Ante las continuas amenazas de Argelia, el Ministerio prepara proyectos por valor de 9.300 millones para reducir la dependencia energética del exterior.
L. López
EL gas natural será el nuevo protagonista de la Planificación Energética para los próximos ocho años que aprobará el Consejo de Ministros, una vez se haya formado por el nuevo Gobierno. En el anterior programa, la estrella angular fueron las energías renovables, pero en este nuevo plan el Ejecutivo quiere potenciar las infraestructuras de gas y, para ello, defenderá invertir más de 9.300 millones de euros, una cantidad sin precedentes.
¿El objetivo? España quiere reducir la dependencia energética del exterior en gas natural y, a la postre, plantar cara a Argelia ante sus presiones y amenazas con subir los precios de esta materia prima en los contratos de aprovisionamiento, que suponen un 40% del suministro. Además, y aunque también esté sujeto a la volatilidad del oro negro, se trata de un combustible más competitivo que el crudo, cuyo encarecimiento es inquebrantable por el resurgimiento de los nacionalismos y por las nuevas tecnologías para llegar a profundidades mayores por la escasez de reservas.
La cartera de Industria prevé un crecimiento interanual de la demanda de gas natural del 5% y propone doblar la capacidad de entrada del sistema gasista, a través de la optimización del transporte por gasoducto, la potenciación de las conexiones internacionales para diversificar el suministro, la puesta en marcha de dos regasificadoras y la ampliación de otras dos existentes —en total España contará con siete plantas—.
Algunos proyectos están muy avanzados. Ya cuentan con permisos administrativos y con previsiones de inversión. Es el caso de la ampliación, en un 50% de las plantas de regasificación de Bahía de Bizkaia Gas (BBG), en Bilbao, y Saggas, en Sagunto, a lo largo de los próximos tres años y gracias a una inversión de 200 millones de euros.
La planta de BBG, cuyos accionistas son Repsol, Iberdrola, BP y el Ente Vasco de la Energía, entró en servicio en 2003, en un momento crítico de baja capacidad del sistema que se resolvió, en gran medida, gracias a esta instalación. Por su parte, la planta de Sagunto es una infraestructura energética básica para España, ya que permite satisfacer hasta el 20% de la demanda de gas del país. Sus accionistas son Iberdrola, Endesa, Unión Fenosa y Oman Oil Holding.
Refuerzo de los gasoductos
La nueva planificación también aboga por ampliar los ejes de transporte y gasoductos. Su programa defiende que el sistema gasista quede configurado con tres grandes ejes de transporte sur-norte (Ruta de la Plata, Eje Central y Eje de Levante) interconectados entre ellos por otros tantos ejes de transportes este-oeste (Eje del Ebro, Zamora-Algete, Eje Transversal) formando una ruta directa al centro del sistema (con fuerte demanda y donde está previsto que se ubique el almacenamiento subterráneo de Yela) desde cualquier punto de entrada.
En este programa tiene especial relevancia el gasoducto que unirá España y Argelia en 2009 con una capacidad de 8 bcm (8.000 millones de metros cúbicos). Este tubo acercará gas natural argelino mediante un enlace directo, lo que contribuirá a mejorar la seguridad de suministro y, por otro, se convertirá en la vía más económica de aprovisionamiento al sur de Europa. También ayudará a alcanzar los objetivos del Protocolo de Kioto.
A merced de otros países: el 99% del gas proviene del exterior
España se caracteriza por una alta dependencia del exterior del gas natural; más del 99% de este hidrocarburo proviene de otros países.
En la actualidad, España sólo posee tres yacimientos situados al suroeste de la Península. España se aprovisiona de gas natural vía gasoducto y mediante barcos metaneros. En lo referente a la primera vía, se aprovisiona principalmente de África, a través del gasoducto del Magreb. Además, España cuenta con dos interconexiones con Portugal y Badajoz.
Por su parte, los barcos metaneros han experimentado en España un desarrollo extraordinario desde finales de los años 80.
En cuanto el origen de las importaciones, se ha producido un cambio significativo. Desde Argelia ha venido tradicionalmente más de la mitad del gas importado, sin embargo, el mayor desarrollo internacional de los barcos metaneros con gas natural licuado (GNL) ha minado su importancia.
Por el contrario, las importaciones de Nigeria, Trinidad y Tobago y algunos países del Golfo Pérsico, como Omán y Qatar, han ido ganando peso. Algo de especial relevancia, si se tienen en cuenta las últimas tensiones con Argelia, que quiere subir los precios del gas un 20%.
Este combustible se presenta como el preferido para la generación de electricidad por su eficiencia y las menores repercusiones medioambientales.
De esta manera, de toda la electricidad producida en 2006, casi la cuarta parte ha sido generada con plantas de ciclos combinados, que utilizan el gas natural para producir energía eléctrica.
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