Benedicto XVI preside este fin de semana el segundo Consistorio de su Pontificado.
Paloma Gómez Borrero, corresponsal en Roma. GACETA |
Roma. Al anunciar hace un mes el consistorio en el que este sábado Benedicto XVI concedía el birrete cardenalicio a 23 nuevos prelados, entre ellos al arzobispo de Barcelona, el de Valencia y el jesuita Navarrete, supimos también que el Papa, la víspera, reuniría al Senado de la Iglesia, en un cosistorio extraordinario, para tratar opiniones sobre el Ecumenismo.
Este viernes se celebró una reunión a puerta cerrada, participando todos los cardenales, los recién nombrados y los que han cumplido 80 años. Los trabajos se iniciaron con la relacion del cardenal Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la unidad de los cristianos, recién llegado además de Ravena, donde presidió la reunion entre la Iglesia catolica y diversas delegaciones de Patriarcados ortodoxos.
Tras su intervención, tuvo lugar un debate, en el que tomaron la palabra un total de 17 cardenales, quienes intercambiaron sus experiencias y opiniones al respecto, tocando diversas cuestiones, entre las que destacan el empeño común de todos los cristianos en el campo social y caritativo, y la defensa de los valores morales en el marco de las transformaciones que están experimentando las sociedades.
Los apuntes del Papa
Al terminar la reunión, el cardenal Kasper explicó en declaraciones a los medios de comunicación que todos los cardenales hablaron "muy bien" y "a favor" del Ecumenismo, cuestión que "no es una opción, sino una obligación" para la Iglesia,, ya que la unidad fue uno de los mandatos que Jesucristo dio a sus discípulos, explicó.
El consistorio del viernes tuvo lugar en el Aula nueva del Sínodo y concluyó a las 19.00 horas con el discurso de Benedicto XVI, que asistió a los trabajos de la asamblea y, según se ha comentado, tomó algunos apuntes. La asamblea cardenalicia se abrió con el canto del Veni Creator Spiritus.
Este sábado, el Colegio cardenalicio vuelve a reunirse para entregar la birreta y el título de la diaconía, la asignación de una Iglesia de Roma como señal de participación a la solicitud pastoral del Papa en la Urbe, en la Ciudad Eterna.
En la Basilica de San Pedro, repleta de fieles llegados de los cinco continentes para acompañar a los nuevos príncipes de la Iglesia, el Santo Padre irá nombrando a los nuevos cardenales, primero los que trabajan en el gobierno de la Iglesia, comenzando por el que fue sustituto de la Secretaria de Estado, el argentino Leonardo Sandri. Seguirán los arzobispos metropolita; el primero de ellos, Don Agustín García Gasco. Por último, los cinco a los que Benedicto XVI ha otorgado el cardenalato por su labor y su entrega al servicio de la Iglesia.
Subiran los 23 al altar de la Confesion, sobre el sepulcro del apóstol Pedro, entre estos últimos, cinco: el Patriarca de Babilonia de los Caldeos, el arzobispo emérito de Paraná, el ex Rector de la Pontificia Universidad Gregoriana y el querido y admirado Padre Urbano Navarrete.
El único que no recibira el birrete rojo será el anciano obispo polaco Ignacy Jez, que el día antes de anunciar el consistorio falleció por un infarto. A partir de hoy, el Sacro Colegio lo componen 178 cardenales; 75 tienen más de 80 años, por lo que no entran en un eventual cónclave y sólo 103 son los llamados grandes electores, los que votan en la Capilla Sixtina la elección de un futuro Pontífice.
Paloma Gómez Borrero, corresponsal en Roma
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