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Más del 20% de los empleados cumple un horario al margen del fijado en el Estatuto de los Trabajadores.
Dos de cada 10 trabajadores españoles tiene una jornada de más de 40 horas semanales. |
M. L. Nalda / B. García
En la crisis del petróleo de los años 70, las empresas estadounidenses se vieron abocadas a adoptar soluciones para no resolver la mala coyuntura con recortes de plantilla. Tres décadas después —con el precio del crudo que vuelve a la calma tras el máximo histórico del mes pasado—, han decidido retomar aquellas medidas que tan bien funcionaron en la era Nixon.
Los despidos reducen significativamente la productividad y este es un particular sobre el que Estados Unidos se aplica a fondo ofreciendo soluciones. La actitud dista de la española, con las cifras de productividad más bajas de la Unión Europea y un panorama laboral que está resolviendo la crisis a golpe de bajas en sus plantillas.
Desde que comenzó el año, las firmas norteamericanas están apostando por una jornada acumulada, basada en 10 horas durante cuatro días laborables. La prolongación del horario se combate mediante el incentivo de fines de semana más largos. Las empresas que han puesto en marcha este plan ya ven los resultados en forma de reducción en los pagos por concepto energético.
Los malos tiempos que vive la economía también han supuesto un acicate para trabajo desde casa, una fórmula conocida desde hace tiempo en el mercado estadounidense, muy rentable para los empleadores y, sin embargo, poco extendida en Europa.
Actuaciones.
En España no se está proponiendo ninguna de estas vías. En el primer semestre del año, las turbulencias de la economía ya han pasado factura al 20% de las empresas que han emprendido algún tipo de medida para dar de baja a sus trabajadores. Las alternativas laborales basadas en el despido —al que las empresas españolas dedican el triple de inversión que a la formación de sus empleados—, doblegan la productividad y despliegan la incertidumbre; no en vano, la tercera parte de los trabajadores reconoce que teme quedarse en la calle.
Las soluciones tampoco marchan por buen camino en el cumplimiento de la jornada laboral: el 22% de los empleados asegura que supera las 40 horas a la semana que estipula el Estatuto de los Trabajadores. Un estudio realizado por el Observatorio de Riesgos Psicosociales del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) señala que los empleados que cumplen un horario al margen del fijado en la normativa laboral, se ven obligados porque las necesidades de la empresa así lo requieren y se remuneran como horas extra en el mejor de los casos. El último informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) eleva la cifra se sobreempleados al 29%.
Con los índices de productividad más bajos de la eurozona, las alternativas del mercado laboral español plantean una encrucijada adversa, en la que priman los despidos y la ampliación de jornada.
La prevención de riesgos laborales descuida el estrés y las depresiones
En un momento en el que Europa apuesta por trabajar más horas, la revista Journal of Occupational and Environmental Medicine acaba de publicar un informe que asegura que las personas que cumplen una jornada laboral por encima de 60 horas a la semana corren un riesgo severo a la hora de sufrir problemas mentales.
El mismo documento pone de manifiesto que los planes de prevención de riesgos laborales adolecen de cuidados específicos para los empleados con depresiones o el síndrome de burnout (estar quemado), unas enfermedades generadas por estrés laboral que resultan cada vez más comunes entre los integrantes de las plantillas.
Por otra parte, las bajas por enfermedades mentales suelen ser las de recuperación más lenta y, por ello, las más onerosas. Los empleados que las padecen suelen incurrir en faltas reiteradas y un desgaste que influye significativamente en su rendimiento. El estudio recomienda a las organizaciones poner remedio a este tipo de patologías que suponen una merma en su productividad.
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