La mayor plataforma de criptomonedas cotizada pasa de ganar 1.300 millones a cerrar 2025 con pérdidas

Coinbase pierde 667 millones tras desplomarse un 20% sus ingresos

Coinbase pierde 667 millones tras desplomarse un 20% sus ingresos

La brusca frenada de los criptoactivos en la recta final de 2025 ha pasado una factura contundente a Coinbase Global, Inc.. La compañía ha cerrado el cuarto trimestre del año con unos ingresos de 1.800 millones de dólares, un 20% menos que un año antes, y un resultado que se ha dado la vuelta por completo: de 1.300 millones de beneficio en 2024 a 667 millones de pérdidas ahora. El diagnóstico es inequívoco: el negocio de compraventa de criptomonedas vuelve a demostrar su enorme ciclicidad y el peso de unas inversiones financieras que añaden volatilidad a la cuenta de resultados. Pese al tropiezo trimestral, los ingresos anuales de 2025 aumentan hasta 7.200 millones, un 9,4% más, gracias al empuje de las líneas de suscripción y servicios. Sin embargo, ese crecimiento queda muy lejos de los ritmos de dos dígitos largos de los años de euforia.

El trimestre en números: giro brusco al rojo

Los resultados del cuarto trimestre dibujan un cambio de guion abrupto. Coinbase ingresa 1.800 millones de dólares, frente a algo más de 2.200 millones un año antes, y se desliza hacia un margen neto negativo cercano al 37% tras registrar pérdidas de 667 millones.

Detrás de este giro están varios factores. Por un lado, la caída de volúmenes negociados en las principales criptomonedas durante los meses finales de 2025, con descensos de doble dígito en algunos pares frente al mismo periodo del año anterior. Por otro, el impacto de la propia cartera de inversiones de la compañía, que se ha visto golpeada por las correcciones en determinados criptoactivos y participadas estratégicas, generando pérdidas contables significativas. El propio informe para accionistas detalla un impacto agregado de más de 1.100 millones entre pérdidas en activos cripto y en inversiones estratégicas, que explican buena parte del resultado negativo.

El contraste con el ejercicio anterior resulta demoledor: en el cuarto trimestre de 2024, la compañía firmaba uno de los mejores periodos de su historia, apoyada en unos precios del bitcoin y de los grandes tokens en niveles cercanos a máximos y en un auge especulativo que disparó las comisiones.

Coinbase Global, Inc. - 3

Del beneficio récord a las pérdidas millonarias

El dato que más inquieta a los inversores no es solo la cifra de pérdidas, sino el salto respecto al año anterior. En apenas doce meses, Coinbase ha pasado de ganar alrededor de 1.300 millones en el cuarto trimestre de 2024 a perder 667 millones en el mismo periodo de 2025. Es decir, un deterioro superior a 2.000 millones de dólares en la última línea de la cuenta de resultados.

Lo más grave es que este giro coincide con un año que, en términos agregados, no ha sido catastrófico para la industria. Los ingresos anuales crecen un 9,4%, hasta 7.200 millones, señal de que el negocio ha sido capaz de sostener un cierto dinamismo durante gran parte de 2025. El problema se concentra, sobre todo, en el último tramo del año, cuando el enfriamiento de los precios de las criptomonedas y el cansancio de muchos inversores minoristas reducen la actividad.

El mercado toma nota. Tras la presentación de resultados, las acciones llegaron a caer en torno a un 8% en las horas posteriores, después de haber cotizado en la zona de los 140 dólares por título antes del anuncio, al quedar las cifras por debajo de las previsiones del consenso.

El mensaje es claro: Wall Street ya no premia tanto la narrativa de crecimiento futuro, sino la capacidad de resistir los ciclos bajistas sin que la cuenta de resultados salte por los aires.

El talón de Aquiles: comisiones de ‘trading’ en retirada

La fuente tradicional de ingresos de Coinbase vuelve a mostrar su fragilidad estructural. Los ingresos ligados a transacciones —las comisiones por compra y venta de criptoactivos— se han reducido casi un 37% interanual, hasta algo menos de 1.000 millones de dólares en el trimestre.

En la práctica, esto significa que cada dólar que entra por esa vía depende de un cóctel de factores difícilmente controlable: volatilidad, apetito especulativo, noticias regulatorias y movimientos de los grandes ‘tokens’. Cuando ese cóctel se relaja, el negocio sufre de inmediato.

Este hecho revela una dependencia todavía excesiva de un modelo que se comporta como un intermediario clásico de mercados, pero en un universo, el de los criptoactivos, mucho más extremo que la renta variable tradicional. Los paralelismos con los grandes ‘brokers’ online de la burbuja ‘dotcom’ son inevitables: ingresos disparados en la fase expansiva, desplome cuando el volumen se seca.

Mientras tanto, la competencia se ha intensificado. Plataformas rivales presionan a la baja las comisiones, y parte del volumen se traslada a mercados descentralizados (DEX), donde las tarifas son menores y los usuarios más sofisticados buscan estructuras de coste casi marginales. El resultado es un margen de intermediación cada vez más estrecho y una sensibilidad creciente a cualquier bache de mercado.

Suscripciones, ‘staking’ y el colchón de USDC

No todo es negativo en la foto. La parte de ingresos por suscripciones y servicios —que engloba, entre otros, el ‘staking’, la custodia institucional y los intereses generados por el ‘stablecoin’ USDC— sigue creciendo a buen ritmo. En el cuarto trimestre, esta línea aumentó más de un 13% interanual, hasta rondar los 725 millones de dólares, y ya representa en torno al 40% de los ingresos totales del periodo.

Este cambio de mix es relevante. Hace apenas unos años, estas actividades suponían menos del 10% de la facturación. Hoy son el principal contrapeso cuando el negocio de ‘trading’ flaquea. Sin embargo, tampoco están exentas de riesgo. Una parte importante de esos ingresos depende del tamaño de la capitalización de USDC y del nivel de los tipos de interés en dólares: si el saldo de ‘stablecoins’ se reduce y los tipos bajan, los rendimientos que Coinbase obtiene por los activos líquidos que respaldan estos tokens también se estrechan.

La propia empresa anticipa que en el primer trimestre del nuevo ejercicio los ingresos de suscripción y servicios se situarán entre 550 y 630 millones de dólares, claramente por debajo de los niveles de cierre de 2025, reflejando un entorno de precios cripto y tipos de interés menos favorables. Eso implica un descenso potencial de entre el 11% y el 23% frente al último trimestre.

La reacción del mercado y el mensaje para los inversores

La Bolsa ha recibido las cifras con una mezcla de decepción y cautela. Tras conocerse el resultado, el valor llegó a ceder cerca de un 8%, en un contexto en el que el conjunto del mercado cripto también mostraba correcciones de entre el 10% y el 15% en algunos de los principales tokens frente a los máximos del año.

Los analistas señalan dos elementos como especialmente preocupantes. En primer lugar, el hecho de que el desplome del 20% en ingresos se combine con un aumento de los gastos operativos de doble dígito, lo que sugiere que la compañía ha relajado la disciplina de costes tras la recuperación de 2024. En segundo lugar, la magnitud de las pérdidas en la cartera de inversiones, que añade una volatilidad adicional que muchos inversores institucionales empiezan a considerar indeseable.

“Coinbase ya no puede presentarse solo como la puerta de entrada al cripto para el inversor minorista. Tiene que demostrar que es un negocio recurrente, diversificado y capaz de generar caja incluso en ciclos fríos del mercado”, resume el gestor de un fondo europeo especializado en tecnología digital.

El castigo en Bolsa, no obstante, se produce tras una fuerte revalorización en los últimos años, lo que deja un mensaje ambiguo: la compañía ha sobrevivido al primer gran criptoinvierno, pero el mercado le exige ahora un modelo menos dependiente del próximo rally especulativo.

El contexto: criptoinvierno 2.0 y nueva presión regulatoria

Los resultados de Coinbase no se entienden sin el contexto de mercado. Tras un 2024 marcado por la aprobación de distintos productos cotizados ligados a bitcoin y otros activos y por la entrada de nuevos inversores institucionales, 2025 ha sido un año de normalización. La capitalización total del mercado cripto ha llegado a retroceder más de un 30% desde sus máximos, y la volatilidad se ha reducido de forma notable en el último trimestre, lo que tradicionalmente recorta los ingresos de las plataformas de negociación.

A ello se suma un entorno regulatorio más exigente. Tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea avanzan marcos más estrictos en materia de protección al inversor, transparencia y requisitos de capital para los intermediarios cripto. La entrada en vigor de MiCA en Europa y las distintas iniciativas de supervisores estadounidenses obligan a reforzar controles, sistemas y equipos de cumplimiento, elevando la factura de costes fijos.

El contraste con otros actores del sector resulta elocuente: mientras algunos competidores no regulados o domiciliados en jurisdicciones más laxas mantienen estructuras de gasto mucho más ligeras, Coinbase ha optado por presentarse como el “banco bueno” del ecosistema, con licencia, regulación y auditoría. Esa apuesta le da acceso a clientes institucionales —bancos, gestoras, grandes corporaciones— pero también le obliga a vivir con unos gastos de estructura muy superiores a los de la competencia más agresiva.