La comunidad capitalina se convierte en patrocinador oficial de la Copa Davis, la tercera competición deportiva con más audiencias acumuladas del mundo.
Arantxa Sánchez Vicario, Esperanza Aguirre y Álex Corretja, con la Ensaladera. EFE |
Carlos Quirós
Madrid. La madrileña Real Casa de Correos se convirtió en centro neurálgico provisional del tenis nacional. Figuras de ayer y anteayer como Arantxa Sánchez Vicario, Álex Corretja, Sergi Bruguera o Manolo Santana se dieron cita en la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid para dar lustre a la presentación del acuerdo de patrocinio entre el gobierno regional y la Copa Davis de tenis.
¿Qué tiene de madrileña la competición tenística por equipos? Según Santiago Fisas, consejero de Cultura y Turismo, los ligamentos de tan extraña alianza son la “tradición y la modernidad” que tanto Madrid como la Copa Davis enarbolan como bandera común. La iniciativa responde a las necesidades de promoción turística de la comunidad, que ha elegido el torneo como escaparate para potenciar su imagen en el mundo.
Según el imaginativo ideario del patrocinio actual, Madrid será “destino turístico oficial de la Copa Davis” durante tres años. El logo de la ciudad presenciará a pie de pista los más de 100 partidos de que consta el torneo y acompañará a los exhaustos jugadores durante sus breves descansos en los bancos.
Impoluta estrategia
Ello le asegurará una notable notoriedad en los 137 países que participan en el torneo. Además, se ha elegido el deporte de la raqueta porque se sigue, mayoritariamente, en los países con mayor poder adquisitivo y, por ende, poseedores de las anheladas divisas.
Pero el auténtico atractivo de la Copa Davis como medio de proyección pública proviene de las audiencias. La edición 2007 alcanzó la cifra de 700 millones de espectadores en más de 175 países, arrastrando además a las 500.000 personas que presenciaron el evento en vivo. Se trata de la tercera competición deportiva con más audiencias acumuladas del orbe terráqueo, sólo por detrás de la NFL (liga de fútbol americano) y de la Fórmula 1. El seguimiento de este torneo casi duplica a otros celebérrimos eventos como el Tour de Francia o el campeonato de MotoGP y es casi seis veces superior al del tradicional Wimbledon.
También ha influido positivamente el hecho de que el tenis sea de los pocos deportes que tiene una proyección similar entre hombres y mujeres. Sobre este particular se pronunció Esperanza Aguirre, quien no dudó en salirse del guión establecido en su discurso institucional para, con su vena más paritaria, invitar a Fisas y al consejero de Deportes, Alberto López Viejo, a patrocinar también la Copa Federaciones, el equivalente femenino a la Copa Davis. Arantxa Sánchez Vicario, que guarda cinco de esos trofeos en su amplio palmarés, se mostró de acuerdo con la idea.
El patrocinio servirá, de paso, para darle un impulso extra de alcance internacional a la candidatura olímpica de Madrid 2016. La presencia de Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, y de Mercedes Coghen, consejera delegada de la plataforma olímpica madrileña, así lo atestigua.
Un condimento más
En un patio de la Real Sala de Correos levemente sacudido por los temblores subterráneos del Metro se alzaba la Ensaladera de Plata como principal reclamo no humano de la presentación. El mastodóntico trofeo que recibe (sufre, si tiene que auparlo) el campeón se ha ganado ese sobrenombre por sus evidentes reminiscencias domésticas.
A partir de ahora, la Comunidad de Madrid será un condimento de aliño más entre el gran número de patrocinadores que mezclan aromas y sabores en la Ensaladera. El banco francés BNP Paribas, principalmente, la marca Hugo Boss, las pelotas Wilson, los coches KIA o los relojes Rolex son algunos de los mecenas que hacen posible la Copa Davis.
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