Se abre una pequeña ventana a la financiación a largo plazo tras el último discurso de Trichet
Madrid.- Tal día como hoy, el 9 de mayo del año pasado, el Banco Central Europeo (BCE) salía en auxilio del sector financiero para inyectar la insólita cifra de 95.000 millones de euros. La desbocada subida del precio del petróleo y las materias primas había desatado una crisis financiera sin precedentes: para atajar la inflación, la Reserva Federal subió tipos y, sin quererlo, disparó el número de familias con bajos recursos incapaces de pagar sus hipotecas. Eran las hoy vilipendiadas hipotecas subprime que la banca de EEUU había colocado a diestro y siniestro en forma de bonos con altas rentabilidades, extendiendo sus problemas a la banca mundial .
Que se desconociese qué bancos tenían esos papeles de baja calidad y altísimas rentabilidades en su balance secó de golpe los mercados. Nadie prestaba a nadie por miedo a entregar fondos a firmas con problemas por esos impagos. La oleada de desconfianza forzó al BCE a auxiliar a la banca. Un año después, tras innumerables intervenciones, incluso concertadas, de los bancos centrales, el mercado permanece más duro que nunca y pocos se atreven a predecir cuándo llegará la deseada normalidad.
Y ahora ha sido de nuevo el BCE el que ha traído un destello de luz al tunel que constriñe a la banca. La insólita intervención del presidente del BCE, Jean Claude Trichet, el pasado jueves poniendo el acento en el crecimiento de la economía y no en la inflación como es usual, ha dado oxígeno a unos mercados ansiosos de buenas nuevas. Su oratoria disolvió de un plumazo las expectativas de otra subida de tipos en 2008. Consecuencia inmediata: los derivados sobre euríbor experimentaron una seria corrección. Un ejemplo: las entidades se prestan ya fondos al 4,48% en derivados sobre el euríbor con vencimiento en junio de 2009, frente al 5,25% al que se movía hace escasos quince días. Es decir, por fin, se abre una discreta ventana para captar fondos a más largo plazo.
¿Pero es la salida ya del túnel? "Es un poco más de oxígeno, especialmente para España. Es bueno que los tipos minoren porque dependemos mucho de la financiación exterior", explica el responsable de Tesorería de un gran banco español. Exactamente, el recurso a financiación exterior es el equivalente al 10% del PIB, casi 100.000 millones de euros.
"El goteo indeseable de malas noticias, en lugar de producirse una purga de golpe, ha hecho que se pierda el activo más esencial que hay en banca: la confianza. Si no eres transparente, el mercado no se fía", subraya José María Nogueira, economista del Pastor. Pero es optimista. Transcurrido el año y con, al menos, dos trimestre de resultados públicados, ve "razonable pensar que la exposición en balance, la mayor parte, haya ya salido".
Incluso, en el ámbito de las emisiones van cuajando algunas colocaciones. El Pastor, recuerda Nogueira a título de ejemplo, ha logrado emitir con un diferencial de sólo el 0,73%, otros como el Santander también a un precio bastante razonable (un diferencial del 0,80%), aunque a plazos relativamente cortos y, por el momento, de firmas de primera línea. Un año atrás se aproximaba más al 0,10 ó 0,20%, pero nadie apuesta ahora por la recuperación de esos precios cuando desaparezcan las turbulencias.
Tras una crisis siempre se aprenden nuevas lecciones y se introducen cambios en las estrategias. Los expertos dan por seguro que se volverá a la banca tradicional –la característica de la banca española– y sin el café para todos. Cada cliente acabará pagando o recibiendo de su entidad financiera, según el riesgo y la rentabilidad real que le genere. “Los mercados de crédito mejoraron en mayo. En julio se han vuelto a poner a la defensiva ante la nueva ola de malas noticias con los resultados de los especialistas en hipotecas de EEUU. Ahora ya estamos con resultados en Europa, vamos a ver si se corrige la percepción pesimista”, señala el subdirector general del Banco Sabadell y responsable de BanSabadell Inversión, Cirios Andreu.
Tras las dificultades financieras, el reto que se abre ahora son los efectos de segunda ronda derivados de la fuerte desaceleración de la economía. “Si aumenta el paro, habrá más posibilidades de impago y mayores dificultades para prestar”, indica otro experto. Gracias al Banco de España, las entidades españolas disponen de un fondo anti-crisis de casi 40.000 millones para encarar la morosidad, algo que no tiene ningún otro banco en el mundo. Un colchón suficiente para encajar una morosidad cercana al 5% (hoy está en el 1,5%) sin necesidad de grandes esfuerzos en dotaciones. Y, pese a la existencia de ese paraguas, la banca se afana en realizar provisiones voluntarias para estar aún en mejores condiciones.
La normalidad, en 2010
Algunos como Ana Guzmán, directora de ventas institucionales de DekaBank, se muestran más cautos y no ven la vuelta a la normalidad hasta 2010 o más adelante por el coletazo de la crisis económica. “Creo que va a ser un año complicado –dice Guzmán–. Lo ideal sería que saliese de una vez todo lo que hay en el mercado, que se pusiese sobre la mesa. Pero creo que queda mucho por salir”.

Más dinero por los depósitos, y muchos más gastos por los préstamos
La crisis ha afectado a las familias españolas, para lo bueno y lo malo. La guerra del pasivo ha engordado la retribución de las cuentas, pero la escalada del euríbor ha disparado las cuotas de las hipotecas.
Las familias españolas están sufriendo de lleno las consecuencias de una crisis que se originó a más de 6.000 kilómetros de distancia. Las penurias que sufren los bancos para conseguir dinero en los mercados mayoristas les han obligado a volver la mirada hacia los clientes en busca de sus ahorros. La competencia por captar depósitos ha provocado una escalada de la remuneración de este pasivo. Según los últimos datos del Banco de España, el tipo medio ofrecido por bancos y cajas por una cuenta a plazo de hasta un año es del 4,84%. El incremento ha sido del 30,8% desde que estalló la crisis subprime.
Este cebo que las entidades españolas han puesto a los ahorros de las familias junto a las continuas caídas en los mercados bursátiles ha provocado un daño colateral: ha hundido la industria de los fondos de inversión. Los ciudadanos han retirado su dinero de los fondos para colocarlo en depósitos, con lo que el porcentaje del ahorro financiero de las familias, que va a estos productos de balance, ha crecido hasta el 37%. En lo que va de año, según Ahorro Corporación, la reducción del patrimonio gestionado en fondos es ya del 18%.
Pero la retribución del ahorro no compensa a las familias hipotecadas el incremento que han experimentado los tipos de interés de los préstamos. Un alza provocada por las tensiones que se producen desde el pasado agosto en el mercado interbancario por la desconfianza recíproca que se ha instalado entre las entidades financieras. En julio, el euríbor se situó en el 5,393%. El aumento en los 12 meses que ya dura la crisis ha sido de casi el 20%.
Para las familias estos datos se han traducido en un incremento sustancial de las cuotas mensuales que han de pagar a los bancos.
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