/>
Francia e Italia, sobre todo, cuestionan su excesivo poder y su poco apoyo al crecimiento con una política monetaria centrada en la inflación.
Imagen de la fachada del BCE en Fráncfort con la escultura del euro en primer plano, que pronto... |
C. Álvaro / C. Blas
Como el euro, el Banco Central Europeo (BCE) celebra también su décimo aniversario. Lo hace como una entidad que ha sabido madurar en una década y abrirse un hueco con solvencia en el mundo de las instituciones financieras oficiales, pero que aún no ha logrado adquirir la estatura, peso y prestigio de hermanos mayores como la Reserva Federal.
Lo celebra, además, enfrentado con algunos grandes socios de la eurozona, como Francia e Italia, que pugnan por limitar las atribuciones que le otorgó el Tratado de Maastricht y crear un contrapeso político a un poder que algunos, como el hoy jefe del FMI, el ex ministro de Finanzas francés Strauss-Kahn, ha llegado a tildar recientemente de “excesivo”.
La entidad, nacida en un tormentoso Consejo europeo en 1998 ha ido afianzándose poco a poco, al mismo tiempo que la divisa única. Y se ha asentado bajo la batuta de su segundo jefe, el francés Jean-Claude Trichet, tras una primera época de bisoñez en la que la entidad, dirigida por el neerlandés Wim Duisenberg, tuvo los encontronazos propios del que se estrena en la vida y en la que su credibilidad fue puesta en entredicho en ocasiones por mercados financieros y gobiernos.
Encontronazos
La defensa de su independencia, de la que siempre ha hecho gala la entidad, le ha ido enfrentando, y cada vez más, con los grandes del euro, especialmente con Francia e Italia. No obstante, Alemania, que siempre ha dado respaldo a una institución ideada a imagen del Bundesbank, tuvo en la era socialdemócrata de Schroeder encontronazos con la entidad, especialmente cuando el radical Oskar Lafontaine estaba a los mandos de la economía.
El principal motivo de queja de los socios del euro ha sido siempre el mismo, un motivo que arrecia en tiempos de crisis: la aparente escasa sensibilidad del banco a la hora de apoyar el crecimiento económico desde la política monetaria. El BCE siempre ha esgrimido que no hace más que cumplir con el único objetivo que le fijó el Tratado: el control de la inflación, y siempre ha recordado que, a diferencia de la Fed, no suma a esa meta la del apoyo a un crecimiento sostenido. Y a los países y ministros más críticos les ha recordado, asimismo, que fueron sus propios gobiernos los que diseñaron la misión de la entidad.
Durante sus primeros años, el BCE, también guardián del euro aunque entre sus misiones no está el tipo de cambio, repitió ante el escepticismo general que la divisa única tenía “un gran potencial de apreciación”. Hoy, muchos de los que dudaban de ello le piden que intervenga para frenar una vigorosa apreciación frente al dólar que pocos imaginaban hace tan sólo cinco años.
Una larga lista de hitos para una historia tan corta
1 de junio de 1998. Se crea el Banco Central Europeo (BCE) con once países y Wim Duisenberg a la cabeza.
1 de enero de 1999. Creación de la moneda única con la fijación definitiva de las paridades.
Abril-Noviembre de 1999. Mínimo histórico de los tipos de interés del BCE: 2,5%.
Septiembre de 2000. Los daneses rechazan en referéndum la introducción del euro.
1 de enero de 2001. Grecia se incorpora a la zona euro.
1 de enero de 2002. La nueva moneda llega a los bolsillos de los europeos.
16 de julio de 2002. Por primera vez, el euro es más fuerte que el dólar.
14 de septiembre de 2003. Suecia rechaza la introducción de la divisa en su país.
1 de noviembre de 2003. El francés Jean-Claude Trichet toma las riendas del BCE.
1 de enero de 2007. Eslovenia introduce el euro.
1 de enero de 2008. Chipre y Malta se unen al club euro.
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65