El líder del imperio Imagina nos cuenta los secretos de su éxito, su filosofía del negocio y sus proyectos de futuro.
Fernando Mouriño
En 1991 era usted un periodista de TV3 y ahora lidera un grupo con más de cien empresas, que factura más de 600 millones de euros. ¿Cómo empezó todo?
– Casi por casualidad. En 1991 dejo TV3 y me voy a Dorna, una empresa de márketing deportivo a crear su departamento de televisión. Me iba muy bien, había montado incluso el Mundial de Motociclismo, que sigue existiendo, y Mario Conde compra la empresa.
¿Y eso no tenía que haber supuesto una oportunidad para usted?
– Todo lo contrario. La gente de Conde empieza a decirnos cómo hay que hacer las cosas. Llevábamos un montón de años trabajando en temas deportivos para la televisión, habíamos creado un departamento de la nada y no estábamos dispuestos a que gente que no tenía ni idea vinieran a decirnos lo que había que hacer. Así que me voy.
Y ahí es donde nace Mediapro.
– Sí, me voy a finales de 1993 y al siguiente creo la empresa con mis dos socios, Tatcho Benet y Gerard Romy. Una empresa de periodistas para producir programas para la televisión, deportivos, informativos, trabajar con unidades móviles.
Muchos hicieron lo mismo y fracasaron. ¿Cuál fue su secreto?
– Que no repetimos lo que ya había en el mercado. Queríamos ir más allá, crear una empresa capaz de resolver a los clientes cualquier problema que pudieran tener, como un servicio llave en mano. Eso era nuevo. Además, reinvertimos todos los beneficios.
¿Eso es todo? ¿Dicen que han recibido apoyos políticos, que trabajaban básicamente para TV3 y para la Generalitat?
– Se habla mucho de que hemos recibido apoyos, antes de CIU y ahora del PSOE, algo que va calando en la opinión pública y que es necesario explicarlo. En España, cuando a alguien le va bien, la gente no acepta que eso se deba a tu capacidad y a tu trabajo, sino que tiene que haber algún apoyo detrás. Hemos crecido porque hemos innovado, ofrecido soluciones, porque estamos siempre acometiendo nuevos proyectos. Picamos piedra todos los días. Somos muy ambiciosos. ¿Es que vamos a producir tres películas de Woody Allen porque nos haya ayudado Zapatero?
¿Cómo lo han conseguido?
– Supe que le habían preguntado a Woody Allen sobre las películas que más le habían gustado y citó "Los Lunes al Sol", de Mediapro. Pensamos que si le había gustado esa película quizá quisiera
escucharnos y trabajar con nosotros. Contactamos con su hermana, fuimos a verle y aceptó.
¿Pero no es cierto que recibieron subvenciones de la Generalitat?
– Hemos recibido créditos del ICO, a tipos bajos, sumas muy pequeñas, para hacer películas, como cualquier otro productor.
Firmaron recientemente un crédito sindicado por valor de 250 millones de euros.
– En el que participaron varios bancos privados y en el que el Institut Catalá de Finances puso sólo 12 millones de euros.
¿Y la Sexta? No me dirá que…
– Hubo un concurso y lo ganamos.
¿No negará usted que el Ayuntamiento de Barcelona (socialista) sí le ha apoyado para construir su nuevo complejo audiovisual, el Mediacomplex?
– Fue al revés. Hace unos diez años vimos una vieja fábrica que se estaba cayendo y le dijimos al Ayuntamiento que estábamos dispuestos a construir ahí un complejo audiovisual. No nos hicieron caso. Recientemente, cuando empezamos a proyectar un espacio de ese tipo por nuestra cuenta, el Ayuntamiento se enteró y vino a ofrecerse para que rescatáramos la idea original. Dijimos que sí.
Trabajar duro no es suficiente para triunfar. Tiene que haber otra razón.
– Ya se lo he dicho. Innovar. Y aplicar nuestra estrategia básica, ir explotando nuevas posibilidades continuamente. Ofrecemos todo el abanico de servicios, contenidos para televisión, cine, canales, derechos, producción, posproducción, consultoría, ingeniería. Eso nos permite aprovechar lo que tenemos para ofrecer cosas nuevas. El que estemos en producción de cine nos abre las puertas para entrar en exhibición o distribución.
¿Por qué se ha desencadenado la guerra del fútbol?
– Pues no lo sé. No creo que tuviera que haber una guerra. Había un contrato, el del 24 de julio, que señalaba una forma de actuar. Pienso que las dos partes tienen impresiones diferentes sobre lo que dice ese contrato y que esas diferencias tendrían que haberse resuelto en los tribunales. Pero Sogecable no ha querido esperar y unos días antes del inicio de la Liga dijo que nos cortaba la señal para que no pudiéramos dar los partidos.
¿Qué decía ese famoso contrato?
– Que nosotros podíamos emitir semanalmente un partido en abierto y ellos otro en cerrado. Después decidieron que no querían que diéramos nuestro partido en abierto. Antes de empezar la Liga dijeron que debíamos mucho dinero y no nos iban a dar la señal. Esa fue su equivocación; pensar que nos podían dejar sin partido. No necesitamos que nos den la señal. Llevamos 20 años emitiendo fútbol, gestionando derechos, que son el 30% de la facturación del grupo Imagina. No somos unos advenedizos.
Ustedes sólo tienen, de momento, los derechos de 8 clubes. Y ellos de 12.
– Pero no tienen derecho a prohibirnos el dar un partido en abierto. Tenemos derecho a emitir los partidos en que participen nuestros clubes.
¿Cómo han logrado hacerse con los derechos del fútbol?
– Porque pagamos más por ellos. Ahora bien, no hemos pagado ninguna burrada. Además de dinero, les ofrecimos a los clubes un proyecto estratégico, que supone más dinero que antes.
¿Cómo?
– Porque vamos a explotar al máximo todas las ventanas posibles y no limitarnos a pasar los partidos por una televisión de pago. Vamos a explotar esos derechos en la TV de pago y en abierto, pero también en TDT, alta definición, Internet, móvil...
¿Ha ido a por los derechos del fútbol, para garantizarse el éxito de La Sexta?
– No. Simplemente porque es mi negocio. Llevo toda mi vida trabajando en información, márketing, producción, derechos deportivos.
Insisto, ¿cree que tener el fútbol es decisivo para el éxito de unatelevisión?
– No creo que sea lo determinante, pero sí ayuda mucho.
¿Por qué se han fusionado con Globomedia? Dicen que fue para poder acceder a la concesión de La Sexta.
– No tiene sentido. Habíamos empezado las conversaciones mucho antes de que se supiera que el Gobierno iba a conceder dos nuevas licencias. Nos unimos porque pensamos que España carecía de un verdadero grupo de producción audiovisual a escala mundial. Globomedia y Mediapro eran dos historias paralelas, excelentes, ellos en ficción y nosotros en informativos y derechos, complementarias en productos y geografía y con enorme éxito. Y los resultados están a la vista. Somos el segundo grupo de producción audiovisual de Europa, detrás de Endemol.
Pero da la impresión de que siguen funcionando un poco por separado, que Globomedia sigue gestionando sus negocios y ustedes los suyos.
– No. Las dos empresas están integradas. Somos Imagina. Si hemos mantenido las dos marcas, Mediapro y Globomedia, es porque tenían notoriedad. De todos modos, hemos hecho una redistribución de algunos productos. La Sexta está gestionada por un hombre de Globomedia, que también se encarga del negocio internacional. Ya las productoras de EE UU, de Globomedia, las gestionan gente de Mediapro.
Con todo en lo que están metidos en España, ¿siguen teniendo ambiciones internacionales?
– Cada vez más. Estamos vendiendo el 35% de nuestra cifra de negocio fuera de España, en Latinoamérica, en EE UU, en Europa, en la zona del Golfo, donde tenemos una operación muy importante, con 180 personas, y producimos las ligas y los juegos asiáticos. Somos la segunda productora en Argentina y posiblemente también la segunda en EE UU en contenidos para el público hispano.
¿Quién manda en Imagina? ¿Usted?
– Nadie. La cúpula está compuesta por los siete socios originales de las dos compañías, cuatro de Globo y tres de Mediapro. Mandamos todos. Aquí no hay un organigrama ni una estructura rígida ni presidentes ni CEOs ni nada de eso. Cada actividad tiene su coordinador, tomamos las decisiones en conjunto y todos echamos una mano donde podamos ser más efectivos a la hora de solucionar cualquier problema. Es que no nos consideramos empresarios, sino productores.
Sí. Pero llevar una empresa tiene sus reglas de liderazgo.
– El secreto de que funcionemos bien está en que somos productores. En el audiovisual estamos habituados a trabajar en equipo. Si el equipo no funciona, no sale nada.
Son ustedes una empresa de "progres". ¿Es cierto que es usted marxista?
– Sí. Y qué. ¿Supone eso un problema? Pienso que el marxismo ha hecho una gran contribución. Su método de análisis de la realidad está vigente. Y es indiscutible.
Es posible, pero no me cuadra lo de ser empresario y marxista. Dirigir una empresa supone jugar con unas reglas que no son las del marxismo.
– Le repito que no me considero un empresario, sino un productor. Me dice que un empresario tiene que seguir unas reglas de juego que se dan de bruces con el marxismo. Y ¿qué? Vivimos en un mundo de contradicciones.
Vale, pero sigo sin entender cómo se puede gestionar una empresa siendo marxista.
– Yo pienso lo contrario. Imagina es diferente. No somos una empresa jerárquica, sino transversal. Aquí no hay despachos cerrados ni organigramas ni chóferes ni símbolos de poder. Todos estamos a la vista de todos. Eso tiene mucho que ver con nuestra filosofía.
He leído que hay insatisfacción laboral en su grupo, que hubo amenazas de huelga.
– Nunca hemos tenido problemas laborales. Es un bulo. Pagamos más que lo estipulado en los convenios, aumentamos los sueldos un punto por encima del IPC. Pagamos bien.
Se dice que es usted nacionalista.
– Sí.
Entonces, ¿está construyendo usted un grupo español o catalán?
– Pues no lo sé. Imagina tiene la sede en Barcelona, pero la mayor parte de sus empresas y plantilla en Madrid. Lo que queremos es crear una estructura industrial en lo audiovisual, un cluster, algo que España necesitaba.
¿Ha salido el diario "Público" como usted esperaba?
– Sí. Estamos contentos. En dos meses hemos logrado ponernos en los 40.000 ejemplares sólo en los quioscos.
¿No van a cambiar nada en el periódico, para vender más?
– Nada. El producto nos parece bien así. Es muy diferente de todo lo que había antes en el mercado. Iremos mejorando cosas, pero sin cambiar lo fundamental.
Han logrado ustedes que Televisa entrara en La Sexta. Pero, según parece, el grupo mexicano no está contento. Dicen que no les hacen caso.
– No es cierto. Tienen todo el juego del mundo en La Sexta. Están en la estructura de gestión de la empresa y están muy contentos.
Pero los mexicanos no les venden a ustedes ni una rosquilla.
– Bueno, porque los contenidos de su factoría, al contrario de lo que ocurría hace 20 años, ya no tienen mucho que ver con el mercado español y no funcionan tan bien. De todos modos, en La Sexta 2 (TDT) sí damos series de Televisa.
¿Cuáles son sus proyectos en televisión?
– Seguir extendiendo el share de La Sexta. Conseguir otra será muy difícil, porque el mapa está completo. Lo que sí haremos será producir y gestionar más canales de TDT, además de los dos adicionales que lanzaremos en La Sexta en 2010, algunos de ellos de pago. También seguiremos produciendo más canales para TV de pago.
¿Y una televisión en Latinoamérica o Estados Unidos?
– No estamos negociando nada, pero no nos cerramos. Si surgiera la oportunidad de comprar algo ahí nos lo plantearíamos. Tenemos todas las bazas para triunfar en esos mercados.
¿Cómo va lo de la radio?
– Pues, de momento, nos hemos presentado a todos los concursos, en Valencia, Santander, Rioja, Baleares, Madrid… y no hemos ganado ninguno. Y eso que dicen que tenemos apoyos políticos. No sé dónde están.
He oído decir que no gana usted dinero con el cine.
– No es cierto. El cine es un producto que necesita plazos más largos que la televisión, pero sí puede ser un negocio. Somos la productora que más cine hace en España, cinco o seis películas al año. Este año acabaremos con 35 millones invertidos. Y le diré que, de las 29 películas que hemos hecho, he ganado dinero con más de la mitad.
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