El parón de la construcción costará 2.000 millones de euros a los municipios, que buscarán alternativas.
La mayor parte de las grandes ciudades españolas han generalizado el empleo de parquímetros. |
E. Morales / J. García
Madrid. Las multas se han convertido en la cuarta fuente de ingresos del Ayuntamiento de Las Palmas. El municipio, con 377.000 habitantes y con un presupuesto de 355 millones de euros, prevé recaudar este año vía sanciones alrededor de 6,5 millones de euros.
Con esta cantidad, el Gobierno municipal podrá afrontar todas las políticas de empleo, juventud, igualdad y desarrollo económico.

En el municipio de Madrid, el mayor de España, el consistorio prevé ingresar a través de multas —Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), municipales y de movilidad— cerca de 200 millones de euros, en concreto 176 millones. Éstos son algunos de los titulares conocidos en las últimas semanas.
Estos datos suponen ingresos mayores que los percibidos por la parte cedida del IRPF (126 millones), el IAE (148 millones), la mayor parte de los impuestos indirectos como el IVA (75 millones) y los impuestos especiales que gravan el alcohol, la cerveza o el tabaco e incluso más que por la parte cedida del Impuesto de Hidrocarburos.
Los agentes del SER y los policías municipales pondrán entre 4,2 y 4,5 millones y generarán unos ingresos para el ayuntamiento superiores a los que obtiene el Estado a través de las multas de tráfico gestionadas por la Dirección General de Tráfico.
El objetivo es poner 1.500 multas de tráfico más al día que en 2007, hasta totalizar más de medio millón. Para cumplir objetivos los controladores de los parquímetros deberán sancionar a cinco conductores por minuto.
Con estos casi 200 millones de euros se podrían cubrir todos los gastos de un año programados por un ayuntamiento de 180.000 habitantes como el de Getafe, en Madrid, y sobraría dinero para afrontar todo el presupuesto de la importante Concejalía de Economía y Empleo de la capital. En sólo cinco años, los ingresos a través de las multas se han multiplicado por cinco en Madrid.
La desaceleración económica en la que nos encontramos inmersos y cuyo máximo exponente es el parón inmobiliario va a provocar que los ayuntamientos pierdan cerca de 2.000 millones de euros de la recaudación de 2008. Si tenemos en cuenta que cerca del 40% de los ingresos municipales están vinculados a la actividad constructora, una desaceleración de éstos provoca que los gestores municipales tengan que buscar nuevas alternativas.
Tras el Impuesto de Circulación, que grava la mera tenencia de un vehículo, los ingresos por multas se han convertido en la segunda entrada de dinero de las arcas municipales provenientes del automóvil.
Las zonas verdes y azules
Sin duda, una de las grandes novedades de los últimos años ha sido la ampliación de las zonas de colores, azul o verde para aparcar previo pago, según se trate de visitantes o residentes. Cada vez son más los municipios que han optado por este sistema de regulación del aparcamiento, inicialmente con la idea de proteger el casco histórico, pero poco a poco lo han ampliado al resto de distritos. En este sentido tampoco existe uniformidad a la hora de fijar las tarifas de pago. Las diferencias de precios son la norma general y así podemos encontrar tarifas como las de Madrid, que pese a situarse por encima de la media nacional, resultan mucho más baratas que las de Barcelona.
La ciudad catalana viene a cobrar prácticamente el doble que la madrileña. Mientras que en Madrid media hora en la zona azul cuesta 40 céntimos, en Barcelona se paga casi tres veces más. A medida que aumenta el tiempo de estacionamiento, la tarifa aumenta. Una hora en Madrid, 1 euro y en Barcelona, más del doble.
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