Se trata, sin embargo, de proyectos que generan menos empleo.
J. García
El atractivo de España como país receptor de inversión exterior se mantiene invariable. Durante el pasado año 2007 acumuló el 6,9% del total de proyectos que se llevaron a cabo en Europa. Esto sitúa a nuestro país en un meritorio cuarto puesto, detrás de Reino Unido, Francia y Alemania. Según se desprende de un estudio realizado Ernst & Young, para situarse en esta posición de cabeza se recibieron 256 proyectos, que supusieron un 21% más que en 2006.
El número de proyectos de inversión extranjera directa en Europa creció el 5% hasta totalizar los 3.712. Y lo más positivo es que, pese a la crisis, las perspectivas de futuro parece que mantienen esta tónica. El 8% de los consultados por este estudio señalan a España como un destino posible para sus próximas inversiones o proyectos de expansión. Por delante, el 18% de los inversores eligen a Polonia, el 16% a Alemania, el 12% a Rusia, el 11% a Francia, el 10% a Rumanía, el 9% al Reino Unido, otro 9% a Hungría y otro 8% a Bulgaria.
Sin embargo, pese a mantenerse este atractivo inversor del conjunto de Europa y en particular de España, también se hace patente como estos proyectos traen consigo una reducción en la creación de empleo asociado, que resulta especialmente más acusada en los países de Europa Occidental. El descenso en la creación de puestos de trabajo en España fue del 31%, porcentaje que está por debajo del 40% que registra Alemania, el 44% de Irlanda o el 59% de caída de Portugal. La explicación a este comportamiento reside en que cada vez más se atrae capital destinado a servicios e I+D+i, sectores cada vez con menores necesidades de mano de obra.
Capacidad tecnológica
En su conjunto, los más de 3.700 proyectos que se llevaron a cabo en el Viejo Continente, crearon 176.551 puestos de trabajo, un 18% menos frente a los 214.987 generados en 2006. España ha sabido combinar a la perfección su atractivo para atraer aquellos capitales de mayor capacidad tecnológica, lo que ha colocado a la economía española en el segundo puesto tras Francia.
Estos datos vienen a confirmar cómo la región euromediterránea, donde se encuentra enmarcada España, junto a Francia, Italia, Grecia o Turquía, mantiene un importante potencial para recibir inversiones. Pese a que China amenaza esta posición receptora de inversiones de Europa, lo cierto es que sólo ha recibido el 8% de la inversión global extranjera, pese a que las encuestas realizadas entre los inversores la sitúan en el 47% de los casos, como destino de sus inversiones.
La entrada de capital se triplicó en 2007
La entrada de capital procedente del exterior prácticamente se triplicó a lo largo del pasado año, como consecuencia de la compra de acciones de Endesa por la eléctrica italiana Enel. Sin embargo y pese a esta operación, la crisis no parece que haya pasado una dura factura a España como país receptor de inversiones. En concreto, a lo largo de 2007, según el registro de inversiones del Ministerio de Industria, las inversiones extranjeras brutas recibidas a lo largo del pasado año alcanzaron los 28.850 millones de euros, lo que contrasta con los 9.750 millones recibidos a lo largo de 2006. Aparte de Italia, de donde procede la inversión de Enel, destaca la entrada de capital procedente de Holanda, Alemania, Suiza, Francia y Estados Unidos.
Este capital va dirigido cada vez más a sectores de alta tecnología como el aeronáutico, farmacia, biotecnología, medioambiente, tecnologías de la información o el sector del automóvil. En conjunto, esta inversión foránea viene a aportar la tercera parte del PIB y genera el 7% del empleo.
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