El sistema da transparencia a unos procesos siempre bajo sospecha de corrupción.
Algunas de las patronales de la construcción temen que las subastas electrónicas acaben siendo un... |
M.A.Uriondo/H.Asensio
Los ayuntamientos y otras administraciones públicas pueden ya subastar las licitaciones como si estuviesen en el popular portal eBay. Ya no son precisos larguísimos plazos, miles de folios, inacabables archivos o plicas cerradas, sino que todo podrá hacerse de forma cómoda y sencilla a través de la Red. Este sistema cuenta por fin con el refrendo tanto de la ley como de la última tecnología.
¿No se pueden reunir físicamente los miembros de una mesa de contratación? No hay problema, pueden tomar sus decisiones desde donde quieran, con sesiones simultáneas en distintos emplazamientos. ¿Hay algún límite para estas ventas? En realidad, no. Todo podrá licitarse en un portal web, desde una carretera hasta los consumibles de oficina. ¿Es posible un escenario en el que las adjudicaciones se realicen en directo y los ciudadanos puedan estar al tanto de cada una de sus evoluciones? Desde luego. Ahora bien, hay un problema para que la transparencia sea máxima: que quien opta al concurso y quien lo otorga quieran someterse a esta prueba, ya que no es obligatoria.
La nueva ley de Contratos del Sector Público, que entró en vigor el pasado 1 de mayo, permite publicar y recibir ofertas a través de internet, publicarlas, puntuar automáticamente las ofertas dependiendo de sus condiciones técnicas y económicas, gestionar una base de datos de proveedores y, lo más novedoso, introducir subastas electrónicas.
En todo caso, las principales asociaciones del sector de la construcción, que están entre los principales licitadores, tienen serias dudas sobre el momento de entrada en vigor de la ley. Su argumento es que, en un momento en el que la única salida para reactivar la actividad es aumentar la licitación pública, la nueva norma puede retrasarla porque el ajuste de los pliegos de contratación que requiere llevará tiempo.
Seopan, también en contra
Por este motivo, la principal patronal del sector, Seopan, no veía con malos ojos que se hubiera retrasado la entrada en vigor de la ley. Por su parte, la Asociación Nacional de Constructores Independientes (Anci) también solicitó al Gobierno que retrasara la nueva ley hasta el 1 de enero de 2009.
La posibilidad de que las constructoras puedan acudir a concursos mediante subasta electrónica tampoco es vista con buenos ojos por la Asociación Nacional de Empresas Constructoras de Obra Pública (Aerco). En su opinión, este nuevo procedimiento puede ser “un disparate” porque podría fomentar la presentación de ofertas anormalmente bajas.
Una de las consultoras con más experiencia europea en el ámbito de la licitación electrónica, la multinacional italiana BravoSolution, se encuentra ahora en pleno frenesí comercial para tratar de vender a las administraciones su producto, un software que ya han vendido con éxito en Francia y Reino Unido y que ha servido para que numerosas empresas y organismos públicos de estos países abaraten sensiblemente sus costes operativos. Precisamente, uno de sus clientes, el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido, contrató entre 176 empresas de trabajo temporal el personal administrativo y sanitario necesario para abastecer a 2.000 hospitales. La puja duró tres días, recibió 55.000 ofertas y el montante pagado ascendió a 1.800 millones de euros, 120 millones menos de lo que se habría obtenido a través de un sistema tradicional.
Olimpiadas 2012
La organización de las Olimpiadas de Londres 2012 está también haciendo sus compras mediante este sistema, y empresas públicas como la BBC o Scotland Yard ya han utilizado su tecnología. En España, Metro de Madrid logró un ahorro de 3 millones de euros en una subasta para la compra de electricidad que duró 4,5 horas y en la que participaron un total de 175 compañías.
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