Sídney investiga el derrumbe de un edificio que deja dos heridos graves
El colapso parcial de un edificio sepultó varios vehículos, obligó a evacuar hasta un centenar de personas y reabre el debate sobre la seguridad de las obras urbanas.
Dos hombres, uno de unos 30 años y otro de más de 60, permanecen hospitalizados en estado grave después de que parte de un edificio se desplomara en el centro de Sídney. El colapso afectó al muro y a la cubierta del inmueble, cuyos escombros cayeron sobre varios vehículos estacionados junto a una gasolinera Shell.
Los servicios sanitarios atendieron a siete personas. Cinco no necesitaron hospitalización. La policía australiana ha abierto una investigación mientras especialistas estructurales tratan de determinar si existe riesgo de nuevos desprendimientos.
Un desplome junto a una gasolinera
El accidente se produjo poco antes de las 11.00 horas en Wattle Street, en el barrio de Ultimo, situado aproximadamente a dos kilómetros del distrito financiero de Sídney. El emplazamiento agravó inmediatamente la emergencia: los restos del edificio cayeron sobre coches aparcados en el recinto de una estación de servicio.
Las imágenes difundidas por medios australianos muestran grandes bloques de ladrillo y parte de la cubierta amontonados sobre varios automóviles. Al menos uno de ellos quedó prácticamente aplastado.
La cercanía de depósitos de combustible obligó a cerrar la gasolinera y a vigilar posibles fugas de gas, daños eléctricos o alteraciones atmosféricas. El riesgo no terminó con el primer derrumbe. La estabilidad del resto de la estructura seguía siendo la principal preocupación de los equipos de rescate.
Dos hombres rescatados entre los escombros
Los bomberos y los sanitarios lograron extraer a los dos heridos de la zona afectada. Uno fue trasladado al Royal Prince Alfred Hospital y el otro al St Vincent’s Hospital, ambos en estado grave.
Según los testimonios recogidos en el lugar, uno de los hombres se encontraba dentro de un vehículo, mientras que el segundo acababa de aproximarse a su coche cuando la pared cedió. Las autoridades consideran especialmente afortunado que el balance no fuera mayor.
«Fue muy afortunado que no hubiera más personas heridas», explicó el superintendente en funciones de Fire and Rescue NSW, Peter Murray.
Los otros cinco pacientes examinados por los servicios de emergencia no requirieron ingreso hospitalario.
Una evacuación de emergencia
La caída del muro provocó escenas de confusión en los edificios próximos. Entre 50 y 100 personas habrían sido desalojadas de un inmueble cercano, mientras otras informaciones sitúan en más de 35 los evacuados en el perímetro inmediato.
Trabajadores, clientes y empleados de negocios próximos abandonaron la zona tras escuchar un estruendo. Un responsable de una cafetería cercana relató que oyó un fuerte golpe seguido de los gritos de varios hombres.
Los bomberos desplegaron unidades especializadas en búsqueda y rescate urbano. También utilizaron drones para inspeccionar puntos inaccesibles sin exponer a los efectivos a un segundo colapso. No constaba ninguna persona desaparecida, aunque los equipos continuaron revisando el lugar.
La investigación mira hacia la obra
La policía de Nueva Gales del Sur ha iniciado una investigación formal para esclarecer el origen del fallo estructural. La causa continúa sin determinarse y las autoridades no han confirmado todavía si el desplome estuvo directamente relacionado con obras de demolición, deficiencias previas o una pérdida repentina de estabilidad.
El edificio había funcionado anteriormente como estudio de ensayo y contaba con autorización para ser demolido y sustituido por un desarrollo inmobiliario de varias plantas y usos mixtos.
Una empresa que trabajaba en la propiedad contigua aclaró que el inmueble derrumbado no formaba parte de su obra y que ninguno de sus empleados o contratistas resultó herido. La delimitación de responsabilidades será una de las claves de la investigación.
El riesgo de un segundo colapso
Los especialistas deberán comprobar ahora si los elementos que permanecen en pie pueden soportar su propio peso. En accidentes de estas características, retirar los escombros sin un apuntalamiento previo puede alterar el equilibrio de la estructura y provocar nuevos desprendimientos.
Por esa razón, el perímetro permanece asegurado y los servicios de emergencia han realizado controles sobre posibles riesgos eléctricos y de gas. La circulación en el entorno también se ha visto afectada.
El diagnóstico inicial es inequívoco: la zona sigue siendo peligrosa. La prioridad no consiste únicamente en investigar qué falló, sino en evitar que la recuperación de vehículos y materiales genere una segunda emergencia.
Una advertencia para la construcción urbana
El accidente vuelve a situar el foco sobre la vigilancia de edificios en demolición o transformación dentro de áreas densamente pobladas. Ultimo combina viviendas, comercios, tráfico intenso y proyectos inmobiliarios, una mezcla que multiplica las consecuencias de cualquier fallo.
El contraste resulta especialmente inquietante: una pared que cede dentro de una parcela privada puede alcanzar en segundos una gasolinera, vehículos y peatones ajenos a la obra.
Las conclusiones técnicas determinarán si existieron señales previas, fallos de planificación o deficiencias en el control del inmueble. Hasta entonces, cualquier atribución concreta sería prematura. Lo que ya ha quedado demostrado es que unos pocos metros separaron un accidente grave de una tragedia mucho mayor.