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Goldman y Lehman, Wachovia y Merrill o Barclays y MS se comprarían con ese dinero.
El Royal Bank of Scotland tuvo que pagar 100.000 millones de dólares por ABN Amro. |
Editado por Hugo Dixon
¿Qué bancos se podrían comprar con 100.000 millones de dólares? Esto es lo que el consorcio del Royal Bank of Scotland pagó por ABN Amro, un grupo holandés de segunda división, hace sólo seis meses. El jefe del RBS, Fred Goodwin, afirma que sigue satisfecho con la operación y se espera que presente más recortes de costes anticipados cuando su banco presente resultados a finales de esta semana. Pero los inversores no serían humanos si no sintieran cierto grado de “remordimiento del comprador”. Después de todo, hay que considerar lo que se podría hoy comprar por el mismo dinero.
Una rápida mirada al carrito de la compra de bancos de Breakingviews demuestra que Goodwin y sus amigos, si quisieran, podrían ahora quedarse con Goldman Sachs y Lehman Brothers por el mismo precio, sin contar una prima de adquisición. O si se sitieran más inclinados por la banca comercial, podrían comprar Wachovia y Merrill Lynch.
Esto debería alegrar al jefe de Barclays, John Varley. Dijo la semana pasada que seguía decepcionado por no haber comprado ABN Amro. Todavía quedan muchas gangas en las estanterías. Si quiere algo en Europa, podría quedarse con Credit Agricole y Deutsche, y le quedaría lo suficiente para echar Bear Stearns a la cesta. Desde luego, la misma lógica se aplica en sentido contrario. El propio Barclays es bastante más barato. Cualquier banco que se incline a hacer un gran movimiento en la banca británica podría elegir a Barclays, y seguir teniendo lo suficiente para comprar también Morgan Stanley. (Jeffrey Goldfarb)
Google Video
¿Podría la televisión ser el próximo sector en convertirse en víctima? El video online ha sido un éxito. Los americanos vieron más de 300 millones videos en YouTube de Google en diciembre, y la cantidad de tiempo que pasan viendo el video online aumentó un 34% el año pasado. Aunque esto no ha sido enteramente a costa de la televisión, el crecimiento hace que un escalofrío recorra las espaldas de los ejecutivos de televisión. Peor aún, los nuevos planes de Google de traer los ingresos de publicidad fuera del video online podrían eventualmente causar mucho daño a las televisiones. A pesar de dominar el negocio, Google todavía tiene que sacar dinero del video online. Ni siquiera se molesta en separar sus insignificantes ingresos procedentes del el video.
Ahora está intentando dos estrategias diferentes para arreglar el problema. En primer lugar, planea vender anuncios en videos que aparezcan en otros lugares de la web. Estos anuncios serán videos o textos que aparecen en una pequeña porción de la pantalla del video.
En segundo lugar, planea colocar anuncios de video para hacer clic en el lateral de su propias páginas de resultados de búsqueda. Así, si alguien busca “esquiar”, se le podría presentar un video en el que aparece Bode Miller hablando sobre lo estupendos que son sus Rossignals. El anunciante de video pagaría a Google siempre que alguien hiciera clic en el anuncio.
Si Google tiene éxito en aunar la publicidad al video online, las televisiones podrían encontrarse en un lío similar al de los editores de periódicos. Estos últimos sufren por el declive de la circulación de periódicos, los costes de producción más altos que los de sus parientes digitales, y los anunciantes que están cambiando a unos servicios online más baratos, más efectivos y más focalizados. Las televisiones ya se enfrentan a los dos primeros problemas. La iniciativa de Google podría completar el terceto. (Robert Cyran)
Derechos de voto franceses
Las normas de Saint Gobain otorgan al accionista dos votos por las acciones que se poseen durante más de dos años, una práctica bastante normal en Francia. La compañía de materiales de construcción francesa piensa ahora en abolir esa norma para limitar la influencia de Wendel, la compañía de inversión que recientemente adquirió el 18% del valor. El consejo de administración está dividido sobre esta propuesta. La discusión se presenta frecuentemente como un asunto de principios —premios a la lealtad frente a democracia accionarial. Pero es posible que también jueguen un papel las consideraciones menos nobles. La siguiente historia demuestra cómo funciona.
Antes, a Jean Louis le gustaban los dobles derechos de votación. Pensaba que ayudaban a mantener alejados a los depredadores indeseados de la gran compañía que él dirige. Ahora, ha cambiado de opinión. Un depredador no deseado ha comprado cerca del 20% de las acciones de su compañía, y parece empeñado en quedarse allí. Por eso, Jean Louis ha cambiado de idea.
Tiene el fuerte apoyo de Michel, un miembro de su consejo que también es presidente de un importante banco. Michel se opone actualmente a los dobles derechos de votación. Les llama “píldora envenenada”, seguramente una postura de principios. De todas formas, Michel también está considerando una oferta sobre uno de sus rivales cuya “píldora envenenada” podría ponerle a él las cosas más difíciles.
Gérard, otro consejero del consejo de Jean-Louis, también quiere eliminar estos dobles derechos de votación. Incluso le hubiera gustado hacer lo mismo en la compañía que dirige, una gran eléctrica. Esto seguramente no tiene nada que ver con que el estado pronto se vaya a convertir en un importante accionistas de su compañía, cuando se complete una fusión de alto perfil.
Jean Martin y Claude están del lado de Jean-Louis. Ambos quieren mantener los dobles derechos de votación, animados, ni qué decir tiene, por razones de principios. Es cierto que Jean Martin también está en el consejo del banco al que Michel ha echado el ojo.
Claude es el presidente de una gran compañía de seguros que posee una parte de la compañía de Jean Louis desde hace más de dos años y disfruta de los dobles derechos. Pero al defender eso, tendrá que explicar a Michel, en cuyo consejo también se sienta, por qué defiende la provisión que dificulta a Michel comprar a su rival. Este problema no lo tiene Jean Louis —también se sienta en el consejo de Michel y está totalmente en sintonía con él.
Es difícil saber cómo se resolverá esta interesante debate, una batalla puramente ideológica. Pero es bonito ver que los líderes empresariales franceses se guían por sus principios y no por intereses egoístas.
Nota del editor: cualquier parecido con personas reales vivas o muertas es accidental. Al lector le puede interesar saber que Jean Louis Beffa es presidente de Saint Gobain y se sienta en el consejo de BNP Paribas. Michel Pébereau preside el consejo de BNP Paribas y se sienta en el consejo de Saint Gobain. Gérard Mestrallet es presidente y consejero de Suez y se sienta en el consejo de Saint-Gobain. Jean Martin Folz se sienta en los consejos de Saint Gobain y de Société Générale. Claude Bébear es presidnete de AXA y consejero de BNP Paribas).
(Pierre Briançon)
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