Los bancos no acuden a la subasta de la CNE para adelantar 1.500 millones
María Teresa Costa, presidenta de la CNE. JESÚS MAQUEDA |
L. López
Madrid. La Comisión Nacional de la Energía (CNE) se encontró ayer con un varapalo, al ver tumbadas las expectativas de la adjudicación entre las entidades financieras del crédito a cargo de la factura eléctrica para compensar a las eléctricas por no subir el precio de la luz (déficit tarifario).
El organismo que preside María Teresa Costa recibió el encargo por parte del Ministerio de Industria de adjudicar un total de 1.500 millones de euros que el Gobierno estima que se producirán al no subir el precio del recibo eléctrico en línea con el alza de los costes.
Se esperaba un gran interés por parte de las entidades financieras y que grandes colosos como BBVA, Caja Madrid, Santander, JP Morgan o Merrill Lynch pelearán cuerpo a cuerpo en esta adjudicación.
Sin embargo, de siete entidades clasificadas sólo BBK y Santander pusieron las cartas boca arriba, aunque, finalmente, la CNE aprobó por unanimidad dejar desierto el concurso, según explicaron a LA GACETA fuentes del consejo de administración del regulador.
Este organismo consideró que las ofertas de estas dos entidades "son muy caras", a la par que "escasas", ya que sólo pujaron por 200 millones de euros cada una, lo que suponen, en total, una cuarta parte de la cantidad sacada a concurso.
La CNE justificó que si hubiera asignado parte del déficit a estas ofertas, el bolsillo de los consumidores se vería afectado, puesto que esta cantidad acaba siendo trasladada al precio del recibo de la luz.
La CNE cree que el Ministerio de Industria no ha ofrecido la credibilidad suficiente para que las entidades acudieran a esta subasta. Al mismo tiempo ha constado que la incertidumbre crediticia ha hecho mella en los núcleos financieros y persiste el temor de la falta de dinero, a pesar de que en este concurso lo que en la práctica se adjudica son títulos de deuda pública que tienen la garantía del Estado de que se va a recuperar.
Consecuencias
Los efectos inmediatos de esta escasa participación es que el Ministerio de Industria no dispondrá de dinero con que compensar a las eléctricas mediante la titulización de este déficit. Ahora, el departamento que dirige Joan Clos tendrá que hacer un encaje de bolillos para conseguir el dinero necesario para hacer frente a esta deuda de 1.500 millones de euros, generado porque el Gobierno prometió a las compañías que una parte del recibo de la luz será para pagar esa cantidad.
Las entidades compran a las eléctricas esos derechos de cobro a cambio de una rentabilidad que le compense hacer este adelanto.
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