Cuando se hacían abortos ilegales por la noche, los fetos se trituraban al día siguiente. Pagaba en negro a un vocal del Colegio de Médicos por abortos que hacía otro.
Santiago Mata
Madrid. El juzgado de instrucción 33 de Barcelona decretó ayer tarde prisión provisional sin fianza para tres de los detenidos por las diligencias del caso 3353/06 que afecta a varias clínicas del grupo Ginemedex-TCB. Los encarcelados sin fianza son el director del grupo, doctor Carlos Morín Gamarra, su esposa María Luisa Durán Salmerón y Virtudes S. V., acusados de varios delitos de aborto (art. 145.1 del Código Penal), de asociación ilícita (art. 515), intrusismo (art. 403) y falsedad documental (art. 392). Para los otros tres detenidos, la juez ha dictado prisión provisional bajo fianza de 4.000 euros (Dimas Á. C.) y de 2.000 euros (Pedro Juan L.A. y Marcial R.). Estos imputados serán excarcelados cuando hagan efectiva la fianza.
Entre los delitos de falsedad documental, aparte de los certificados psiquiátricos firmados sin hablar con las pacientes, la testigo protegida cuyo relato fue publicado el martes por Intereconomía TV habla también de la firma y sello del doctor Tomás Parra Parra, vocal de ginecología en el Colegio de Abogados de Barcelona, usada cuando hacía los abortos ilegales el Dr. Cavenecia, estudiante de Pediatría.
Desde la consulta del Dr. Parra, aseguraron a LA GACETA que este doctor sólo recibía de las clínicas del Dr. Morín pagos por visitar a pacientes, ya que no realizaba abortos, y si se usó su firma fue sin su consentimiento. Sin embargo, según una minuta de pagos de Morín que obra en poder de LA GACETA, consta un pago de 4.000 euros en concepto de varias prácticas abortivas en las que se habría usado la firma de Parra con su consentimiento. Parra y Morín compartieron prisión en 1989 en Fontcalent (Alicante), acusados de cometer abortos ilegales en la clínica Ginetec, pero en esta ocasión el hoy vocal del Colegio de Médicos de Barcelona no ha sido imputado. La denuncia que puso en marcha las actuales pesquisas, interpuesta por Josep Miró, fue presentada ante el Colegio de Médicos hace un año, pero esta institución la archivó al no apreciar ninguna falta de ética ni delito en las prácticas de Morín.
Trituradores industriales
También obra en poder de LA GACETA un encargo de dos juntas de triturador, en agosto de 2005, de la clínica TCB a la empresa de tratamiento de residuos STR 2000. El documento cuadra de nuevo con el relato de la testigo emitido por Intereconomía TV, según el cual, cuando llegaba una paciente en avanzado estado de gestación a TCB, se le subía a la parte de arriba, que se cerraba con llave para que nadie pudiera interrumpir por sorpresa el aborto ilegal.
En la planta baja de esa clínica, detrás de la mesa de recepción, una puerta escondía un lavabo bajo el que estaba instalado un triturador industrial, con el que se deshacía en los fetos de los abortos ilegales. Este triturador se desmontó después del reportaje de la TV danesa de octubre de 2006, pero quedó la instalación de fontanería. A veces, según la testigo, el triturador se atascaba y había que abrir las cañerías y el suelo para desatascarlo. Cuando se hacían abortos ilegales por la noche, los fetos se guardaban en un congelador y se trituraban al día siguiente para no molestar a los vecinos con el ruido de la trituradora por la noche. Los encargados de la trituración eran los propios médicos que hacían el aborto. Había otro triturador en la clínica Ginemedex hasta el reportaje de la TV danesa en octubre de 2006, que también se desmontó, y que estaba en un patio exterior al lado de la sala de espera.
Tras el reportaje danés, Morín decidió no hacer más abortos ilegales y desmontó los trituradores, pero el nivel de ingresos bajó tanto que en enero de 2007 decidió volver a hacer los abortos. Pero en ese tiempo, como ya no había trituradores, la manera de deshacerse de los fetos era descuartizarlos para introducirlos por partes en diversos contenedores en los que se metían los fetos de los abortos legales.
Desde marzo, Ginemedex volvió a tener un triturador instalado en un armario blanco situado en una sala al lado de la cafetería. En la misma sala había un armario donde se guardaban los fetos que se congelaban por la noche.
A las mujeres que se sometían a abortos ilegales y que querían saber qué se hacía con sus fetos, se les decía que se incineraban, siempre según el testimonio publicado por Intereconomía TV. El Dr. Morín practicaba abortos ilegales y legales, a pesar de que, según la testigo, hacía nueve años que se le diagnosticó sida, y de que estuvo dos meses ingresado por este motivo en el hospital San Pablo de Barcelona. y actualmente continúa con tratamiento diario con antivirales.
En los abortos en avanzado estado de gestación Morín realizaba cesáreas utilizando bisturí y extraía con sus propias manos el feto, sin que en ningún momento se informara a las pacientes del riesgo de contagio en caso de corte fortuito con un instrumento quirúrgico.
Morín enviaba por Navidad regalos de empresa a todos los ginecólogos que le derivaban pacientes para hacer abortos desde centros donde no se hacían. En conjunto, los centros de Morín recibían 15 llamadas semanales de pacientes que solicitan abortos de embarazos de más de 24 semanas, según la testigo protegida.
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas-Madrid. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65