Qué es el hantavirus, cómo se contagia y qué síntomas vigilar

Enfermera Foto de Mufid Majnun en Unsplash

El término «hantavirus» supera las 10.000 búsquedas en España y registra un crecimiento superior al 1.000% en las últimas horas. El interés se dispara después de conocerse un nuevo caso relacionado con la variante Andes, capaz de transmitirse excepcionalmente entre personas.

El hantavirus ha irrumpido entre las principales preocupaciones sanitarias de los españoles. Más de 10.000 búsquedas y un crecimiento superior al 1.000% en apenas unas horas reflejan una inquietud alimentada por las noticias sobre nuevos casos y por una pregunta recurrente: ¿puede contagiarse entre personas?

La respuesta exige matices. Los hantavirus son una familia de virus transmitidos fundamentalmente por roedores infectados, pero existe una excepción relevante: el virus Andes puede propagarse entre humanos, aunque necesita habitualmente un contacto estrecho y prolongado. La aparición de un caso en Galicia este viernes 7 de agosto ha vuelto a colocar esta infección bajo el foco mediático.

Qué es realmente el hantavirus

El término engloba distintos virus del género Orthohantavirus, pertenecientes a la familia Hantaviridae. El Ministerio de Sanidad señala que se han identificado más de 20 especies dentro de este género.

No se trata, por tanto, de un virus nuevo. Dependiendo de la variante y de la región, la infección puede provocar desde cuadros relativamente leves hasta enfermedades graves que afectan principalmente a los pulmones o los riñones.

La Organización Mundial de la Salud calcula que se producen entre 10.000 y 100.000 infecciones anuales en el mundo, con importantes diferencias geográficas en la gravedad de los casos.

Cómo se contagia

La vía habitual no está en otras personas, sino en los roedores infectados. El contagio puede producirse al entrar en contacto con su orina, heces o saliva, especialmente cuando partículas contaminadas quedan suspendidas en el aire durante la limpieza de lugares cerrados.

Graneros, almacenes, viviendas infestadas o espacios rurales mal ventilados pueden presentar un riesgo mayor.

Las mordeduras también pueden transmitir la infección, aunque son mucho menos frecuentes. Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan evitar remover en seco excrementos de roedores y extremar las precauciones cuando exista evidencia de infestación.

La excepción que preocupa: el virus Andes

Aquí aparece la principal diferencia que explica buena parte de la alarma reciente. La mayoría de los hantavirus no se transmiten de persona a persona.

Sin embargo, existe transmisión limitada entre humanos para el virus Andes, endémico de determinadas zonas de América.

Esto no significa que compartir una habitación, mantener una conversación o coincidir puntualmente con una persona infectada implique automáticamente un riesgo relevante. Las situaciones cotidianas, por sí solas, no constituyen necesariamente una exposición significativa.

Los síntomas a los que prestar atención

El problema es que las primeras señales pueden confundirse fácilmente con otras infecciones. Entre los síntomas iniciales figuran fiebre, malestar general, dolores musculares, cefalea, dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea.

En determinados pacientes, el cuadro puede evolucionar con rapidez hacia dificultad respiratoria grave, acumulación de líquido en los pulmones y shock.

El periodo de incubación tampoco es inmediato: la aparición de síntomas puede producirse habitualmente entre 7 y 45 días después de la exposición, dependiendo del virus implicado.

Por qué las búsquedas se han disparado

El salto de más del 1.000% en las búsquedas españolas responde a una combinación especialmente sensible: una enfermedad poco conocida, casos graves anteriores y la posibilidad —aunque excepcional— de transmisión humana.

A ello se añade el antecedente del brote vinculado al crucero MV Hondius. A comienzos de mayo se habían identificado siete casos, dos confirmados y cinco sospechosos, además de tres fallecimientos, mientras continuaban las investigaciones.

Ese episodio convirtió un virus hasta entonces prácticamente desconocido para buena parte de la población europea en un asunto de interés internacional.

El riesgo real en España

La vigilancia sanitaria no equivale a una situación de transmisión generalizada. Las autoridades distinguen entre detectar y controlar casos importados y la existencia de circulación comunitaria.

Este punto resulta determinante: un caso aislado no implica por sí mismo un brote. Tampoco convierte al hantavirus en una amenaza comparable con virus respiratorios de transmisión masiva.

La característica epidemiológica fundamental sigue siendo otra: la mayoría de las infecciones están asociadas a la exposición a roedores y únicamente determinadas variantes presentan capacidad demostrada de transmisión interpersonal.

Cuándo conviene consultar a un médico

Una persona que haya tenido una exposición compatible —especialmente contacto con roedores o contacto estrecho considerado de riesgo— y posteriormente desarrolle fiebre, fuertes dolores musculares o problemas respiratorios debe solicitar valoración sanitaria.

La dificultad para respirar constituye una señal especialmente relevante porque las formas graves pueden deteriorarse rápidamente. El diagnóstico requiere pruebas específicas y no puede establecerse únicamente a partir de los síntomas.

La enorme atención que está despertando el término no modifica el elemento esencial del diagnóstico sanitario: el contexto de exposición importa tanto como los síntomas.