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domingo, 6 de julio de 2008 Última actualización: 01:32:33



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12/05/2008 21:52   



El seguro del coche seguirá bajando por la competencia

Ahora se venden menos coches, y por tanto menos pólizas, algo que ha hecho que la pelea de las compañías por atraer clientes se recrudezca.

Un coche siniestrado.

G. Velasco.

EL descenso de las tarifas del seguro de automóviles se inició en 2005 y continúa hoy, a pesar de que ahora el crecimiento del sector no es tan deslumbrante como hace unos años. En 2005, el sector apenas creció ligeramente por encima de la inflación, 3,8% frente a 3,7%, una tasa que era la mitad del incremento registrado por el seguro total: 7,6%.

 En 2006 la industria del seguro del automóvil crecía a tasas del 4%. Y en el primer trimestre de 2008 el avance fue sólo del 1,4%. Si se tiene en cuenta que la inflación se situó en marzo en el 4,5%, según fuentes de Unespa el precio del seguro de autos ha caído en términos reales un 3% entre enero y marzo. Es la única gama de productos aseguradores en la que el precio cae. ¿Por qué?




 El mercado del seguro del automóvil está estancado porque se venden menos coches por la desaceleración económica. Y cuando esto pasa se recrudece la pugna por atrapar clientes de los rivales y retener a los que ya se tienen, lo que añade más presión a los precios.

El impacto del bajo coste

Además, están apareciendo nuevas firmas de bajo coste que estrujan aún más los precios. Desde Mapfre, la mayor firma del ramo, expresan un deseo y un temor: “Esperamos que se rijan por criterios razonables de prudencia técnica y sus tarifas se adecúen a la situación del mercado”.

 Mientras tanto, compañías low cost (bajo coste) como Balumba afirman que “hay margen para precios más competitivos con resultados rentables” y destacan que “algo que es obligatorio, debe ser barato”. 
 Pero no sólo las compañías low cost quieren estar en España. A todas las aseguradoras europeas les atrae este mercado. Ahí están, por ejemplo, en los primeros puestos del ránking AXA, Allianz o Liberty. El socio director general de Towers Perrin para España y Portugal, José Moreno Codina, explica que uno de los atractivos es que los ingresos por primas que quedan tras pagar los siniestros son mayores que en el resto del Viejo Continente (la ratio de siniestralidad en España es del 75% frente al 90% de Alemania o el 80% de Reino Unido). Esta competencia extranjera también añade presión a los precios.  

 Para colmo, el Gobierno y la industria de autos están fomentando los coches ecológicos, que tienen menos cilindrada y que, por tanto, llevan aparejada una prima menor.

Menos margen

Estos factores explican la caída de los precios, descenso que ha estrechado el margen de las aseguradoras, pero que no ha restado atractivo al negocio porque la rentabilidad sigue siendo elevada, lo que según fuentes de AXA, la segunda mayor compañía en autos, “indica que no hemos llegado al final del ciclo y, por tanto, aún veremos más reducciones de precios este año”.

 Según los últimos datos, el resultado técnico (lo que se paga por los siniestros y otros gastos respecto a las primas) sigue siendo positivo, un 2%. Y el resultado técnico financiero (la rentabilidad que le sacan al dinero antes de que se destine al pago de un siniestro), es de un 12%.
 Esto significa que, en total, el margen sobre ventas del seguro del automóvil en España se sitúa sobre un 14%, cifra que demuestra, según fuentes del sector, que todavía es un buen negocio.


Tensión en el sector: ¿Hasta dónde puede llegar la reducción de tarifas? 


La subida de los precios puede ser vital para mantener la rentabilidad de esta actividad.


Las compañías low cost advierten de que va a haber un cambio en la distribución hacia canales directos, especialmente internet, que hará crecer el número de competidores, “y para tener éxito en este contexto será necesario un modelo de costes bajos con especialización y gran rigor técnico”. Hay que tener en cuenta que este tipo de firmas, al vender directamente por teléfono o por la Red, pueden ahorrar costes que luego repercutir a los clientes.

 Esta realidad, choca con la existencia de factores que podrían requerir una subida de precios para mantener la rentabilidad del negocio. Por ejemplo, las indemnizaciones por daños corporales que pagan las aseguradoras podrían aumentar.

Perjuicio moral

En este momento ese baremo está en revisión y se estudia dar mayor protagonismo a los daños que puedan surgir en un futuro a raíz de un accidente. Además, hay una tendencia (importada de EEUU) que podría llegar pronto a España, la introducción de indemnizaciones por perjuicio moral.

 Ambas iniciativas incrementarían los gastos, lo que unido al aumento de las comisiones que deben pagar a las redes de distribución (mediadores, bancaseguros...) como consecuencia de la reducción del negocio (ver gráfico) obligarían a subir tarifas.

 Hay, además, otros costes que podrían repuntar. En los últimos años, las medidas adoptadas por el Gobierno (control de radares o carné por puntos) han reducido la frecuencia de los siniestros. Pero, según explica José Moreno de Towers Perrin, “este efecto desaparecerá en algún momento, antes o después”, lo que se traducirá también en más gastos.

 Ante esta situación, lo que están haciendo las compañías es invertir en ampliar coberturas: asesoría jurídica, segunda opinión médica, recuperación del carné por puntos... Normalmente estos servicios se cobrarían al cliente, pero dada la situación actual se ofrecen gratis para mantener en la medida de lo posible el precio.




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