Global Mobility Call cierra con 5.000 profesionales y compromisos industriales
IFEMA MADRID clausura tres jornadas centradas en movilidad sostenible, automoción, datos, transporte público y alianzas empresariales.
Más de 5.000 visitantes profesionales han pasado por la cuarta edición de Global Mobility Call 2026 en IFEMA MADRID. El encuentro ha cerrado sus puertas con una idea central: la movilidad sostenible ya no se juega solo en el terreno de los discursos, sino en la capacidad de transformar proyectos en acuerdos, pilotos y decisiones empresariales.
Durante tres jornadas, administraciones públicas, grandes compañías, startups, inversores y operadores han compartido agenda en torno a una movilidad sostenible, inteligente, autónoma, conectada y descarbonizada. El resultado es una convocatoria que aspira a consolidarse como plataforma estable de trabajo, con el nuevo Global Mobility Commitment como legado operativo.
Un cierre con mensaje industrial
Global Mobility Call 2026 ha culminado bajo el lema “The Commitment”, una declaración que resume el giro del evento: menos escaparate y más ejecución. Según los organizadores, el valor del encuentro no se mide únicamente por la asistencia, sino por la capacidad de activar acuerdos fuera del recinto ferial.
La clausura ha reforzado la idea de que la movilidad del futuro no puede construirse de forma fragmentada. Industria, regulación, financiación, tecnología y demanda ciudadana deben avanzar de forma coordinada. Ese es el diagnóstico que deja IFEMA MADRID tras reunir al ecosistema público y privado en una cita de alta especialización.
Diez itinerarios para ordenar el debate
La edición arrancó con una estructura pensada para profesionalizar la visita: 10 “pathways” o itinerarios profesionales. Esta fórmula permitió ordenar áreas críticas como buenas prácticas urbanas, mercados internacionales, regulación laboral, movilidad rural, cohesión territorial, inteligencia artificial, seguridad vial y uso masivo de datos.
La jornada inaugural estuvo presidida por Jorge Rodrigo, consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid. También participaron perfiles internacionales como Shashi Verma, CTO de Transport for London, junto a contenidos inspiracionales como la intervención de Isidre Esteve. El enfoque fue claro: convertir la movilidad en una agenda medible.
Automoción y reindustrialización
La segunda jornada situó el foco en la competitividad industrial. El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, defendió la colaboración público-privada como eje para posicionar a España como hub europeo de producción de vehículos.
Uno de los momentos centrales fue el España Auto CEO Summit, con responsables de Iveco, Omoda & Jaecoo, Stellantis y Toyota. El consenso fue nítido: España necesita un marco regulatorio estable y una relación estrecha entre administración e industria para mantener su posición internacional. El mensaje de fondo fue prudente, pero exigente: sin certidumbre normativa, la inversión pierde velocidad.
El reto eléctrico de 2030
La descarbonización fue abordada desde una perspectiva pragmática. Los expertos defendieron una transición tecnológicamente abierta, capaz de reducir emisiones sin limitar el acceso de los ciudadanos a la movilidad.
Los objetivos son ambiciosos: alcanzar 5,5 millones de vehículos eléctricos en España en 2030, reducir un 42% las emisiones del transporte y movilizar una inversión anual estimada de entre 5.000 y 8.000 millones de euros. La dimensión del reto revela que la transformación no dependerá solo de nuevos modelos de vehículo, sino de infraestructura, financiación, demanda y coordinación institucional.
Transporte público bajo presión
El transporte público emergió como uno de los grandes pilares de la movilidad sostenible. Las políticas tarifarias han permitido elevar un 16% el número de viajeros desde 2019, pero el margen de crecimiento ya no puede venir únicamente por el precio.
La clave está en la oferta. Valentín Alonso Soroa, director general de AVANZA SPAIN SL, fue tajante: “Para conseguir ese incremento del 50% en viajeros va a ser imposible si no es a base de oferta, porque la política tarifaria ya la hemos aplicado ampliamente”. El dato encierra una advertencia: sin más capacidad, especialmente en autobuses, la transición puede quedarse corta.
Datos, ciberseguridad y coche conectado
La tecnología aplicada al usuario ocupó un espacio relevante. El coche conectado fue presentado como una plataforma de servicios integrados, capaz de incorporar pagos automatizados en peajes y parkings, siempre bajo estrictos protocolos de ciberseguridad.
También se debatió sobre conducción autónoma, economía circular, uso dual de infraestructuras y movilidad flexible. Expertos como Raúl González Martín, Luis Miguel Torres y David Sastre aportaron visión técnica en áreas que ya no pertenecen al futuro lejano, sino a una fase de despliegue progresivo. La movilidad se convierte así en una industria de datos, servicios y confianza.
Una plataforma de continuidad
El diseño del evento combinó auditorio, exposición, innovación, startups, B2B y networking. En la zona expositiva participaron compañías como ALSA, Arriva, Avanza, CRTM, Metro, EMT, Etra, GMV, Hyundai Motors España, Indra Group, Kontron, Moventis, Vectalia y Volvo Cars, entre otras.
Además, la clausura coincidió con el cierre de la Semana de los Servicios al Ciudadano, una convocatoria que integró TECMA, Foro de las Ciudades de Madrid, SRR, SocioCARE y Global Mobility Call. En conjunto, reunió a más de 400 empresas, 200 ponentes y cerca de 21.000 visitantes profesionales. La consecuencia es clara: IFEMA MADRID ha situado la movilidad como una agenda transversal de ciudad, industria y servicios.