Exteriores confirma que no hay cambios significativos tras reunirse con el embajador venezolano.
Chávez en un discurso. Reuters |
J. V.
Madrid. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, volvió a demostrar que los colmillos que enseña no están destinados a mancharse de sangre. El líder bolivariano no ha dado órdenes a su embajada de alterar las relaciones con España. A pesar de que el domingo proclamó hinchando el pecho que había congelado las relaciones con nuestro país hasta que don Juan Carlos se disculpase, la embajada venezolana manifestó ayer que las relaciones siguen "normales".
A cinco días de un referéndum que le puede poner contra las cuerdas, Chávez dejó claro que lo suyo es el disfraz de personaje teatral que persigue dar estocadas con espada de plástico. Por esta razón, el Gobierno continúa con la misma ataraxia que desayuna cada día desde la Cumbre de Iberoamérica.
La secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, aseguró que las últimas palabras del presidente venezolano "no añaden nada nuevo" e insistió en que el Ejecutivo daba por zanjado el incidente que se originó en la Cumbre de Chile de hace dos semanas. Jiménez tuvo la oportunidad, ayer por la tarde, de comprobar en conversación con el embajador de Venezuela en España, Alfredo Toro, que las relaciones entre ambos países no se habían visto afectadas. El diplomático latinoamericano llegó a nuestro país casi al mismo tiempo que su presidente se esforzaba por deshilachar los lazos con España.
Ayer, ambas partes procuraron escenificar la "cordialidad" en la reunión de trabajo, la segunda en apenas dos semanas, porque, como señaló el embajador, ambos países tienen "un futuro en común más allá de los altibajos".
Tras la entrevista convocada para conocer el alcance de la amenaza de Chávez, celebrada en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Toro se mostró "optimista" y aclaró que se repasaron diversos aspectos de la relación.
Trinidad Jiménez y la Embajada de Venezuela recalcaron que la intervención del Rey, en la que mandó callar a Chávez, no dejó ninguna consecuencia, ya que tanto las relaciones diplomáticas como las económicas siguen funcionando entre las dos orillas.
Fuentes de la embajada reconocieron horas antes que, de ser ciertas las palabras de Chávez, con las que amenazó con dejar en punto muerto la relación con España, marcarían un "punto de inflexión". Sin embargo, según confirman desde la Secretaría de Estado para Iberoamérica, el encuentro de ayer sirvió para constatar por enésima vez que "las cosas no han cambiado en estas semanas".
El Gobierno hablará con Caracas para conocer el estado de sus relaciones
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