Situado entre los ya conocidos Cayenne S y Turbo, es el mejor para disfrutar de las curvas.
La nueva gama de coches llega al mercado. |
ALEX VEGA
Los grandes todoterrenos no fueron concebidos en su día para surcar el asfalto como deportivos, ni los hombres para amamantar a su prole. Pero Porsche y los biberones han tirado por tierra tales afirmaciones.
No contentos con haber creado el todoterreno ligero más ágil del mercado —o SUV, o todocamino, o como queramos llamarle antes de que haya una definición más acertada—, los ingenieros de Porsche han dado una vuelta más de tuerca a la capacidad de negociar curvas de este coche. Y a fe que lo han logrado.
Para ello, y de forma opcional, el GTS puede cambiar su amortiguación neumática por otra convencional de amortiguadores y muelles. Ambas son regulables electrónicamente, con lo que su respuesta puede variar de más firme a más suave, para favorecer el confort o la agilidad según sean nuestros deseos y los de nuestra suegra, si es que nos acompaña. De por sí, como anunciaba, el Cayenne es un pura sangre de agárrate y no te menees. De manera que esta nueva suspensión, que aporta más precisión a cambio de olvidar esa sensación de sobrevolar la carretera que consiguen las suspensiones neumáticas, es recomendable exclusivamente para verdaderos adictos al asfalto. Efectivamente, así armado, el Cayenne GTS se maneja como si fuese un Golf GTi, y si bien sus elevados peso y altura le impiden competir con sus hermanos "pequeños", como los Boxster o 911, el caso es que garantiza unas sensaciones al volante impropias de su categoría.MotorSi por chasis el GTS puede convertirse en el Cayenne más agresivo, por lo que a motor se refiere no alcanza las sobrenaturales prestaciones del Turbo, que le aventaja en su cifra de potencia.
La del GTS es de 405 caballos. Para lograrla utiliza el motor V8 del modelo S —en general, tomado como base para su desarrollo—, y gracias a diversas evoluciones tiene 20 caballos extra. Así es capaz de alcanzar los 253 kilómetros por hora y, si queremos podemos alcanzar los 100 en 6,1 segundos desde el semáforo, una vez se ponga verde.
Entre tanto, su consumo es muy elevado, 15,1 litros, a pesar de que la firma se ha esmerado en incorporar todo tipo de tecnologías para evitarlo, como la inyección directa. Pero con 2,2 toneladas de peso a cuestas y tanta cuadra, es imposible ser más frugal a la hora de beber combustible.
Ah, por cierto, no hay ningún Porsche diésel, salvo los tractores que construyeron hace años. De emborracharse sus responsables en una Octoberfest y ceder, sería este, sin duda, el que mejor los acogería. Pero como Porsche está en Stuttgart y no en Munich, feudo de la citada Octoberfest, el caso es que en vez de gasóil se ha pensado en electricidad: habrá Cayenne híbrido —con un motor de gasolina apoyado en otro eléctrico—, y su menor consumo será la mayor diferencia frente a sus hermanos de gama. Será un buen sustituto para el soez gasóil que no hollará los motores de tan insigne fabricante Si del modelo S ha tomado la base y las suspensiones son exclusivas de la versión GTS, el Turbo también ha puesto su grano de arena en la imagen de su nuevo compañero de gama. Así, el GTS incluye defensas casi idénticas a las de su hermano mayor, con amplias tomas de aire, y un alerón trasero (dos en realidad, a escoger por el consumidor).
Por lo demás, el interior permanece prácticamente intecto. Sigue caracterizándose por su excelsa calidad, tanto en lo que a materiales se refiere como a su encaje, de forma que, en carretera, es todo un coche de lujo.De los de mucho lujo, vaya. Y, hasta que no aparezca el Panamera, sigue siendo el único Porsche en el que puede ir cómodamente la familia y los chuchos.
El equipamiento de serie es medianamente completo. Esto quiere decir que trae de serie un sinfín de elementos, como airbags a granel, control de estabilidad, climatizador, asientos de cuero o limpiaparabrisas automáticos, pero otros sistemas populares en coches mucho más baratos deben pagarse —y bien— aparte. Nos referimos a elementos como el sensor de luz, para automatizar las luces, el control automático de la velocidad o los faros de xenón.
En definitiva, el Cayenne es el todoterreno de carretera que más satisface a los conductores que verdaderamente disfrutan de la conducción. Y la versión GTS es la que mejor se acerca a esta afirmación. Gracias a sus ayudas electrónicas, eso sí, No pierde el confort.
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