Trump entre tensiones globales, el enigma de Lindsey Graham y el inexorable crac económico que preocupa al Dow Jones
El petróleo Brent llegó a subir un 4,7%, hasta rozar los 80 dólares por barril, después de que Irán proclamara el cierre del estrecho de Ormuz.
La tensión militar arrastró a las bolsas asiáticas y reabrió el temor a una nueva sacudida inflacionista.
Al mismo tiempo, Washington trata de absorber la muerte repentina del senador Lindsey Graham, una figura central de la política exterior republicana.
No todos los rumores que circulan están confirmados. Pero el riesgo económico sí es real.
Este 13 de julio de 2026, la geopolítica vuelve a dictar el precio de la energía.
Ormuz vuelve a incendiar los mercados
La ruptura de la frágil distensión entre Estados Unidos e Irán ha devuelto al estrecho de Ormuz al centro de la economía mundial. Teherán sostiene que la vía permanece cerrada, mientras Washington asegura que la navegación continúa por una ruta próxima a la costa de Omán. El tráfico marítimo, sin embargo, se ha reducido de forma considerable.
El Brent alcanzó los 79,59 dólares durante la jornada y el West Texas llegó a tocar los 75,08 dólares. El mercado no está descontando todavía una interrupción total, pero sí una prima de riesgo creciente.
Ormuz no necesita quedar bloqueado por completo para provocar daños. Basta con que navieras y aseguradoras perciban que atravesarlo resulta peligroso.
Una escalada sin confirmación completa
Irán ha reivindicado ataques contra instalaciones estadounidenses y países que albergan tropas de Washington, entre ellos Kuwait, Bahréin y Qatar. No existe, sin embargo, confirmación independiente de que haya destruido sistemas Patriot o lanzaderas HIMARS, como sostienen algunos mensajes difundidos en canales próximos a la Guardia Revolucionaria.
La diferencia no es menor. Una cosa es atacar una instalación; otra, acreditar la destrucción efectiva de sistemas militares valorados en cientos de millones.
La tregua diplomática de 60 días queda ahora seriamente comprometida. El diagnóstico es inequívoco: cada represalia reduce el espacio para negociar y aumenta el riesgo de error de cálculo.
El Dow Jones acusa el golpe
El Dow Jones afronta la escalada desde una posición especialmente vulnerable. El índice había superado recientemente los 53.000 puntos, pero el repunte del petróleo y el temor a una nueva presión inflacionista frenaron su avance. El pasado 8 de julio llegó a perder cerca de 600 puntos después de que el Brent subiera más de un 5% por la ruptura de la distensión con Irán. Este lunes, los futuros estadounidenses mostraban una reacción más contenida que el Nasdaq, aunque el mercado continúa pendiente de las empresas industriales, las aerolíneas y el sector financiero. El problema no es únicamente el encarecimiento de la energía. Un barril próximo a los 80 dólares puede dificultar las bajadas de tipos de la Reserva Federal, elevar los costes empresariales y reducir los márgenes de compañías especialmente sensibles al consumo. El Dow se convierte así en el termómetro de una economía que debe elegir entre crecimiento, inflación y riesgo geopolítico.
Corea paga el miedo tecnológico
La conmoción llegó con especial fuerza a Seúl. El Kospi cayó cerca de un 9% y obligó a activar una suspensión temporal de las operaciones. SK Hynix perdió alrededor del 15,4%, mientras Samsung Electronics retrocedió más de un 10%.
El castigo no respondió únicamente a Ormuz. También refleja el temor a que el auge de la inteligencia artificial haya elevado demasiado las valoraciones de los fabricantes de memorias.
El contraste resulta revelador: el petróleo sube por miedo a la escasez, mientras las tecnológicas caen por temor a un exceso de expectativas. La tormenta combina inflación energética y dudas sobre el principal motor bursátil de los últimos años.
La muerte que altera Washington
Lindsey Graham falleció el 11 de julio, a los 71 años, después de sufrir un desgarro de aorta relacionado con una enfermedad cardiovascular. Las informaciones disponibles no respaldan la existencia de una muerte misteriosa ni de una conspiración política.
Su desaparición sí tiene consecuencias. Graham era uno de los republicanos más influyentes en política exterior, un firme defensor de Ucrania y un aliado decisivo de Donald Trump.
Además, deja vacante un escaño de Carolina del Sur a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre. El gobernador deberá designar un sustituto provisional mientras el Partido Republicano reorganiza una candidatura que parecía cerrada.
El impeachment que no existe
La crisis ha alimentado versiones sobre un nuevo proceso de destitución contra Trump vinculado a Volodímir Zelenski. A fecha de este lunes, no existe un tercer impeachment aprobado por la Cámara de Representantes por acuerdos recientes con Ucrania.
La confusión procede del primer proceso de 2019, cuando Trump fue acusado de presionar a Zelenski para obtener una investigación políticamente beneficiosa. El debate actual es distinto: aliados del presidente pretenden borrar simbólicamente sus dos impeachments anteriores, mientras los demócratas preparan investigaciones si recuperan la Cámara en noviembre.
La batalla inmediata, por tanto, no es jurídica. Es electoral.
Predicciones y sospechas financieras
Robert Kiyosaki insiste en que el mayor desplome financiero de la historia ya habría comenzado y relaciona el riesgo con la inteligencia artificial, el empleo y los activos inmobiliarios. Se trata, sin embargo, de una predicción recurrente, no de una evidencia de que exista un colapso inminente.
Más concreta es la investigación estadounidense sobre las operaciones de la AFA. Fiscales y agentes del FBI examinan transferencias superiores a 300 millones de dólares canalizadas mediante una sociedad utilizada para cobrar contratos internacionales. Por ahora, la pesquisa es preliminar y no equivale a una condena.
La jornada deja una advertencia: en tiempos de guerra, mercados vulnerables y ruido político, la información sin verificar puede viajar tan rápido como el petróleo.