El arquitecto californiano Neil Denari construye en Nueva York la High Line 23, una futurista torre de apartamentos.
Antonio Lozano
En medio de la Gran Manzana neoyorquina, en el corazón del distrito de West Chelsea, se levanta ya uno de los nuevos iconos de la ciudad de los rascacielos. De mediana altura pero de diseño refinado y luminoso, se trata del edificio de apartamentos High Line 23, obra del arquitecto californiano Neil Denari. Desde el exterior, el proyecto cuenta con unas formas rotundas y vanguardistas. Las líneas de acero brillante, que visten el conjunto como una gran malla plateada, se encuentran junto a una zona de antiguas vías férreas, estructuras en desuso y elevadas que pronto serán un parque. El edificio se eleva y forma un cuerpo a modo de mirador sobre los viejos terrenos en transformación, creando un espectacular conjunto donde lo nuevo y lo viejo conviven en un escenario que seguramente no dejará indiferente a nadie. Los trabajos de Neil Denari han sido desde el principio un ejemplo del uso de tecnología avanzada con impactantes resultados. Estructuras que se doblan, despliegan o tensan humanizan un futuro preocupado por crear un mundo sostenible. No fue fácil hacer realidad la forma singular del edificio. Hubo que pasar por alto una serie de requerimientos urbanos, una excepción en aras del diseño del espacio urbano.
El trabajo cuenta con 14 plantas y una más bajo tierra. Su interior alberga 11 viviendas exclusivas a las que quizá todavía se pueda optar si está pensando en mudarse a Nueva York. Entre esas viviendas encontramos un singular dúplex en la última planta con mirador y una vivienda tipo maisonette con jardín privado en la parte baja del edificio. El precio de cada uno de estos apartamentos oscila entre los 2,65 y los 10,5 millones de dólares.
Los interiores de HL23 han sido creados por el estudio de Thomas Juul-Hansen, en perfecta sintonía con las líneas futuristas de Neil Denari. Llama la atención la amplitud de los espacios, blancos y refinados, con ventanales inmensos que dejan entrar la luz y multiplican las vistas. Apenas hay columnas interiores. Los paneles de vidrio, concebidos junto con Front Inc., son de los más grandes jamás usados para viviendas en altura, bajos en hierro y extraordinariamente transparentes.
Cada vivienda presenta una concepción espacial única. Los suelos de láminas de roble claro cuentan con una doble capa aislante de ruidos. Las áreas públicas tienen suelo de terrazo, paredes con paneles de yeso pintado y acabados metálicos. Todas las cocinas son de la marca Poliform. El blanco inmaculado de las paredes y mesas contrasta con el marrón oscuro de parte del programa de la cocina, escueto y limpio. El mobiliario del salón se propone sin concesiones al exceso, pocos elementos de línea minimal y piezas de autor. El comedor y el salón, de una pieza, forman un espacio único con vistas impresionantes que impiden contener la mirada en el interior. El mueble escandinavo de madera clara es ideal para este tipo de ambientes, mientras que las alfombras y textiles son de tonos crudos y juegan a confundirse con las maderas lavadas del suelo. La iluminación está escondida, nada rompe la quietud y esbeltez de las delicadas geografías de Denari. Las paredes aparecen limpias en este mundo interior dominado por el espectáculo de los paisajes de Manhattan.
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