Un alumno abre fuego en un colegio de Tailandia y deja dos muertos

El ataque se produjo en un instituto de Nonthaburi, al norte de Bangkok; la Policía confirma la muerte de un profesor y del presunto tirador, mientras investiga las circunstancias del suceso.

jay-rembert-W2pFr3MSYkA-unsplash
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Un profesor ha muerto y otras cuatro personas han resultado heridas después de que un estudiante abriera fuego este viernes en la escuela Debsirin Nonthaburi, situada en la provincia tailandesa de Nonthaburi, al norte de Bangkok. El presunto atacante también ha fallecido, según la información trasladada por la Policía.

El tiroteo comenzó alrededor de las 10.00 horas del 7 de agosto y obligó a desplegar unidades policiales, equipos médicos y servicios de emergencia mientras alumnos y profesores abandonaban el recinto. Las primeras informaciones llegaron a hablar de 15 o incluso 20 heridos, aunque el balance oficial posterior redujo esa cifra.

Pánico dentro del colegio

La emergencia se declaró en la Debsirin Nonthaburi School, un centro situado en el distrito de Bang Kruai. Las primeras imágenes difundidas desde la zona mostraban a estudiantes abandonando apresuradamente el complejo mientras unidades armadas rodeaban los edificios.

Durante los primeros minutos, las autoridades creían que el atacante permanecía escondido en el interior. La prioridad pasó entonces por evacuar a estudiantes, profesores y trabajadores sin interferir en la actuación policial. Las primeras investigaciones apuntaron a que el sospechoso era un alumno del propio centro.

Un balance que cambió durante la emergencia

La confusión de las primeras horas produjo balances muy diferentes. Medios locales y servicios de rescate informaron inicialmente de dos fallecidos y al menos 15 heridos, mientras otras fuentes llegaron a elevar provisionalmente la cifra de víctimas.

La información policial difundida posteriormente apuntó, sin embargo, a un profesor muerto, cuatro heridos y el fallecimiento del atacante. El balance total sería así de dos muertos, contando al autor del tiroteo.

El atacante era estudiante

Las autoridades han identificado al responsable como un estudiante, aunque los detalles sobre su edad, antecedentes o circunstancias personales todavía son limitados. Algunas informaciones locales lo sitúan en noveno curso, equivalente aproximadamente a los primeros años de enseñanza secundaria.

El motivo del ataque tampoco había sido establecido en las primeras horas. Esta ausencia de información resulta especialmente relevante: determinar cómo consiguió el arma, cuándo accedió con ella al colegio y si existieron señales previas será una parte central de la investigación.

La Policía cerró el perímetro

La respuesta policial obligó a aislar el campus y restringir el acceso mientras continuaba la evacuación. Las fuerzas de seguridad pidieron además a padres y ciudadanos que evitaran acercarse al colegio para no dificultar el despliegue.

Durante la fase inicial se temía que el sospechoso siguiese armado dentro del edificio. Esa posibilidad convirtió la operación en un dispositivo especialmente delicado, con alumnos todavía siendo trasladados fuera del recinto y servicios sanitarios preparados para atender nuevas víctimas.

Otro ataque escolar apenas seis meses antes

El episodio llega solo seis meses después de otro tiroteo en un centro educativo tailandés. En febrero de 2026, un joven de 17 años protagonizó un ataque y una toma de rehenes en una escuela pública del sur del país que terminó con una persona muerta y dos heridas.

La repetición de dos episodios graves en un mismo año coloca de nuevo bajo escrutinio los protocolos de acceso a los centros educativos y, sobre todo, los mecanismos capaces de impedir que menores o jóvenes lleguen armados a las aulas.

El precedente más devastador

Tailandia arrastra además el recuerdo del ataque cometido en 2022 contra una guardería, uno de los episodios de violencia más graves de su historia reciente. En aquella matanza fallecieron 24 niños y 12 adultos, un precedente que provocó una fuerte conmoción nacional y reabrió el debate sobre el control de las armas.

El ataque de Nonthaburi vuelve ahora a situar esa cuestión en primer plano. La investigación deberá aclarar el origen del arma, reconstruir cada movimiento del estudiante y determinar si existieron fallos de seguridad que pudieran haber facilitado la entrada del atacante en el centro.

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