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Bitcoin no tiene un suelo fechado: el «31» que engaña

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Bitcoin no tiene un suelo fijo como muchos creen y ese misterioso «31» que corre por internet es solo un engaño que confunde a inversores y curiosos

Una cifra aislada —«31»— está circulando como la supuesta fecha exacta en la que Bitcoin marcará suelo. El argumento se apoya en dos indicadores conocidos: el MVRV Z-Score y el precio realizado. Ambos han servido históricamente para detectar momentos de capitulación, pero ninguno funciona como un calendario.

Bitcoin cotiza alrededor de 63.495 dólares, mientras su precio realizado se sitúa cerca de 52.913 dólares. La distancia todavía ronda el 20%. El mercado se acerca a una zona sensible, aunque afirmar que el mínimo llegará un día 31 convierte una herramienta estadística en una promesa que no puede sostener.

El indicador que mira bajo el precio

El MVRV Z-Score compara la capitalización de mercado de Bitcoin con su capitalización realizada y ajusta la diferencia mediante la desviación estándar histórica. Su objetivo es medir si la valoración se ha alejado excesivamente del coste agregado de adquisición de las monedas.

Cuando el indicador alcanza niveles elevados, refleja grandes beneficios no realizados y mayor riesgo de ventas. Cuando desciende hacia la denominada zona verde, señala que el mercado se aproxima a condiciones de infravaloración o capitulación.

No predice una fecha. Describe una situación. Glassnode explica que los extremos han coincidido históricamente con techos y suelos, pero no sostiene que cada entrada en una zona concreta produzca un giro inmediato.

El «31» no demuestra nada

Sin conocer el gráfico original, su escala temporal y la fuente de los datos, ese número 31 podría representar el final de un mes, una marca del eje horizontal o una proyección visual elaborada por el creador del contenido.

El MVRV Z-Score se calcula con información ya registrada en la cadena. Cambia con el precio de Bitcoin, la capitalización realizada y la volatilidad acumulada. No contiene una variable capaz de anunciar que el suelo se producirá el día 31 de un mes determinado.

La reciente lectura del indicador ha caído por debajo de dos desviaciones estándar, señal de que la prima de valoración se está enfriando. CryptoQuant advierte, sin embargo, de que los datos todavía no describen el patrón clásico de un suelo profundo.

Qué mide el precio realizado

El precio realizado valora cada bitcoin al precio que tenía la última vez que se movió en la cadena. Al dividir esa capitalización realizada entre la oferta circulante se obtiene una aproximación al coste medio agregado del mercado.

Decir que, cuando Bitcoin cae por debajo de esa línea, «prácticamente todos los bitcoins están en pérdidas» no es exacto. Significa que el conjunto del mercado presenta pérdidas no realizadas netas respecto a ese coste agregado. Algunos inversores continúan ganando y otros soportan pérdidas mucho mayores.

Actualmente, el precio realizado ronda los 52.913 dólares. Para alcanzarlo desde los niveles presentes, Bitcoin tendría que perder aproximadamente una quinta parte de su valor.

Los suelos que sí funcionaron

Las grandes capitulaciones de 2015, 2018 y 2022 se produjeron cuando el precio de mercado se aproximó o cayó temporalmente por debajo del precio realizado. Esos episodios ofrecieron zonas de acumulación extraordinarias para quienes pudieron soportar meses de volatilidad.

Sin embargo, comprar al tocar esa línea no garantizó acertar el mínimo absoluto. El precio permaneció deprimido, realizó falsas recuperaciones y volvió a caer en varias ocasiones.

La señal histórica sirve mejor para identificar áreas de riesgo reducido que para ejecutar una compra única. Incluso los análisis favorables al MVRV recomiendan utilizarlo para acumulación gradual, no para perseguir el punto exacto de giro.

Dos señales no eliminan el riesgo

La coincidencia entre un MVRV bajo y un precio cercano al coste realizado mejora la calidad de la señal, pero ambos indicadores dependen de variables relacionadas. No son dos pruebas completamente independientes.

Además, el mercado actual está condicionado por los fondos cotizados, la liquidez institucional, los tipos de interés y las posiciones apalancadas. Una venta extraordinaria puede llevar el precio muy por debajo de los niveles considerados razonables.

Lo más grave es confundir una probabilidad con una certeza. Bitcoin puede alcanzar la zona verde y seguir cayendo. También puede rebotar antes de tocarla y dejar fuera a quienes esperaban una cifra perfecta.

La compra que nadie puede fechar

La utilidad real de estos indicadores consiste en preparar una estrategia antes de que llegue el miedo. Reducir apalancamiento, reservar liquidez y escalonar las entradas permite aprovechar una capitulación sin depender de una fecha viral.

El «31» puede generar visitas. No constituye una señal verificable. El mercado todavía cotiza un 20% por encima de su precio realizado y el MVRV muestra enfriamiento, no una confirmación definitiva de suelo.

Quien prometa conocer el día exacto está vendiendo una precisión que Bitcoin nunca ha ofrecido. Los grandes mínimos se reconocen como zonas; la fecha sólo parece evidente cuando ya ha pasado.