/>
Más de una vez, los ingleses se negaron a profundizar sus acuerdos con Iberia. Hasta que la española amenazó con negociar con Lufthansa.
El consejero delegado de British Airways, Willie Wals (izq.) y el presidente de Iberia, Fernando... |
H. Asensio/C. Ribagorda
Misión cumplida. Alrededor de cuatro años llevaba Iberia pidiéndole a British Airways, que tenía el 10% de la española y dos consejeros, profundizar en los acuerdos conjuntos de código compartido. La respuesta siempre era la misma: "Sí, sí, pero ahora mismo no podemos". Esta actitud llegó a desesperar en Iberia, tanto a sus consejeros como a sus directivos. "Llevan cuatro años dándonos largas y aprovechándose de unos acuerdos de código compartido que les vienen de maravilla", decían en esa época en fuentes no oficiales de la aerolínea.
Todo empeoró cuando Iberia reconoció que tenía una oferta del fondo de capital riesgo TPG. Porque resulta que los ingleses acordaron con este fondo acudir a esa oferta y quedarse con el 10%. Lo que faltaba. Después de varios meses de negociaciones, fue Caja Madrid quien dio el golpe de mano y compró hasta el 23% de la aerolínea. Un movimiento que le permitió acabar con todas las especulaciones y exigir a British Airways un acuerdo más profundo o "negociamos con Lufthansa".
Lógicamente, British movió ficha y aceptó el acuerdo ante el temor de quedarse sola. Porque Iberia no puede hacer nada dentro del contexto mundial en solitario, pero British tampoco. "No tienen tamaño para estar solos ni dinero para comprar nada", explican fuentes del sector.
Así que la solución ha sido la mejor para las dos partes y la que querían en Iberia y en Caja Madrid: la fusión de la compañía de bandera española con la británica.
Unirse para crecer
Ya más sonrientes, el presidente de Iberia, Fernando Conte, y el consejero delegado de British Airways, Willie Walsh, comparecieron ayer para anunciar que ambas compañías han comenzado las negociaciones para fusionarse y crear un nuevo gigante aéreo mundial.
Conte y Walsh se esforzaron en explicar que no se trata de una operación motivada por la supervivencia de ambas compañías en un sector altamente competitivo y en crisis, sino por el deseo de ocupar "un papel relevante" en la reordenación del sector. "Sólo sumando, se puede seguir creciendo", dijo Conte. "Nos unimos para crecer. No es un todo o nada sino el inicio de una nueva era", apostilló Walsh.
Las dos compañías mantendrán sus propias marcas como parte de la nueva aerolínea, que será la tercera del mundo con una facturación de 16.500 millones de euros y la quinta por flota aérea, con 450 aparatos. En total, llegarán a más de 200 destinos en 100 países, y cotizará en las bolsas de Londres y Madrid.
Los responsables de las aerolíneas avanzaron que las negociaciones pueden durar un año, y que muchos son los temas por tratar. La composición del futuro Consejo de Administración y la ecuación del canje de acciones de Iberia y British por las de la nueva compañía serán algunos de ellos. Fuentes de la operación consultadas por LA GACETA explicaron que se buscará "el mayor equilibrio".
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65