La DGT tumba cuatro balizas V16 y siembra dudas entre los conductores
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha dado un golpe inesperado al mercado de las balizas V16 conectadas al retirar la homologación a cuatro modelos concretos que ya se estaban vendiendo como solución “definitiva” para sustituir a los triángulos. La decisión llega justo cuando la V16 conectada se ha convertido en el único dispositivo legal para señalizar averías desde el 1 de enero de 2026, dejando fuera de juego a los triángulos de emergencia. Miles de conductores que se adelantaron a la norma se preguntan ahora si su compra ha quedado obsoleta de la noche a la mañana.
Una decisión que llega en plena transición a la V16
La retirada de homologación estalla en el peor momento posible: en plena transición obligatoria a la V16 conectada. Desde el 1 de enero de 2026, este dispositivo es el único medio legal para señalizar un vehículo inmovilizado o una carga caída en la calzada; los triángulos han pasado a ser solo un accesorio sin valor jurídico.
La medida se sostiene en un dato que Interior repite como mantra: en 2025 murieron más de un centenar de peatones, muchos de ellos atropellados al bajar del coche para colocar los triángulos. “Nuestro objetivo no es recaudar, es evitar esos atropellos”, ha insistido el ministro Grande-Marlaska en la presentación del balance de siniestralidad.
El contexto es el de un parque móvil que supera ya los 34,5 millones de vehículos asegurados, de los que algo más de 25 millones son turismos. Cada uno de esos coches debe incorporar una V16 conectada en la guantera. En ese escenario, que cuatro modelos pierdan el sello oficial siembra dudas sobre la robustez del sistema de homologación y la calidad real de parte de la oferta que ha llegado a las tiendas.
Los cuatro modelos que pierden el sello oficial
La DGT ha revocado la homologación de los siguientes modelos de balizas V16 conectadas:
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Don Feliz V16IoT (Ledel Solutions / Yuyao Jiming Electronic)
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The Boutique For Your Car V16IoT (Ledel Solutions / Yuyao Jiming Electronic)
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Ikrea V16IoT (Ledel Solutions / Yuyao Jiming Electronic)
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Call SOS XL-HZ-001-VC (Ditraimon SL)
La retirada no afecta a todos los aparatos indistintamente, sino a determinadas series de producción en las que se han detectado desviaciones respecto al prototipo inicialmente certificado. El problema, sin embargo, es que para el consumidor medio resulta casi imposible saber en qué lote concreto se fabricó su unidad.
Este hecho revela una debilidad estructural: el sistema de homologación está pensado para comparar prototipos en laboratorio, pero no siempre detecta que, cuando la producción se abarata o se externaliza, parte de los componentes o procesos cambian. La consecuencia es clara: un sello oficial que debería ser sinónimo de garantía puede terminar amparando productos que no ofrecen el rendimiento prometido en carretera.
Los fallos técnicos que han encendido las alarmas
Según la información remitida por la DGT, los modelos afectados presentan fallos en tres frentes críticos: conectividad, autonomía y resistencia.
En primer lugar, se han detectado errores en el envío de la señal de geolocalización a la plataforma DGT 3.0, el cerebro digital que debe recibir la posición de cada baliza activada y distribuir el aviso al resto de conductores a través de navegadores, apps y paneles de mensaje variable. Sin esa conexión, la V16 pierde una de sus funciones diferenciales frente a los triángulos.
En segundo término, algunas unidades no garantizan la autonomía mínima exigida. La normativa exige que la luz mantenga una intensidad determinada durante al menos 30 minutos —y muchos fabricantes presumen ya de dos horas de funcionamiento continuo—, algo que no se habría cumplido de forma uniforme en todas las series.
Por último, se han identificado deficiencias en el sellado contra agua y polvo, donde el estándar mínimo se sitúa en un grado de protección IP54. En términos prácticos, esto significa que, bajo lluvia intensa o en una calzada sucia, parte de estas balizas podrían fallar justo cuando más se necesitan. Lo más grave es que muchos de estos defectos no son detectables a simple vista por el usuario.
Qué pasa si ya tienes una baliza afectada
La pregunta que se hacen miles de conductores es inmediata: ¿y ahora qué hago con la baliza que ya he comprado? La DGT y el Ministerio del Interior han optado por una solución salomónica. Por un lado, las balizas afectadas dejan de poder venderse como productos homologados en el canal comercial. Por otro, no se obliga a retirarlas de los vehículos ni se prevé sanción para quienes las compraron de buena fe.
En la práctica, esto significa que podrás seguir utilizando tu baliza Don Feliz, Ikrea, The Boutique For Your Car o Call SOS mientras funcione correctamente y siempre que mantenga su capacidad lumínica. La DGT recuerda que estas balizas tenían comprometida una conectividad mínima de 12 años sin cuotas, de modo que su vida útil teórica se extiende muy por encima del periodo de garantía comercial.
La recomendación prudente, sin embargo, es clara: comprobar con especial atención el estado de la baliza (batería, luz, carcasa) y estar atento a eventuales programas de sustitución o actualización que puedan ofrecer los fabricantes. Un dispositivo de emergencia que no se enciende cuando hace falta no es un producto defectuoso más: es un riesgo directo para la seguridad vial.
Multas, plazos y el calendario real de sanciones
En paralelo a la retirada de homologación, el foco político está en las sanciones. La infracción por no llevar una V16 válida —o por no utilizarla cuando corresponde— está tipificada como leve, con una multa de 80 euros, que puede reducirse a 40 euros con pronto pago. Es la misma cuantía que se aplicaba por no colocar los triángulos cuando eran obligatorios.
Aquí, sin embargo, aparece la gran contradicción del Gobierno. Marlaska ha prometido un “periodo razonable” sin multas para facilitar la adaptación, mientras se multiplican las campañas de concienciación. Al mismo tiempo, el director de la DGT, Pere Navarro, ha advertido de que, si hay avería y no se coloca la V16, “te van a denunciar”, recordando que la obligación ya figura en la ley.
El resultado es un mensaje confuso para el conductor medio: la V16 es obligatoria desde el 1 de enero, la multa está definida en 80 euros, pero nadie sabe con precisión hasta cuándo durará el periodo de gracia. El contraste con otras reformas viales —como la implantación del cinturón o del carnet por puntos, que llegaron con calendarios claros— resulta elocuente: en la V16, la política ha ido por delante de la logística y de la pedagogía.
Cómo comprobar si tu V16 está realmente homologada
Más allá de los cuatro modelos señalados, el caso ha puesto bajo la lupa a todo el mercado de balizas. La DGT insiste en varios criterios básicos para saber si una V16 está correctamente homologada.
En primer lugar, debe figurar el código de homologación grabado en la tulipa o en la carcasa, emitido por un laboratorio acreditado (LCOE, IDIADA u otros). En segundo lugar, el dispositivo debe indicar de forma explícita que está conectado a DGT 3.0, contar con SIM o eSIM integrada y ofrecer 12 años de servicio de datos sin cuotas adicionales.
También conviene revisar la ficha técnica del producto: autonomía mínima de 30 minutos, visibilidad 360º y a más de un kilómetro de distancia, protección IP suficiente y base magnética robusta para su fijación al techo.
En un mercado aún joven y poco conocido para el consumidor, la recomendación de los expertos es clara: desconfiar de las ofertas excesivamente baratas, verificar siempre el listado oficial de balizas V16 conectadas y huir de las versiones sin conectividad, que dejarán de ser válidas en 2026.
Un mercado bajo sospecha y la respuesta de Interior
La retirada de homologación a cuatro modelos de golpe deja en evidencia la presión comercial que ha rodeado a la V16. Desde 2024 proliferan campañas agresivas que prometen evitar “multas de 80 euros” con dispositivos “definitivos” a precios que en ocasiones apenas superan los 20 euros.
La consecuencia es un mercado en el que conviven productos de fabricantes consolidados con otros de cadenas de importación rápida, muchas veces orientados a maximizar márgenes en un nicho regulatorio nuevo. Frente a ello, Interior presume de haber puesto en marcha controles de calidad periódicos, que ahora empiezan a mostrar sus primeras grietas visibles.
Lo más llamativo es que, mientras la DGT defiende que la V16 “no es una medida recaudatoria” y que cada baliza conectada salva vidas al evitar atropellos, la gestión de la transición ha terminado generando justo la sensación contraria: incertidumbre normativa, mensajes contradictorios y dudas sobre la fiabilidad de parte de los dispositivos autorizados. El diagnóstico es inequívoco: la política de seguridad vial ha ido más deprisa que la capacidad del sistema para controlar lo que se vende bajo su paraguas.