Las descargas ilegales se duplican en dos años. La venta de discos se desploma desde 2001, mientras el número de canciones 'bajadas' alcanzó los 1.200 millones en 2007.
Alemania y Reino Unido han endurecido sus legislaciones con el fin de proteger la propiedad... |
B. Aguirre.
CUANDO ese fenómeno tan español conocido como top manta, por su masiva presencia en las calles de nuestro país, parecía superado a golpe de intervención policial, resulta que la realidad es que no se había extinguido, sino que se ha transformado.
¿Quién no ha oído hablar de reproductores MP3, compartir ficheros o bajarse música de internet? Es evidente que las mejoras tecnológicas, internet en concreto, han disparado el intercambio de canciones, pero son menos conocidos los problemas legales que rodean este trueque.
Un par de datos. En dos años, el número de descargas ilegales de canciones ha pasado de 580 millones a 1.200 millones. Casi se ha duplicado. El mercado legal sólo supone el 10% (17 millones de canciones vendidas), cuando en otros países supera el 20%. (Ver cuadro). Se desata la piratería digital.
Caída en picado
Mientras, la compra de discos no ha parado de descender desde 2001. Ese año se adquirieron 73 millones de álbumes que reportaron 417 millones de euros. En 2007, se vendieron 31 millones de discos (el 59% menos), que supusieron 171 millones de euros.
Con estos registros, nuestro país ha recuperado un puesto en la lista negra de países que no combaten la piratería que elabora la Oficina de Comercio de EEUU. Ya es conocido que somos los más ilegales de Europa y que aparecemos en el top 10 del mundo. China, donde las copias ilegales representan el 90% del mercado, encabeza el ránking.
Casi es unánime el comentario que explica el fenómeno como una variante de la picaresca española. Es decir, una suma de tiempo e ingenio para conseguir algo sin esfuerzo y, si es posible, sacar provecho. Pero, echando un vistazo a la legislación de países de nuestro entorno, se deduce que las diferencias no son antropológicas. En Alemania, Reino Unido y Francia ya se ha endurecido la legislación. En Suecia, por ejemplo, es imposible acceder a determinadas páginas web de intercambio.
Desde el Gobierno
¿Es la solución interrumpir el acceso a internet? Desde la organización de productores de música grabada (Promusicae) aseguran que los datos requieren la intervención del Gobierno. "Las descargas son ilegales aunque no son un delito y pedimos al Gobierno que tome medidas", asegura Antonio Guisasola, presidente de Promusicae. Aunque reconoce que hay herramientas técnicas para demandar a los que ejercen esta práctica, Guisasola es más partidario del sistema de avisos, utilizado en Francia. "Primero te advierten de que estás haciendo algo ilegal y, si se reitera la acción, se puede llegar al corte de la línea", explica.
La inacción del Gobierno es de hecho la razón por la que España ha regresado a la lista negra (Lista Especial 301) de países más piratas. El informe final de las autoridades comerciales estadounidenses recoge que "la percepción de los españoles es que el intercambio de archivos P2P es legal, los jueces no imponen sanciones y los propietarios de derechos carecen de herramientas de defensa". Pero siempre se puede sacar algo positivo de la situación más adversa. En esta ocasión, Guisasola insiste en que los datos muestran que existe masa crítica para crear un mercado digital, pero siempre que se regule.
Los jóvenes saben que compartir música no es legal... ¿Y qué?
Los jóvenes españoles (de 15 a 24 años) reconocen que entre las actividades más importantes de su ocio y tiempo libre la música ocupa un lugar destacado. Y, más concretamente, dedican mucho tiempo a intercambiar música a través de redes P2P como Emule, Edonkey, BitTorrent o Ares. El CD lo consideran algo obsoleto que ocupa lugar frente a la facilidad de pasarse archivos directamente al ordenador y de ahí a un reproductor portátil (MP3 o Ipod).
Pero lo más curioso del estudio elaborado por GFK para Promusicae es que son plenamente conscientes de que esa actividad es ilegal y que incluso "perjudica a los artistas".
Como población fuera del mercado laboral, la primera razón que enarbolan para justificarse es el precio de la música original, pero reparten cargas. La misma existencia de programas P2P "gratuitos y de uso libre" les exime de cierta responsabilidad.
También resulta reveladora la dureza de sus propuestas para resolver el problema. Los consultados admiten que cortar a los infractores la conexión a internet, como se está debatiendo en Francia y Reino Unido, sería la única medida "efectiva" para acabar con las descargas fraudulentas.
Con estos datos, Promusicae reconoce que hay mucho trabajo por hacer.
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