Global Mobility Call enciende Madrid: 10 rutas para hacer negocio

Global Mobility Call enciende Madrid: 10 rutas para hacer negocio

IFEMA abre la cuarta edición con foco en datos, IA, seguridad vial y descarbonización. Y la cobertura la pone Negocios TV, televisión oficial del Global Mobility Call.

Tres días (del 9 al 11 de junio) para convertir la movilidad en una industria medible. La feria arranca hoy en IFEMA con apertura institucional a cargo de Jorge Rodrigo. El gancho no es el discurso: es el método, con 10 “pathways” para ordenar reuniones, demos y decisiones. “Activar, desde el primer momento, a todos los actores del ecosistema sostenible, inteligente y conectado” es la consigna. Y la cobertura la pone Negocios TV, televisión oficial del Global Mobility Call.

Apertura institucional, pero con presión por resultados

La cuarta edición de Global Mobility Call se inaugura con un gesto clásico —autoridad pública abriendo la cita— y un mensaje menos habitual: aquí no se viene a “imaginar” la movilidad, sino a ejecutarla. La presencia del consejero Jorge Rodrigo sitúa el evento en el terreno donde más se atascan los cambios: regulación, obra pública, coordinación metropolitana y financiación. En paralelo, IFEMA y su entorno llevan meses insistiendo en el formato híbrido —congreso y exposición— como palanca de colaboración público-privada.

El trasfondo es evidente. La movilidad urbana vive una tensión permanente entre urgencia climática, calidad del aire y costes operativos. Y, sin embargo, lo más grave no es el diagnóstico, sino la distancia entre plan y despliegue: carriles, electrificación, datos interoperables, seguridad vial, logística. Por eso la feria arranca “a toda máquina”: congresual, B2B, recorridos profesionales y una agenda que apunta al centro del negocio —ciudades y operadores— desde el primer día.

Ciudades y grandes operadores: menos relato, más interoperabilidad

En esta primera jornada, el foco en autoridades y grandes operadores responde a una realidad incómoda: la movilidad ya no es un conjunto de modos, sino un sistema con fricciones. Billetaje, información en tiempo real, integración tarifaria, accesibilidad, mantenimiento, seguridad. Los foros y mesas buscan reducir esa fricción con casos prácticos, desde experiencias urbanas hasta miradas internacionales —con referencias explícitas a México, Chile y España dentro de las ágoras del evento.

El formato de “itinerarios” es, en sí mismo, un reconocimiento de que el sector se ha vuelto inabarcable por temarios sueltos. Los 10 pathways pretenden guiar al visitante hacia decisiones accionables: qué ver, con quién hablar, qué tecnología comparar. Ese enfoque es especialmente relevante para ciudades y consorcios: la ventana de oportunidad no está en escuchar promesas, sino en identificar qué soluciones sobreviven al barro de la contratación, la operación diaria y la aceptación social.

Datos e inteligencia artificial: el nuevo peaje invisible

Si hay un eje transversal en esta edición es el dato: quién lo genera, quién lo posee y quién lo convierte en eficiencia. La agenda del día incorpora sesiones específicas sobre IA aplicada a movilidad y sobre el uso de datos para gestión y planificación, una señal de que el sector asume que la ventaja competitiva ya no está solo en el vehículo o la infraestructura, sino en el software.

La presencia de perfiles como Shashi Verma, CTO de Transport for London, no es decorativa: Londres se ha convertido en un laboratorio europeo en integración tecnológica y experiencia de usuario, y su modelo marca la conversación sobre “movilidad como servicio” sin sacrificar control público. El riesgo, sin embargo, es doble: dependencia de proveedores y opacidad algorítmica. La consecuencia es clara: sin estándares, gobernanza y auditoría, la IA puede optimizar tiempos… a costa de equidad territorial, privacidad o precios dinámicos que nadie entiende.

Energía y descarbonización: la factura que decide la transición

La descarbonización aparece en el programa no como eslogan, sino como contabilidad. La movilidad eléctrica —y sus alternativas— depende de redes, potencia instalada, planificación de recarga, logística de baterías y disponibilidad de energía a precio competitivo. Por eso en el arranque ya se habla de soberanía energética y de innovación orientada a despliegue, no solo a prototipo.

Aquí el contraste europeo es demoledor: mientras algunos mercados han acelerado infraestructura y simplificado permisos, España sigue chocando con cuellos de botella administrativos y una coordinación desigual entre niveles de gobierno. El resultado es un mapa irregular: flotas que quieren electrificar sin puntos suficientes, operadores que ajustan servicios por costes y ciudades que anuncian restricciones sin ofrecer alternativas robustas. La feria intenta actuar como “mesa de coordinación” informal, donde fabricantes, tecnológicas y administraciones cruzan datos, calendarios y financiación. Que haya más de 25 socios estratégicos refuerza esa ambición de ecosistema.

Posventa, economía circular y seguridad vial: el negocio silencioso

La movilidad no se transforma solo con vehículos nuevos. Se transforma con mantenimiento, reutilización, formación y seguridad. Por eso el programa incorpora la posventa y la economía circular como itinerarios propios: el sector sabe que el coste total de propiedad y la disponibilidad del vehículo —especialmente en flotas— deciden más que el marketing.

En paralelo, la seguridad vial y los sistemas ADAS se colocan como otro pilar. No es casual: el salto tecnológico está elevando la complejidad del parque, y con ella la exigencia de calibración, diagnosis y reparación. El riesgo es que la innovación se convierta en una brecha: vehículos “inteligentes” que no se mantienen bien, o infraestructuras que no están preparadas para convivir con nuevos modos (moto, micromovilidad, ligero). La lectura empresarial es evidente: seguridad y posventa ya no son costes; son una línea de ingresos y, a la vez, un requisito reputacional en un mercado hiperregulado.

Mobility City y el efecto escaparate: quién captura la inversión

El área expositiva completa la foto: de grandes proveedores tecnológicos a fabricantes y operadores, con nombres como Indra Group —que acude con soluciones en coche conectado y ferrocarril—, además de marcas y entidades del ecosistema. La presencia de espacios como Mobility City, zonas de innovación y demostraciones busca acelerar acuerdos: el típico “intercambio de tarjetas” se sustituye por recorridos guiados para cerrar reuniones útiles en horas, no en semanas.

Madrid, además, juega su propia partida. IFEMA recomienda llegar en transporte público —Línea 8 de Metro incluida— mientras la ciudad intenta consolidarse como escaparate del cambio, con presión real sobre ZBE, logística urbana y demanda turística. El evento es una prueba de mercado: qué soluciones atraen inversión, qué modelos de colaboración sobreviven a la letra pequeña y qué empresas logran pasar del piloto al contrato. La movilidad, en 2026, ya no premia al que promete más; premia al que entrega antes.