La compañía estatal se acerca a la francesa, primer accionista de Cepsa, y tiene más fácil comprar el 30% del Santander en la petrolera.
Mahame Méziane, Carlos Pérez, Christophe de Margarie, presidentes de Cepsa, Total y Sonatrach. |
Lorena López
Madrid. El cruce de favores está a la orden del día en el negocio energético, o por lo menos así se entiende en Argelia. La compañía estatal Sonatrach está interesada en Cepsa y es consciente de la reestructuración que se está gestando en su accionariado, después de que el Santander, que cuenta con un 30,5% del capital, haya dejado clara su intención de salir de la petrolera para financiar su expansión internacional.
El grupo que preside Mohamed Meziane parece haber perfilado la estrategia que le facilite esta entrada en la petrolera: conseguir el favor del principal accionista de petrolera. Aquí entra en juego la francesa Total, que cuenta con un 48,8% del accionariado de Cepsa.
Los hechos hablan por sí solos. En los últimos seis meses, Sonatrach ha cerrado importantes acuerdos con el grupo galo. Primero fue una ambiciosa adjudicación en Argelia que podría sustituir a la que encabezan Repsol YPF y Gas Natural en Gassi Touil, antes de que se les retirara el proyecto por supuesto incumplimiento del contrato.
Así, Total será el adjudicatario de un proyecto en Arwez, en las cercanías de Orán. El pasado mes de diciembre, el propio presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, acompañó a Argel al director general de Total, Christophe de Margerie, para firmar el contrato de la creación de un complejo petroquímico para producir gasolina y butano, con una inversión de 2.500 millones de euros.
El segundo hito se produjo la semana pasada, cuando Total respondió con la cesión a Sonatrach de un 20% de su permiso de exploración de hidrocarburos en la cuenca de Taoudenni, en Mauritania, en el que seguirá siendo el operador con una participación del 80% restante.
¿Por qué Cepsa?
Tras este acuerdo, Total resaltó su “compromiso” para establecer “una alianza estratégica” con Sonatrach tanto en Argelia como en el extranjero.
A esto hay que añadir el acuerdo que consiguió Sarkozy en diciembre para desarrollar energía nuclear con fines pacíficos en Argelia. Todos estos acuerdos han reforzado las relaciones entre el Gobierno galo con el de Abdelaziz Buteflika, y Francia ya es el principal importador de gas natural licuado.
Sonatrach quiere ganar más peso en España, después de haber conseguido una licencia para la comercialización de gas en la Península Ibérica y de la alianza suscrita con la portuguesa EDP para el suministro de gas a la primera planta de ciclo combinado que HC Energía, filial de la compañía lusa, construye en Soto de Ribera. A cambio, Sonatrach se hará con una participación financiera del 25% en la nueva planta y un representante en el consejo general de supervisión de la eléctrica lusa.
El grupo argelino quiere introducirse en la distribución de productos derivados del petróleo, de gas natural o de electricidad y la participación del Santander le facilitará penetrar en el mercado de los carburantes gracias a la entrada en la segunda petrolera española. Cepsa cuenta con 1.525 estaciones de servicio y tres refinerías (Cádiz, Huelva y Tenerife).
Obstáculo: el Gobierno español
Sonatrach ya cuenta con las buenas relaciones con el Gobierno francés, pero habría que ver qué pasa con el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, que podría poner algún impedimento por la condición de empresa estatal de Sonatrach y tendría que pasar el examen de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).
Además, ambos Gobiernos están en plena negociación del contrato de largo plazo de suministro de gas natural, donde Argelia quiere subir los precios un 20%. La disputa se resolverá en un tribunal internacional si no hay un acuerdo entre las partes antes de que se llegue a un laudo. Este litigio se une al abierto con Gas Natural y Repsol YPF por la escisión del contrato para la licitación de una planta de licuefacción en Gassi Touil por supuesto incumplimiento del contrato de las empresas españolas.
Sin embargo, el Ministro de Industria dio un respiro a Sonatrach cuando retiró las condiciones impuestas por la CNE para aumentar su participación del 20% al 36% en Medgaz, el gasoducto que unirá Argelia y España en el 2009.
Esta decisión del departamento que dirige Joan Clos provocó el malestar y el recelo entre algunos competidores del sector. De hecho, Gas Natural ha iniciado un contencioso administrativo ante la Audiencia Nacional contra Sonatrach. Según la gasista, la empresa argelina “no es un socio minoritario y controlará el acceso al gasoducto”.
LA GACETA |
El resto del capital de Medgaz se lo reparten Cepsa e Iberdrola, con un 20% cada una, y Endesa y Gaz de France, con un 12%, respectivamente, y respaldan al grupo argelino en este litigio.
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