Hoy, a la economía española no la conoce ni la madre que la parió.
José Mª García-Hoz.
Su nacimiento, hace cincuenta años justos, no pudo ser fruto de la casualidad. Aquel fue el histórico año en el que la economía española puso los cimientos de lo que apenas un par de lustros después se conoció como el milagro económico español. La cabeza económica de Joan Sardá y la determinación política de los ministros Alberto Ullastres y Mariano Navarro Rubio construyeron y pusieron en marcha el Plan de Estabilización, de cuyas líneas maestras vivió la economía nacional hasta el primer shock del petróleo en el año 1973.
En diferentes partes del ahora Reino de España surgieron iniciativas para apoyar esa gran operación de la recuperación económica nacional.
Como Madrid aún respondía a la descripción de Josep Pla, una ciudad de funcionarios y aristócratas, resultaba lógico que el eco a las medidas de política económica llegara de Barcelona, que por entonces era la única capital económica de España y así se constituyó el Círculo de Economía, con la misión de ser ágora del debate económico y empresarial, para conseguir que los funcionarios de Madrit tocaran de peus a terra y difundir entre la burguesía empresarial catalana la buena nueva de la liberalización económica e influyeran en su ritmo. Hoy, cincuenta años después, a la economía española no la conoce ni la madre que la parió, pero el Cercle d’Economía sigue ahí, como la plataforma en la que el empresariado catalán analiza, propone, discrepa y también acepta.
Por las Jornadas de la Costa Brava han desfilado todos los españoles que a lo largo del tiempo han tenido algo que decir y alguna competencia para decidir. Ha sido, es, y debe seguir siendo, una de las pocas instituciones de la sociedad civil catalana y española, es decir uno de los pocos centros de debate que no estuvo sometido al autoritarismo de la tecnocracia franquista, como ahora tampoco se somete a la asfixiante ambición acaparadora de los partidos políticos. Sin duda, esa independencia es la clave de la supervivencia y el prestigio.
Se escriben estas líneas pocas horas antes de que se corte la cinta inaugural de las Jornadas del cincuentenario.
En el programa de día y medio sólo aparecen primeros espadas, no podía ser de otra manera, pero, como siempre ha sido en el Cercle, tan importante resultan las presentaciones de los invitados postineros como la percepción y el sentimiento de la audiencia, y para saber por dónde va el sentimiento del empresariado catalán no resulta preciso esperar a que baje el telón. Hace muy pocas semanas los socios del Circulo de Economía, hicieron público una suerte de manifiesto poselectoral en el que reclamaban “una nueva forma de entender y ejercer la política”, reivindicación que se concretaba en un pedido bien claro a todos los partidos políticos “un firme compromiso por abordar las grandes cuestiones(...) que sin renunciar a los posicionamientos más propios (…) atienda a las exigencias y prioridades ciudadanas”.
Son frases preñadas de tanto sentido común que pueden resultar utópicas.
Sobre el sentido común, sólo una observación: ¿Qué empresario catalán, español, extranjero o extraterrestre no compartiría ese deseo de ver a los políticos interesados, en primer lugar, por el bien general? Y sobre la utopía otra observación simétrica: ¿Quién se cree que los partidos atenderán tan razonable exigencia?
Con todo, el hecho de que la opinión del Cercle d’Economía pueda perderse en la noche de los tiempos, ese peligro no le quita ni un ápice de su oportunidad y de su perentoria necesidad.
Puesto que de aniversario estamos resulta bastante oportuno recordar aquel grito pintado en la pared de La Sorbona en mayo del 68: “¡Sed realistas, pedid lo imposible!”.
José Mª García-Hoz es director de La Gaceta de los Negocios.
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65