“La separación de la infanta Elena no es positiva para la monarquía"
Apezarena da un sobresaliente a la Familia Real española en el conjunto europeo, y un notable... |
SANTIAGO MATA Pamplonés de 1949, José Apezarena ha escrito cinco libros de temática monárquica y es biógrafo del príncipe Felipe. Acaba de salir su último libro, una biografía de Luis Alfonso de Borbón, bisnieto de Alfonso XIII y de Franco. ¿Por qué la monarquía como tema? Varios de los países más desarrollados del mundo son monarquías. En España ha sido un factor decisivo en la evolución a la democracia. Es más: si España tuviera que inventar un instrumento de márketing como país, difícilmente encontraría algo más eficaz. ¿La monarquía española es hereditaria, elegida por Franco o constitucional, es decir, elegida por el pueblo? Las tres cosas. Tiene tres orígenes: el dinástico, Franco y que el pueblo español la votó en la Constitución. ¿Cuál le parece más importante? El refrendo del pueblo. Yo sí creo que la soberanía reside en el pueblo, los ciudadanos somos los dueños del país. Entre 1975 y 1978 fue sólo una monarquía "electiva". ¿Era legítima? No había una salida más sencilla a un régimen tan duro como el franquismo. Fue una solución bastante inteligente, porque la monarquía entroncaba con la Historia de España, y luego tuvo el refrendo de las urnas. ¿Las reglas monárquicas se pueden cambiar? Don Juan Carlos recibió de Franco todo el poder, y él mismo decidió quitárselos. Ya en los años 50 decía que quería una monarquía democrática. La sociedad cambia y las reglas y comportamientos de las monarquías se adaptan a las circunstancias modernas. ¿Cambiarán las normas de sucesión para que la mujer no sea preterida frente al varón? Todos quieren ese cambio, incluida la propia Familia Real. En el pasado, los reyes hacían la guerra, y los príncipes eran entrenados para eso, lo que situaba a las mujeres en segundo plano. Ahora los monarcas no van a la guerra. No tiene ningún sentido que la mujer quede postergada. Si el cambio legal no se ha hecho en España es porque no se ha encontrado la circunstancia adecuada. Se trata de una reforma complicada, que requiere el acuerdo de los dos grandes partidos. Pero se hará. ¿Supone una novedad en el conjunto de las monarquías? Al revés, hay otras que lo han hecho, por ejemplo Suecia, donde Victoria se convirtió en heredera por una reforma legal, cuando antes lo era su hermano menor. ¿Qué le llevó a interesarse por Luis Alfonso de Borbón, un personaje relativamente desconocido? Primero la comprobación de que una persona tan poco conocida en España es en Francia alguien importante. Es el heredero de los Borbones de Francia, protagoniza actos oficiales, preside la misa conmemorativa de la fundación de los Inválidos, la del aniversario de la ejecución de Luis XVI, tiene allí título de Alteza Real, es duque de Anjou... En segundo lugar, una ironía del destino: si hace tres siglos los reyes vinieron a España desde Francia, en la hipotética posibilidad de que hubiera una monarquía en Francia, el rey será un español. Es una especie de broma histórica. ¿Hay crueldad dentro de las familias reales? Es frecuente en las monarquías que las ramas primogénitas mantengan con las ramas secundarias un trato distante y a veces de frialdad, lo que explica algunas circunstancias en la propia Familia Real española. Por lo que dice Luis Alfonso, seguramente eso terminará. El príncipe Felipe y Luis Alfonso son dos personas jóvenes con las que previsiblemente algunas cuestiones se van a resolver. Ya hay algún puente tendido para que sea así. ¿Tienen tantos defectos los Borbones? No están marcados, no son todos iguales. Ha habido de todo, como en todas las familias. Los Borbones son como todos los seres humanos, muchas veces víctimas de las circunstancias, como Isabel II: le obligaron a ser reina antes de tiempo, le casaron con quien ella no quería... Hay que ver lo que han padecido algunas de esas personas. Don Juan de Borbón aguantó el tipo con mucha dificultad y trasladó a su hijo, el Rey Juan Carlos, la herencia: lo de ser rey de todos los españoles es una frase que decía su padre. Y el príncipe Felipe, por ejemplo, no cumple ese cliché que algunos ponen a los Borbones. ¿A qué se debe el atractivo social de la monarquía? La monarquía como tal tiene un gran atractivo en el subconsciente colectivo: se trata de personajes heroicos, míticos, especiales, con vidas que no están al alcance del común, que viven en palacios... Por eso, cuando en España escucho decir que la monarquía se está "normalizando", pienso: cuidado, porque la monarquía no es "normal". Las monarquías tienen hoy el gran reto de no estar tan lejanas que parezca que no son de este mundo; pero tampoco tan cercanas que parezcan uno más. Ahora han de hacer frente a la transparencia de los medios de comunicación, donde todo se sabe; tienen que convivir con una sociedad democrática en la que el ciudadano opina, juzga y además sabe. Eso exige un comportamiento ético ejemplar. No es fácil. ¿No es puro ‘glamour’? La monarquía tiene algo, porque durante siglos han sido líderes de sus países; incluso hay mucha gente que ha dado la vida por sus reyes. Si encima tienen palacios imponentes, se comprende. Basta visitar el Palacio Real de Madrid para darse cuenta de que la monarquía ha sido una cosa muy potente. Fueron también promotores de las artes, de las ciencias. ¿Qué nota daría a la monarquía española? Si se compara con otras de Europa, sobresaliente. Si no comparamos, notable alto. ¿En qué puede mejorar? Algunas cosas que han pasado no son positivas. La separación de la infanta Elena, por ejemplo, no es positiva para la monarquía, que es familia. Basan sus derechos al trono en que pertenecen a una familia. Todo lo que contribuya a destrozar la familia en general, y esa familia en concreto, le hace daño. Además, muchas veces los ciudadanos no acaban de comprender su papel. El Rey no tiene poder, todo lo decide el Gobierno; y, a la vez, hay quienes le echan en cara que no haga determinadas cosas. A veces se pide "que haga algo", pero la realidad es que no está en su mano. En el momento en que se incline por una opción, deja de ser el rey de todos. Eso los ciudadanos a veces no lo entienden. En asuntos como la unidad territorial o las negociaciones con ETA, algunos piden al rey que critique al Gobierno o se ponga en contra. El día que lo haga, se acabó. La monarquía es símbolo de la unidad de España, nos representa como nación y poco más.
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas-Madrid. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65