Los expertos prevén un aumento de la venta de armas rusas a Damasco y mayor tensión en Oriente Medio.
Siria. WIKIPEDIA |
Carlos Álvaro
Las tensas relaciones, rayanas en una nueva guerra fría, que el conflicto de Georgia ha abierto entre EEUU y Rusia comienzan a extrapolarse fuera del Cáucaso hacia zonas tan calientes como Oriente Medio, donde Siria podría ser la gran beneficiada. Los expertos temen que, en el actual contexto de grave crisis Washington-Moscú y de irritación del Kremlin por el escudo antimisiles de EEUU en Europa, Rusia esté dispuesta a vender a Siria las armas que pida.
El Kremlin ha dado ya los primeros pasos ya hacia un aumento de la cooperación militar con Damasco, uno de los primeros gobiernos en dar apoyo a Moscú con motivo del conflicto de Georgia, ante la alarma de Israel, que teme que la nueva situación afecte a la distensión con Siria, país con el que ha abierto negociaciones por primera vez en muchos años.
Días atrás, el presidente ruso, Dimitri Medvédev, recibió en Sochi a su homólogo sirio, Bachar al-Asad y obtuvo la "plena comprensión" del árabe ante las acciones de Rusia en la resolución del conflicto en Osetia del Sur, a las que tildó de "respuesta a la provocación de Georgia". Al-Asad, que recordó que los problemas que han surgido en el Cáucaso y el proceso de paz en Oriente Medio son cuestiones que se asemejan por su importancia estratégica, llevaba como principal punto de su agenda la compra de nuevo armamento.
El líder sirio dejó claro que su país "intentao desarrollar las relaciones estratégicas con Rusia, que siempre han apuntado a los intereses de la seguridad mundial" y Medvédev calificó las relaciones Rusia-Siria de "factor clave" en el diálogo sobre las cuestiones más complejas del ámbito mundial.
Tanto entendimiento quedó plasmado en la promesa oficial de Moscú de atender los pedidos militares de Siria, "pero sólo de armamento defensivo, para no romper el equilibrio de fuerzas en Oriente Medio. Al-Asad expresó en su visita un vivo interés por adquirir nuevas armas rusas y se mostró dispuesto a desplegar en su territorio cohetes táctico-operativos Iskander-M, capaces de superar el escudo antimisiles estadounidense. Según algunos medios rusos, Damasco se habría hecho ya con aviones militares MiG-31 y MiG29/M2, que serán financiados por Irán, aliado de Siria. Moscú lo niega.
Sin embargo, los observadores tienen claro que Siria está interesada en comprar las más modernas y poderosas armas rusas, tanto ofensivas como defensivas, y recuerdan que, anteriormente, sólo la presión de EEUU e Israel frenó la venta del sistema ruso de defensa antiaérea S-300 (similar a los Patriot norteamericanos) y de los misiles balísticos Iskander. Damasco, eso sí, se ha hecho con sistemas antiaéreos Pantsyr y quiere adquirir misiles de alcance medio Bouk-M2.
¿De Sesbastopol a Tartus?
A su vez, el Kremlin estaría interesado en recuperar la base naval de Tartus, antaño bajo control soviético, para reforzar su presencia en el Mediterráneo y en Oriente Medio. Esa base acogería los buques de la Flota del mar Negro que Rusia tendrá teóricamente que retirar dentro de varios años del puerto ucraniano de Sebastopol, en Crimea.
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