El Atlético de Madrid, comandado por un genial Kun Agüero, detrozó al Schalke (4-0) y se labró una plaza en la próxima edición de la Liga de Campeones. Los rojiblancos fueron superiores aunque tuvieron que sufrir hasta los últimos minutos de partido.
Paul Tenorio
Nunca debió el Atlético recibir al Schalke 04 con la necesidad de ganar el partido, pero su pobre actuación en Gelsenkirchen le puso en tan delicada situación. Ningún atlético admitía la posibilidad de la eliminación, pero en privado más de uno se temía lo peor. Fallar en el momento decisivo, a las puertas de algo muy grande, ante un rival inferior. Lo de casi siempre, vaya.
Se esperaba al Kun Agüero en el Calderón como agua en el desierto, y el argentino apareció con su varita mágica bañada en oro para no defraudar a nadie. El mejor jugador que ha tenido el Atlético en varias décadas jugará la máxima competición mundial a nivel de clubes.
Aunque el encuentro no fue un camino de rosas para los hombres de Javier Aguirre, si es cierto que los nervios que se presumían de entrada desaparecieron pronto. 18 minutos exactamente fue lo que tardó el Atleti en romper la red de un equipo alemán que no mostró nivel no para estar en la Champions, sino entre los 10 primeros de la liga española. No había pasado el Schalke casi del centro del campo, tras un buen inicio de los rojiblancos, cuando el Kun Agüero hizo explotar a la grada con un cabezazo. Se habían depositado muchas esperanzas en Agüero para este partido, y el Kun no defraudó a nadie. Excelente rematador de cabeza pese a su estatura, picó cruzado un excelente servicio de Perea -que no es lo suyo- para batir a Schober y tranquilizar al personal.
Pero la eliminatoria sólo estaba empatada. Un gol de los alemanes obligaba al Atlético a hacer dos más, y eso pesaba en las piernas de los futbolistas, que no consiguieron hacer una buena primera parte, imprecisos y circulando el balón con lentitud.
Mas su rival fue un desastre. El Schalke, estático sin el balón, sin desborde y con un delantero torpe e impreciso, no inquietó a Leo Franco en toda la primera mitad. Tampoco se movió un milímetro tras el tanto del Kun y siguió bien armado en su campo, confiando en cazar alguna a balón parado. Evidenciaron que el fútbol alemán está muy lejos en estos momentos de Inglaterra o España, sin ideas, sin velocidad, sin desborde, sin nada. Eso sí, mostraron un arma nueva en el fútbol, el saque de banda al segundo palo. Fuerza no han perdido un ápice.
El Atlético pareció conformarse con el gol del Kun y se replegó, buscando un error de los teutones. Había más miedo a perder la eliminatoria que otra cosa en ambos equipos, pero los ataques del Schalke, por tímidos que fueran, hacían temblar los cimientos del Calderón. Es lo malo de no marcar fuera en Europa, que quedas expuesto a una desgracia. Y la desgracia planearía más tarde sobre el estadio en varias ocasiones. Salvo por un disparo de Simao al palo tras una buena dejada de Maniche, los jugadores se fueron al descanso con las espadas en todo lo alto y sin que nadie se pudiera nombrar dueño de la pelota.
La segunda parte deparaba los mejores minutos de toda la eliminatoria. A los cinco minutos el Atlético dio un paso al frente a través de un golazo de Forlán. Por el uruguayo no pasan los años. Dio un recital de toque, desmarque y, finalmente, regate y remate. Diego recibió del Kun tras una pérdida absurda de Ernst, tumbó a dos defensores con un amago, pisó área y cruzó el balón raso y seco con la zurda para batir a Schober. El Atlético era en ese momento equipo de Champions, pero quedaba aún mucho que sudar en el equipo sufridor por excelencia.
Lejos de envalentonarse, el Atlético fue cediendo metros a un rival incapaz de sacar un balón bien jugado desde atrás, dándole vida. Y a punto estuvo de salirle muy caro. Tras un posible penalti de Ujfalusi -desconocido en algunas acciones- a Altintop y una cesión asesina de Perea a Leo Franco que no terminó en gol de milagro, Ernst le quitó milagrosamente de la bota a Kuranyi un balón en el área pequeña que era gol. Fue la mejor ocasión de los alemanes, pero no la única, porque cinco minutos después, en el 70, Leo Franco se vio obligado a emplearse a fondo para detener un chut a bocajarro de Westermann.
Cuando peor lo pasaba el Atlético, intimidado por el empuje del Schalke, que ya se había adueñado a todos los efectos del balón, volvió a emerger la gigante figura del pequeño Agüero para romper el partido. El Kun pisó al área tras avanzar por la derecha como un relámpago, disparó, recogió el rechace de Schober y se la puso franca a Luis García, que había sustituído a Forlán, para que el ex del Livepool acabara con el suspense. Era el minuto 82 y por fin se podía cantar victoria.
Todavía hubo tiempo para un cuarto gol, marcado de penalti por Maxi tras otra galopada del Kun Agüero, antes del final del partido. La parroquia rojiblanca, después de muchos años de sinsabores, vivió su día más feliz, se divirtió haciendo la ola, reivindicó el papel de Maniche -entregadísimo- en el equipo y se siente lo que lleva muchos años gritando cada domingo: una afición de Champions. Hasta dónde pueda llegar el Atleti en esta Liga de Campeones es una incógnita, pero tiene el equipo más completo desde el doblete y por fin se ha sacudido esa dañina creencia de que es un equipo maldito en las grandes citas. A partir de ahora, se codeará con los más grandes en el firmamento del fútbol europeo.
Ficha técnica
4 - At. Madrid: Leo Franco; Perea, Ujfalusi, Heitinga, Pernia; Raúl García; Maxi, Maniche (Assuncao m.71), Simao; Forlán (Luis García m. 70) y Agüero
0 - Schalke 04: Schober; Westermann, Howedes, Bordon, Pander; Ernst; Jones (Asamoah m. 78), Kobiashvili (Rafinha m. 65), Rakitic, Altintop; Kuranyi
Goles: 1-0: m. 19, Agüero, de cabeza. 2-0: m, 50, Forlán. 3-0: m. 81, Luis García. 4-0: m. 89, Maxi, de penalti.
Arbitro: Franck de Bleeckere (BEL). Enseñó tarjeta amarilla a Ernst, Jones, Altintop, Pernía, Maxi. Expulsó a Ernst en el m. 88.
Incidencias: Partido de vuelta de la eliminatoria previa de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Vicente Calderón de Madrid, que registró un lleno absoluto (55.000 espectadores). Asistieron al partido desde el palco, Vicente Del Bosque, seleccionador español; Fernando Hierro, director deportivo de FEF; Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte; Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español; y el ex futbolista Diego Armando Maradona. Se guardó un emotivo minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente aéreo ocurrido el pasado 20 de agosto y de los abonados del Atlético fallecidos la última temporada. Antes del encuentro, el Kun Agüero fue homenajeado por la medalla de oro conseguida con su selección en los Juegos de Pekín.
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