Aclara en una nota que un libro de J. A. Pagola contiene "conclusiones no siempre compatibles" con la fe.
José Antonio Pagola, escribe "una historia incompatible con la fe". EFE |
Santiago Mata
En una reciente nota (publicada el día 18), la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe ha considerado conveniente recordar que la esencia del cristianismo es creer que Jesús es Dios, además de hombre. Podría venir a cuento de cualquiera de los muchos autores que se sirven del cristianismo para auparse a la lista de best sellers. Pero no es el éxito del libro, sino que su autor sea un sacerdote y la editorial parte de un grupo con nombre cristiano (SM, por Santa María), lo que ha motivado la nota. Se trata de la obra Jesús. Aproximación histórica, del presbítero donostiarra José Antonio Pagola, donde Jesús aparece como un profeta preocupado por aliviar el sufrimiento de la humanidad.
Aunque se dice que ha vendido más de 30.000 ejemplares en ocho ediciones, no aparece en las 13 páginas de libros de "religión y espiritualidad cristiana" de El Corte Inglés. Por cierto que ahí el Jesús de Nazareth de Benedicto XVI es el cuarto libro más vendido.
Prejuicio racionalista
Pagola publicó su libro en 2007, casi a la vez que la traducción castellana del de Ratzinger. Éste intentaba "presentar al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el “Jesús histórico” en sentido propio y verdadero.
"Estoy convencido, y confío en que el lector también pueda verlo, de que esta figura resulta más lógica y, desde el punto de vista histórico, también más comprensible que las reconstrucciones que hemos conocido en las últimas décadas. Pienso que precisamente este Jesús —el de los Evangelios— es una figura históricamente sensata y convincente. Sólo si ocurrió algo realmente extraordinario, si la figura y las palabras de Jesús superaban radicalmente todas las esperanzas y expectativas de la época, se explica su crucifixión y su eficacia".
Pagola, como las "reconstrucciones" a las que se refiere Benedicto XVI, ha preferido sin embargo descartar de entrada la veracidad de quienes llegan a la conclusión de que Cristo es Dios, por mucho que hayan sido, como los evangelistas, testigos de su vida. Parte de un prejuicio racionalista que responde a la sentencia de que "no puede ser lo que no debe ser", referido a la autoconciencia divina de Jesús. Entender el "método histórico" como una exclusión a priori de la posibilidad de que Dios actúe en la historia lleva a un sinsentido, máximamente cuando lo que se trata es de explicar la historia de Jesús. La fe no se impone, pero desde luego, si se excluye su posibilidad, no hay modo de entender su mensaje.
"Uso arbitrario"
Según la nota de la CEE, Pagola "parece dar a entender que, para mostrar la historia se debe dejar de lado la fe, logrando como resultado una historia que es incompatible con la fe". Prescindir de la fe "es un prejuicio erróneo mantenido también por numerosos exégetas que se dicen católicos", pero el problema fundamental estriba, siempre según la nota de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, "en reconstruir una historia a partir de un uso arbitrario de los Evangelios, que resulta incompatible con la fe", no porque la Iglesia "haya inventado con el pasar del tiempo a un Jesús diferente al que aconteció, sino porque la historia que se propone es una historia falseada" por ser "derivación lógica" de un punto de partida basado en "investigaciones que mayoritariamente se encuentran fuera de la Tradición" y cuyos "presupuestos metodológicos" son "asumidos acríticamente" por Pagola.
El método histórico, pues, ni rebate ni impone la fe de antemano. Al menos algo así decía Ratzinger en 2003: "Que Jesús, en todo lo que es esencial, fue efectivamente el que nos muestran los Evangelios, no es una conjetura histórica, sino un dato de fe. Las objeciones que quieran convencernos de lo contrario no son expresión de un conocimiento científico efectivo, sino una arbitraria sobrevaloración del método".
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas-Madrid. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65