Las grandes resultan más rentables. La resistencia de las 'blue chips' en la crisis contrasta con los valores de menor tamaño, cuyas caídas llegan al 90% en el caso de Aisa.
Alicia M. Serrano
Invertir en compañías grandes es un acierto en épocas de incertidumbre, una tesis avalada por las cifras y por los expertos, que aseguran que el tamaño cobra relevancia en un escenario como el actual, bajista y dominado por el desconcierto y el nerviosismo. Así, y frente al buen comportamiento de las small y medium caps en la bonanza bursátil que comenzó en 2003, en los últimos meses los inversores han buscado refugio en valores más grandes, cuya capitalización permite gozar de “mayor estabilidad y cubrirse en parte de la fuerte volatilidad”, según Alicia Arriero, de Inversis.
"En momentos así, el dinero va a valores de alta capitalización y rentabilidad por dividendo, frente a aquellos con potencial de crecimiento pero menor rentabilidad", asegura. De hecho, y aunque las fuertes caídas en los pequeños dejan vislumbrar ya oportunidades de compra, las blue chips son una garantía para limitar las pérdidas. Desde marzo de 2007, las diez mayores compañías del Ibex-35 se han dejado el 8,88% en el parqué, frente al 20% de las de tamaño más reducido. La brecha es mayor si consideramos la caída media del 65,63% sufrida por los diez más pequeños del continuo, un resultado que multiplica por siete el resultado negativo de los pesos pesados. En este grupo de menor capitalización, las pérdidas superan el 90% en el caso de Aisa (-92,77%) y rozan el 82% en Urbas. Con todo, entre los grandes sólo Telefónica (+9,51%), Iberdrola (+18,7%) y Gas Natural (+17,78%) obtienen rendimientos positivos en los últimos 12 meses.
¿Dónde reside entonces el secreto de las grandes? En la seguridad que ofrecen en épocas de crisis, gracias a "un alto volumen de negociación que abre posibilidades de venta a un precio razonable y en un tiempo menor”, factor clave en un escenario en el que los nervios están a flor de piel, explica Miguel del Campo, de Gesconsult. Además, el mercado premia su mayor liquidez en un contexto de escasez, lo que minimiza el riesgo de estrangulamiento que se da en valores más estrechos, “debido principalmente a los reembolsos de los fondos de inversión”. Así, los pequeños son más vulnerables a la volatilidad y pueden perder gran parte de su capitalización en una jornada. “Con un millón de euros vemos grandes movimientos en valores del continuo, pero apenas se notará en el Ibex”, apostilla.
Además de su mejor aguante en el parqué, las grandes del Ibex ofrecen también rentabilidades por dividendo más atractivas —triplican, con un 3,43%, la media de los valores más pequeños—, comprendidas entre el 2,6% de Inditex y el 5,16% de BBVA, toda una tentación como alternativa a la renta fija. Y es que los bancos —Santander, con el 4,8%, y Popular, con el 4%— son los mejores, aunque, según advierte Inversis, no tanto por el aumento de la retribución al accionista como por el momentum, pues las fuertes caídas en bolsa impulsan al alza esta ratio. De hecho, la resistencia de Iberdrola en los últimos días explica que su rentabilidad por dividendo sea más baja (2,59%). Con todo, y con excepciones como Telecinco, Bankinter o BME, entre las menores del Ibex las rentabilidades son inferiores al 3% y entre las diez más pequeñas del continuo, sólo dos valores, Aisa y Renta Corporación, baten este porcentaje.
Arriero explica que la cuantía del dividendo depende de la capacidad de repartir los beneficios, mayor en las firmas consolidadas y en "sectores maduros con ingresos recurrentes o regulados, como el eléctrico". Del Campo coincide en que sólo aquellas con cuentas saneadas pueden permitírselo, pues la deuda acapara parte de las ganancias.
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