Francia entrega su selección a Zidane tras 14 años de Deschamps

Zidane

La Federación Francesa entrega el banquillo de los ‘bleus’ a su mayor icono tras 14 años de Didier Deschamps y abre una nueva etapa con Mbappé como eje deportivo.

Zinedine Zidane asumirá el mando de la selección francesa el próximo 1 de agosto de 2026. La Federación Francesa de Fútbol (FFF) ha confirmado este martes el nombramiento del exentrenador del Real Madrid, cuyo contrato se extenderá durante cuatro años, hasta el Mundial de 2030.

El movimiento pone fin a una de las sucesiones más esperadas del fútbol europeo. Zidane reemplaza a Didier Deschamps, seleccionador desde 2012, y regresa a los banquillos cinco años después de abandonar el conjunto blanco. Lo hace para dirigir al equipo con el que conquistó el Mundial de 1998 y la Eurocopa de 2000.

Un relevo anunciado

La llegada de Zidane llevaba años sobrevolando la selección francesa. El técnico había rechazado distintas ofertas desde su salida del Real Madrid en 2021, mientras esperaba una oportunidad que nunca ocultó que consideraba prioritaria.

La FFF ha optado finalmente por una figura capaz de reunir autoridad deportiva, respaldo popular y experiencia en vestuarios de máxima exigencia. «No hay nada más grande que la selección francesa», declaró Zidane tras hacerse oficial el nombramiento.

«Es una alegría y, evidentemente, un enorme orgullo convertirme en seleccionador. También es una responsabilidad. Tengo grandes ambiciones para este equipo», añadió.

Cuatro años para reconstruir

El contrato hasta el Mundial de 2030 ofrece a Zidane un ciclo completo. Su primer gran torneo será la Eurocopa de 2028, antes de afrontar la cita mundialista dos años después.

No se trata únicamente de mantener a Francia entre las grandes potencias. El nuevo seleccionador deberá renovar automatismos, gestionar el relevo generacional y convertir una plantilla de enorme talento individual en un bloque reconocible.

La materia prima resulta difícilmente igualable: Kylian Mbappé, Aurélien Tchouaméni, William Saliba, Michael Olise, Désiré Doué o Bradley Barcola representan una base competitiva con recorrido suficiente para dominar el próximo ciclo.

La herencia de Deschamps

Didier Deschamps abandona el cargo después de 14 años y 185 partidos, una longevidad excepcional en el fútbol de selecciones. Durante su etapa, Francia ganó el Mundial de 2018, alcanzó la final de Catar 2022 y conquistó la Nations League de 2021.

Su legado va más allá de los títulos. Deschamps construyó una selección pragmática, físicamente poderosa y acostumbrada a competir bajo presión. Sin embargo, su modelo también recibió críticas por un juego excesivamente conservador para la calidad disponible.

Zidane hereda, por tanto, una estructura sólida. Pero también la obligación de darle una identidad diferente.

El método del Real Madrid

El principal aval del nuevo seleccionador está en su extraordinaria etapa como técnico del Real Madrid. Zidane ganó tres Champions League consecutivas entre 2016 y 2018, una hazaña inédita en el formato moderno, además de dos Ligas españolas.

Su éxito se sustentó menos en una doctrina táctica rígida que en la gestión del talento, la adaptación al rival y el control emocional de un vestuario lleno de estrellas.

Ese perfil encaja con Francia. La selección reúne futbolistas de primer nivel, pero requiere un técnico capaz de administrar jerarquías, egos y expectativas. Zidane ya demostró en Madrid que puede hacerlo sin convertir el vestuario en un foco permanente de tensión.

Mbappé, el eje del proyecto

La relación con Kylian Mbappé será uno de los pilares del nuevo ciclo. El delantero, capitán de Francia y referente del Real Madrid, conoce el peso simbólico de Zidane y comparte con él una posición central dentro del fútbol francés.

La conexión puede facilitar la transición, aunque también eleva la exigencia. Zidane deberá evitar que el proyecto dependa exclusivamente de Mbappé y aprovechar la profundidad ofensiva disponible.

La consecuencia es clara: Francia dispone de jugadores para evolucionar hacia un fútbol más dominante, con mayor iniciativa y menos dependencia del contragolpe.

Un regreso cargado de simbolismo

Zidane vuelve a representar a Francia 20 años después de disputar su último encuentro como futbolista, la final del Mundial de 2006 ante Italia. Su trayectoria con los ‘bleus’ terminó entonces de la forma más abrupta, con una expulsión tras el célebre cabezazo a Marco Materazzi.

Ahora regresa desde el banquillo con la oportunidad de construir un desenlace diferente. Pocos seleccionadores han asumido el cargo con una conexión emocional tan profunda con el país, la camiseta y la afición.

La exigencia empieza ahora

El nombramiento genera ilusión, pero también elimina cualquier margen para las excusas. Zidane no llega como una apuesta de futuro, sino como un entrenador que ha ganado 11 títulos en dos etapas con el Real Madrid y que recibe una de las plantillas más valiosas del mundo.

La FFF espera que presente a su cuerpo técnico a comienzos de septiembre. A partir de entonces comenzará el verdadero examen: definir una identidad, repartir responsabilidades y preparar a Francia para recuperar el dominio internacional.

El diagnóstico es inequívoco: Zidane llevaba años esperando a Francia y Francia llevaba años esperando a Zidane. La etapa más deseada del fútbol galo ya está en marcha.