público juvenil, y creo que un personaje adolescente conecta mejor con esa clase de  lectores.

Elliot vive en  un lugar paradisíaco  ¿Tanta fe tiene usted en el futuro?
Con mis libros intento concienciar al lector de lo importante que es cuidar el medio ambiente. Situé la primera novela en Canadá porque me interesaba asociar el elemento Tierra a los grandes bosques.

¿Los elementos mágicos y sobrenaturales resultan especialmente atractivos para su público?
Todos hemos crecido con cuentos de brujas, fantasmas o duendes. El lector, especialmente el juvenil, disfruta con ese tipo de personajes y aventuras que desarrollan su fantasía. Viven en la realidad, pero también les interesan las cosas ajenas al mundo real.

¿Sus personajes suplen con la práctica de la magia sus limitaciones físicas?
Es cierto que la magia suple una serie de limitaciones. Y siempre es mejor toparse con un muchacho extraordinario que con uno del montón.

Explíquese un poco mejor.
Me gusta plantear mundos paralelos en mis novelas, que el lector pueda pensar que son reales. Ese paralelismo hace que  se identifique mejor con los personajes y acoja esa magia como propia. A la Tierra Media de Tolkien es imposible llegar físicamente, no así a Canadá o Egipto.

¿Qué es la ilusión para usted?
Poder contar cada día estas historias y haber tenido la oportunidad de publicarlas. Esa ilusión es la que marca mis pasos día a día. En la presentación de mi libro anterior, un niño me regaló una caja de bombones. En gestos así veo su ilusión y se refuerza también la mía.

¿Los libros para niños o jóvenes son los que dan dinero, y el resto prestigio?
Nunca me he planteado esa cuestión. Escribo novelas para jóvenes porque es lo que me gusta. Pertenezco a una generación que ha crecido con Harry Potter, que ha marcado un antes y un después en la literatura juvenil y es la saga más leída después de la  Biblia. Si se hubiera enfocado como una novela para jóvenes, quizá no habría tenido tanta repercusión.

Hablamos a los niños cono si fueran estúpidos. ¿Al escribir para ellos usamos el mismo tono y el mismo lenguaje?
Lo ideal es buscar un punto de equilibrio. No hay que excederse, pero tampoco pecar de banal, para que el niño no piense que le están llamando tonto. Pasa igual con los adultos. Si el desenlace es previsible, se sentirá engañado por el autor.

¿Los creadores de literatura juvenil se sienten maltratados por la crítica?
No ha sido mi caso. Es cierto que al autor de libros juveniles se le considera por lo común de segundo nivel, pero eso está cambiando. Quizá porque esta clase de  novelas se dirigen cada vez a un público más amplio.

Muchos lectores se han criado con Harry Potter. ¿Determinará ese hecho los gustos literarios?
Hay chicos que han leído las novelas de Harry Potter y se niegan a leer otra cosa. Son verdaderos fanáticos, y esa actitud es preocupante. Otros, en cambio, buscan algo similar, lo que acaso propicie que el consumo de esa  literatura se prolongue hasta los 25 años o más.




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