Trump interviene para proteger a Infantino en medio de la crisis en la FIFA

Trump interviene para proteger a Infantino en medio de la crisis en la FIFA
El presidente de la FIFA intenta encontrar apoyos en Washington mientras varias federaciones europeas le retiran su respaldo y Estados Unidos desmiente una conversación con Marco Rubio.

Titular: Infantino busca a Trump tras fracasar su venta del Mundial

Resumen: El presidente de la FIFA intenta encontrar apoyos en Washington mientras varias federaciones europeas le retiran su respaldo y Estados Unidos desmiente una conversación con Marco Rubio.

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Gianni Infantino atraviesa la crisis más grave de su década al frente de la FIFA. Tras retirar el proyecto con el que pretendía abrir a inversores privados parte del negocio del Mundial, el dirigente habría buscado el respaldo de la Administración de Donald Trump para contener la rebelión interna.

Sin embargo, la Casa Blanca no ha confirmado que vaya a salvarle. El Departamento de Estado negó que existiera una llamada programada entre Infantino y Marco Rubio, mientras distintas informaciones sostienen que el presidente de la FIFA intentó contactar sin éxito con Trump.

El fútbol mundial ha entrado así en una batalla que mezcla derechos comerciales, fondos de inversión y poder político.

Un salvavidas que Washington desmiente

La información inicial apuntaba a que Infantino había buscado una conversación privada con el secretario de Estado estadounidense. El objetivo habría sido presentar el fútbol como un instrumento de influencia internacional para Estados Unidos y, al mismo tiempo, asegurar un aliado decisivo ante las presiones para apartarle.

La respuesta oficial enfrió esa posibilidad. Dylan Johnson, responsable de asuntos públicos globales del Departamento de Estado, aseguró que no existía ninguna llamada prevista con Rubio. La agenda pública del secretario tampoco incluía un encuentro con el dirigente de la FIFA.

Por tanto, no puede afirmarse que Trump haya decidido intervenir. Lo acreditado es que Infantino necesita apoyos después de una derrota política que ha unido contra él a federaciones habitualmente enfrentadas.

Un negocio valorado en 20.000 millones

El origen de la crisis es FIFA Forward Enterprise, una filial diseñada para concentrar los principales activos comerciales de la organización: derechos audiovisuales, patrocinios, entradas y explotación de competiciones como los Mundiales masculino y femenino.

La operación valoraba el nuevo vehículo en aproximadamente 20.000 millones de dólares. Los inversores privados habrían adquirido cerca del 20% del capital, permitiendo a la FIFA captar hasta 4.200 millones. Thrive Capital, fundada por Joshua Kushner, debía desempeñar un papel relevante en la estructura financiera.

Infantino defendía que el proyecto permitiría distribuir más de 10.000 millones de dólares entre las federaciones. Sus críticos veían algo distinto: la privatización parcial del mayor activo del fútbol mundial.

Una rebelión de 136 federaciones

La contestación fue inmediata. UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática cuestionaron la falta de transparencia y el escaso tiempo concedido para evaluar una operación de enorme complejidad.

Estas tres confederaciones reúnen 136 federaciones, muy por encima de los 106 votos que habrían permitido aprobar el proyecto por mayoría simple entre los 211 miembros de la FIFA. La UEFA llegó a amenazar con retirar a sus selecciones de las competiciones internacionales mientras la propuesta permaneciera activa.

El contraste resulta demoledor. Un plan presentado como una fórmula para unir y financiar al fútbol terminó generando una alianza internacional contra su principal impulsor.

La marcha atrás no cierra la crisis

Infantino anunció el 31 de julio que la iniciativa no seguiría adelante. En su comunicado reconoció que las divisiones provocadas por FIFA Forward Enterprise ya no respondían al objetivo original y prometió volver a reunir a las partes implicadas.

La retirada evitó un choque inmediato, pero no restauró la confianza. Directivos internos denunciaron que desconocían aspectos esenciales de la negociación y el asesor Carlos Cordeiro dimitió en protesta por el procedimiento.

El problema ya no es únicamente el proyecto, sino la forma de gobernar la FIFA. Las federaciones quieren saber quién negoció, qué compromisos se asumieron y por qué una operación de esta magnitud avanzó sin una consulta previa suficiente.

Europa retira sus apoyos

Inglaterra, Gales, Serbia y Finlandia figuran entre las federaciones europeas que han retirado o reconsiderado su respaldo a Infantino. La Federación Alemana también ha reclamado un cambio cultural basado en mayor transparencia y participación.

La UEFA ha pedido conservar correos, contratos y documentos relacionados con la operación ante la posibilidad de emprender acciones legales. El movimiento convierte una derrota comercial en una amenaza institucional para las elecciones de 2027, cuando Infantino pretende renovar su mandato hasta 2031.

Europa, sin embargo, no controla por sí sola la FIFA. El dirigente conserva capacidad para reconstruir apoyos en África, América y parte de Asia mediante inversiones y programas de desarrollo.

La relación entre Trump e Infantino se reforzó durante el Mundial de 2026, organizado por Estados Unidos, México y Canadá. Ambos compartieron actos públicos y el presidente estadounidense recibió el primer Premio de la Paz concedido por la FIFA.

Ese vínculo explica por qué Washington aparece ahora como posible refugio político. También introduce un elemento incómodo: Thrive Capital pertenece al hermano de Jared Kushner, yerno de Trump, aunque no existen pruebas de que la Casa Blanca participara en la negociación. Infantino buscó convertir el valor futuro del Mundial en capital inmediato y terminó debilitando su propia presidencia. Trump podría resultar un aliado poderoso, pero por ahora Estados Unidos no ha confirmado el apoyo que el dirigente necesita.