Sólo el 33% de las compañías ha implantado un proceso de cambio definido.
Juanma Roca.
Madrid. Todos los directivos españoles sin excepción insisten en el valor de la innovación, pero, a la postre, la empresa española es muy conservadora a la hora de entender la innovación. De hecho, como destacó ayer Eric Delgove, socio de Deloitte, durante la presentación del informe La innovación en la empresa española, elaborado por la firma, a la hora de abordar la innovación en España “existe un enorme desfase entre la moda [de hablar sobre ella] y la realidad de las empresas”.
El informe pone de manifiesto el retraso del sector empresarial español con respecto a otros países, un factor que exige, según el estudio, reforzar y potenciar el compromiso de las compañías con la innovación y que parte de una premisa clara, según los autores del informe: acabar con la elevada heterogeneidad en la forma de entender la innovación, que hasta la fecha sólo se ha entendido en España como innovación de procesos.
Las compañías nacionales sólo apuestan por la innovación funcional y, sobre todo, para añadir valor a un producto ya existente, por lo que apenas investigan y se lanzan a por nuevos productos que creen, siguiendo las tesis del gurú de Insead Chan Kim, océanos azules. Además, la rigidez de la estrategia es una de las principales barreras para innovar. La poca flexibilidad que permite no sólo impide que la innovación moldee el plan estratégico, sino que las ideas mueren cuando se verifica que no están contempladas en éste.
En más de una ocasión, los planes estratégicos de innovación derivan de la estrategia, en vez de ser un elemento más que hay que considerar. Dicho de otro modo, “la innovación no puede estar supeditada a la estrategia”, precisó Jon Ganuza, director del estudio, que abogó por seguir el modelo de Suecia, donde el principal filtro hacia la innovación es el análisis sobre la viabilidad económica de las ideas.
Los datos son reveladores. Sólo el 33% de las empresas ha implantado algún proceso de innovación totalmente definido a partir de la selección de ideas brillantes. En cuanto a las estrategias de innovación en sí, en un 50% de los casos existe una estrategia de innovación, en un 39% existe pero no ha sido comunicada y en un 11% simplemente no existe.
En general, las compañías españolas están excesivamente focalizadas en las innovaciones funcionales de bajo impacto. El 72% de las compañías desarrollan las iniciativas innovadoras desde dentro y sólo el 40% desarrolla la innovación en colaboración con socios externos. La “asignatura pendiente”, según los autores el informe, es, por tanto, la “innovación abierta”, de alto impacto y fruto de las ideas propuestas tanto desde dentro como desde fuera de la organización, porque, como precisó Francisco Bas, director del área de innovación de Deloitte, “se tiene mucho más que ganar sacando los problemas fuera”.
Para Bas, que afeó la escasa vinculación entre el sector empresarial y la universidad española, “la innovación en la empresa va bien, pero podría ir mucho mejor”, por lo que “el reto es profesionalizar la innovación”, porque, insistió, existe en la actualidad “cierto atasco en el ecosistema de innovación”. “Es como si quisiéramos jugar el partido de la innovación, pero cuando saltamos al campo lo hacemos como espontáneos y no como profesionales”, explicó. El consultor instó a “explotar el gran tesoro de 100 años de ciencia” con el que cuenta España, que debe ahondar en la “cultura del riesgo”.
El informe insiste en la importancia de la rentabilidad de las políticas innovadoras, ya que, por el momento, el 50% considera que las innovaciones que introducen tiene una rentabilidad suficiente, pero el 25% afirma que esas innovaciones de valor aportan un “crecimiento insuficiente” en rentabilidad económica.
Brilla el ímpetu del sector financiero
El sector de servicios financieros es, sin duda, el más avanzado en España en innovación, según el informe de Deloitte, que analiza los principales retos y procesos de innovación de los principales sectores industriales, inmersos en una “etapa prematura de innovación” y a los que les falta aún, según Francisco Bas, utilizar la innovación organizativa.
1. Bienes de consumo. Las empresas de este sector destacan la importancia de trabajar de forma equilibrada en las distintas vertientes de la innovación. Se caracterizan por la innovación en productos y en procesos.
2. Servicios financieros. Es la industria que tiene una visión más integral de la innovación. Este hecho es la consecuencia de ser un sector poco diferenciado en la actualidad, lo cual ha hecho replantear a las empresas su forma de competir y ha llevado a una mayor innovación en el modelo de negocio y en tecnología.
3. Energía. La prioridad de este sector es la innovación en procesos. De esta forma, se aprecia que el producto y los modelos de negocio tienen menos importancia.
4. Telecomunicaciones y medios. Su referencia es la innovación en producto y en modelos de negocio, no la del modelo organizativo.
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