Los de Aguirre fueron muy superiores y perdonaron una goleada. El Getafe pierde ante el Hapoel, colista de la liga israelí.
Los jugadores del Atlético celebran el gol de Simao. EFE |
El Atlético de Madrid impuso su superioridad sobre el Aberdeen escocés, al que doblegó en el estadio Vicente Calderón por 2-0, en un partido cómodo, sobre todo tras el primer gol en los instantes previos al descanso, y que dejó al conjunto rojiblanco a un paso de la siguiente ronda de la Copa UEFA.
Al equipo madrileño, al que incluso le puede valer un punto en los próximos dos partidos para lograr la clasificación, le bastó un gol del uruguayo Diego Forlán, de penalti, para derribar a su rival, sentenciado en el inicio de la segunda mitad con un tanto de falta del portugués Simao Sabrosa.
El Atlético salió muy metido en el partido. En el primer minuto, Luis García no logró batir al portero Jamie Langfield, tras un buen centro del incansable Maxi Rodríguez; en el segundo, un disparo lejano de Mariano Pernía se estrelló en el poste; y, en el quinto, el argentino 'Kun' Agüero falló ante la salida del guardameta rival.
Pero el Aberdeen, incapaz de dar dos pases seguidos en el arranque del duelo, respondió con un fútbol intenso, de enorme esfuerzo físico, para contrarrestar los primeros instantes de agobio. Eso y algún desajuste defensivo rojiblanco dieron aire al equipo escocés, limitado técnicamente pero muy luchador.
En la primera media hora, no le dio ni un solo metro al ataque del Atlético, siempre con la respiración del rival en la espalda. Y su repliegue, cada vez que el equipo madrileño tuvo el balón, ahogó el fútbol ofensivo del grupo del mexicano Javier Aguirre, sin la velocidad ni la precisión necesaria en la transición del juego.
Aún así, las ocasiones fueron del Atlético -mucho más esporádicas que al inicio del choque-, como un tiro del uruguayo Diego Forlán, tras un arrancada desde el centro del campo del ítalo-brasileño Thiago Motta, hoy titular por primera vez esta campaña después de recuperarse de una rotura de menisco en la rodilla izquierda.
Del Aberdeen, al que su ordenado planteamiento en defensa le permitió contrarrestar la posesión del balón rojiblanca durante ese tiempo, sólo hubo una noticia ofensiva en toda la primera parte, un peligroso disparo de falta del centrocampista Scott Severin. Ya se habían jugado 27 minutos.
El empuje del Atlético creció en el tramo final de la primera mitad, en el que obligó a su rival a dar más pasos hacia atrás, cada vez más cerca de su portería, hasta que un notable Motta comenzó una potente carrera y lanzó un pase al desmarque de Agüero, arrollado por Hart en el área. Forlán no falló el penalti (1-0, m. 45).
Sin el delantero argentino sobre el césped, sustituido por el portugués Simao Sabrosa en el descanso, la reanudación mantuvo los mismos argumentos del primer tiempo, con la posesión en poder del conjunto madrileño, sin sufrir atrás, pero también sin excesivas ocasiones ante un rival inofensivo de medio campo hacia adelante.
La tranquilidad rojiblanca, ya con la ventaja en el marcador, era prácticamente absoluta, porque el Aberdeen carecía de suficientes virtudes futbolísticas como para llegar con claridad sobre la portería del italiano Christian Abbiati, que, salvo en el disparo de Severin en la primera parte, era un espectador más del duelo.
Aún más cuando el Atlético encontró el 2-0. Sólo necesitó una falta para añadir el segundo tanto a su marcador, con un ajustado lanzamiento y por encima de la barrera de Simao, que, tras tocar en el poste, chocó en la espalda del guardameta escocés para alojarse en la red de la portería visitante.
Fue definitivo, porque el equipo rojiblanco no ofreció demasiados síntomas de debilidad defensiva, habituales en los últimos choques en casa, y el Aberdeen fue incapaz de alterar la calma de Abbiati, salvo en alguna acción aislada y pese a algunos momentos de relajación del Atlético, ya a un paso de la siguiente ronda europea.
Derrota del Getafe
El Getafe perdió 1-2 ante el Hapoel de Tel Aviv israelí, un rival muy inferior a los madrileños, que se complicaron su existencia en la Copa de la UEFA, donde deberán obtener cuatro puntos ante Aalborg y Anderlecht para depender de si mismos.
El conjunto israelí aterrizó en Madrid con cara de tristeza. Sus credenciales eran muy pobres. Últimos en su Liga, en la cola del grupo del Getafe en la UEFA y con el preparador físico Ron Ciulin como entrenador en funciones, eran datos suficientes y casi irrefutables para que los hombres de Laudrup se diesen un paseo por el Coliseum.
Pero el fútbol a veces no entiende a razones y a lógicas. El Getafe salió dormido, pausado, como si la renta de la victoria en Londres ante el Tottenham fuese suficiente. Los cambios tampoco ayudaron. Caras poco habituales como las de Franck Signorino, Cosmin Contra, Óscar Ustari, Juan Albín o Kepa Blanco trastocaron el orden habitual mostrado en los últimos partidos.
Sin tiempo para analizar la pobreza israelí, el Getafe recibió el primer tanto. Corría el minuto cinco del duelo cuando Valeed Badeer atrapó una pelota dentro del área, rompió la cintura a Daniel "Cata" Díaz y perforó la red defendida por Ustari.
El tanto hebreo, inimaginable cinco minutos antes, atontó aún más a los locales. Sólo el uruguayo Juan Albín y Esteban Granero daban sensación de peligro. Cada vez que ambos tocaban la pelota, la defensa del Hapoel temblaba. Fruto de un contraataque llevado por el primero, Casquero pudo empatar con uno de sus latigazos desde fuera del área.
Pero el fútbol es caprichoso. Cuando el Getafe recuperaba el equilibrio y el orden, llegó el segundo tanto del Hapoel. Igal Antebi sacó una falta envenenada desde la banda derecha que el portero Óscar Ustari, se "comió". El argentino no ha demostrado nada desde su llegada a España. Con el cártel de estrella de su país, Ustari ha "cantado" en dos de los cuatro partidos que ha disputado.
El golpe afectó al Getafe, que hasta el final del primer acto sólo vivió de impulsos. En uno de ellos, Albín, el mejor de su equipo, pudo reducir distancias con un remate acrobático desde dentro del área. Fue el último latigazo madrileño del primer periodo. Tocaba remontar en el segundo acto, una tarea que parecía imposible tras lo mostrado en los primeros 45 minutos.
En la reanudación, Laudrup sacó toda su artillería disponible. El danés sacrificó a Casquero y a Kepa para dar entrada a Manu y Braulio, dos delanteros más verticales que el andaluz. Los cambios trajeron nuevos aires para el Getafe, que arrinconó en el área a su rival, que con diez defensores esperaba sentenciar en un contragolpe.
Lo intentaron sin éxito Manu, Braulio, Pablo Hernández, Sousa, De la Red, Albín y Granero en un carrusel de disparos. La falta de puntería, la inocencia o el guardameta Vincent Enyema evitaron que el Getafe redujera distancias. El portero nigeriano se erigió como protagonista de su equipo. Mientras a Ustari le dispararon dos veces y le marcaron dos goles, Enyema se alzó como una muralla impenetrable.
El tiempo fue pasando sin piedad y el penalti transformado en el minuto 90 por Pablo Hernández no sirvió para arreglar el desastroso partido del Getafe. El pitido final trajo una derrota inesperada ante un equipo muy inferior que volverá a su país con la moral por las nubes tras una temporada desastrosa. El Getafe, por su parte, deberá arreglar el desaguisado la próxima semana en el feroz invierno danés de Aalborg.
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