DOW JONES

Nancy Pelosi vuelve a mover ficha en el Dow Jones: apuesta millones por Intel y Uber

Cada movimiento de Nancy Pelosi vuelve a convertirse en noticia en Wall Street. La histórica congresista del Partido Demócrata, cuya cartera ha acumulado una rentabilidad muy superior a la del mercado durante los últimos años, ha revelado una nueva operación que vuelve a despertar el interés de miles de inversores. Esta vez no ha comprado acciones, sino opciones de compra (call options) sobre Intel y Uber, con un valor conjunto declarado de entre 1,5 y 6 millones de dólares.

La operación tiene un detalle especialmente relevante. No se trata de una inversión convencional. Al recurrir a opciones, Pelosi —a través de las operaciones de su marido Paul Pelosi, que es quien ejecuta habitualmente estas inversiones— busca obtener una exposición apalancada al potencial alcista de ambas compañías. Es una estrategia que refleja confianza en una revalorización sostenida durante los próximos meses.

La cartera que sigue medio Wall Street

Nancy Pelosi se ha convertido en uno de los nombres más vigilados por los pequeños inversores estadounidenses. No porque gestione un fondo de inversión, sino porque la legislación obliga a los congresistas a declarar públicamente determinadas operaciones financieras realizadas por ellos o por sus cónyuges.

Durante años, las inversiones de Paul Pelosi han batido ampliamente a muchos índices bursátiles, alimentando el debate sobre si los miembros del Congreso deberían poder operar en Bolsa mientras tienen acceso a información privilegiada sobre legislación, contratos públicos o decisiones regulatorias. No existe ninguna prueba de que Pelosi haya utilizado información confidencial para operar, pero el debate político sobre este tipo de inversiones continúa muy vivo en Estados Unidos.

Una apuesta apalancada

Las nuevas posiciones corresponden a 200 contratos de opciones call sobre Intel y otros 200 sobre Uber, ambos con un precio de ejercicio de 50 dólares y vencimiento el 19 de marzo de 2027. La posición en Intel tiene un valor declarado de entre 1 y 5 millones de dólares, mientras que la de Uber oscila entre 500.000 y un millón.

La elección de opciones en lugar de acciones no es casual. Una call concede el derecho, pero no la obligación, de comprar acciones a un precio determinado antes de una fecha concreta. Si la cotización continúa subiendo, la rentabilidad potencial puede ser muy superior a la obtenida mediante la compra directa de títulos. El beneficio potencial aumenta, aunque también lo hace el riesgo.

¿Por qué Intel?

La presencia de Intel ha sorprendido a muchos analistas. La compañía ha vivido años complicados frente al liderazgo de Nvidia y AMD, pero también se ha convertido en una pieza estratégica para la política industrial estadounidense.

La Administración Trump ha reforzado el apoyo a la fabricación nacional de semiconductores y el mercado espera que Intel pueda beneficiarse del impulso a la producción doméstica de chips avanzados. La empresa también continúa desarrollando su negocio de fundición para fabricar procesadores destinados a terceros.

Pelosi parece apostar por que esa transformación todavía tenga recorrido.

Uber, mucho más que transporte

La otra gran apuesta es Uber, una compañía que ha dejado atrás la etapa de crecimiento sin beneficios para convertirse en una empresa con una generación de caja cada vez más sólida.

Además del negocio tradicional de transporte urbano, Uber continúa expandiendo Uber Eats, la logística, la publicidad dentro de la aplicación y sus alianzas con empresas de conducción autónoma. Muchos analistas consideran que el mercado todavía no refleja completamente ese potencial.

Elegir Uber mediante opciones a largo plazo sugiere que Pelosi espera que esa evolución continúe durante los próximos trimestres.

El eterno debate sobre el Congreso

Cada nueva operación de Pelosi reabre una polémica recurrente en Washington. Demócratas y republicanos han presentado en varias ocasiones proyectos para prohibir que congresistas y senadores negocien acciones individuales mientras ocupan cargos públicos.

Los defensores de esa prohibición sostienen que evitaría conflictos de interés y reforzaría la confianza ciudadana. Quienes se oponen recuerdan que todas las operaciones están sometidas a obligaciones de transparencia y que no existe evidencia de ilegalidad en los movimientos declarados.

La controversia no gira únicamente alrededor de Nancy Pelosi. Afecta al conjunto del Congreso estadounidense y a la relación entre política, regulación y mercados financieros.

El éxito histórico de la cartera de Pelosi ha dado lugar a toda una industria de plataformas que siguen automáticamente las operaciones declaradas por congresistas estadounidenses. Sin embargo, replicar esas inversiones no garantiza los mismos resultados.

Las declaraciones públicas pueden realizarse hasta 45 días después de ejecutarse la operación, de modo que cuando el mercado conoce el movimiento, parte de la subida ya puede haberse producido. Además, una opción es un instrumento complejo cuyo comportamiento depende del precio, el tiempo y la volatilidad.  La nueva apuesta de Nancy Pelosi confirma una visión alcista sobre Intel y Uber a medio plazo, pero también recuerda que copiar una cartera sin comprender el riesgo puede ser mucho más peligroso que perder una oportunidad de inversión.