Trump desata otro desplome: Bitcoin cae más de un 4%
El mercado de criptomonedas volvió a convertirse este lunes en el termómetro más sensible del miedo a una nueva guerra comercial global. En apenas unas horas, Bitcoin llegó a perder más de un 4% y se movió en la zona de los 64.700-64.800 dólares, muy lejos de los máximos históricos alcanzados hace apenas unos meses.
Tarifas ilegales y nuevo golpe de efecto
El origen inmediato de la corrección hay que buscarlo en Washington. El Tribunal Supremo estadounidense falló la semana pasada que el anterior régimen de aranceles globales de Trump vulneraba los límites legales, al abusar de una ley de emergencia pensada para situaciones excepcionales. Ese revés jurídico obligaba a desmontar un entramado de tarifas que había tensionado las cadenas de suministro desde 2025.
Lejos de rebajar el tono, la Casa Blanca ha optado por el choque frontal. Trump ha anunciado que utilizará una vía alternativa, la Sección 122 de la Trade Act de 1974, para imponer un arancel temporal del 15% a prácticamente todas las importaciones, con una vigencia máxima de 150 días salvo prórroga del Congreso. En la práctica, sustituye un sistema complejo de gravámenes diferenciados por un tipo fijo que altera de golpe los cálculos de empresas e inversores.
“No estoy tratando de provocar una caída del mercado, pero a veces hay que tomar medicina para arreglar un problema”, ha venido a decir el presidente en los últimos días, justificando su estrategia como una forma de reindustrializar Estados Unidos. Sin embargo, el diagnóstico de los mercados es inequívoco: más incertidumbre, más volatilidad y menor apetito por los activos de riesgo, con las criptomonedas en primera línea de fuego.
El contraste con otros episodios recientes es demoledor. Cuando el Supremo tumbó por primera vez el anterior paquete de tarifas, Bitcoin llegó a repuntar brevemente, interpretando el fallo como una señal de distensión comercial. Esta vez, la respuesta ha sido la contraria: el giro inmediato hacia un nuevo arancel global ha dejado claro que el conflicto está lejos de cerrarse.
Ventas masivas en criptoactivos
En este contexto, la reacción del mercado cripto ha sido rápida y contundente. Bitcoin cayó en torno al 4,2% intradía hasta rondar los 64.800 dólares, borrando de un plumazo parte del rebote de las últimas semanas. La caída vino acompañada de descensos similares o incluso superiores en las principales altcoins, con Ethereum cediendo casi un 4,7% hasta los 1.864 dólares y otros tokens de gran capitalización dejándose entre un 5% y un 7%.
Según datos de mercado, en las últimas 24 horas se habrían liquidado entre 600 y 800 millones de dólares en posiciones largas apalancadas sobre Bitcoin y Ethereum, en línea con lo que ya se ha visto en otros episodios de tensión arancelaria durante los últimos dos años. Este hecho revela hasta qué punto el mercado sigue dominado por estrategias de corto plazo, muy sensibles a cualquier titular macroeconómico.
El patrón se repite: un shock político o regulatorio provoca primero ventas en bolsa, después una huida hacia activos refugio y, finalmente, un ajuste violento en las criptomonedas. Esta vez, además, se suma el cansancio acumulado tras varios meses de correcciones: desde sus máximos por encima de los 120.000 dólares, Bitcoin ha perdido más de un tercio de su valor, con fases de rebote cada vez más débiles.
A corto plazo, el soporte psicológico clave se sitúa en la franja de 60.000-62.000 dólares. Un cierre semanal por debajo de ese rango abriría la puerta, según varios analistas técnicos, a una extensión de las caídas hacia el entorno de 58.000 dólares, zona que ya frenó ventas en correcciones anteriores.
Bitcoin pierde el relato de ‘oro digital’
Lo más grave para el activo no es sólo la cifra concreta de la caída, sino el daño a su narrativa como “oro digital”. Mientras Bitcoin acumulaba descensos de más del 4% en la sesión, el oro físico encadenaba nuevos máximos y avanzaba entre un 1,7% y un 3%, consolidándose como ganador claro de la jornada del miedo arancelario.
La consecuencia es clara: en momentos de estrés geopolítico y dudas sobre el comercio mundial, los grandes inversores siguen prefiriendo el refugio tradicional del metal precioso frente a la volatilidad extrema de las criptomonedas. La correlación de Bitcoin con la renta variable —en especial con el Nasdaq y los valores tecnológicos— continúa siendo elevada, lo que le sitúa más cerca de un activo de riesgo que de un escudo anti-crisis.
“Bitcoin aspira a comportarse como un activo refugio, pero en episodios de tensión comercial se mueve cada vez más como un índice tecnológico apalancado”, resumen en una casa de análisis europea. La comparación histórica es elocuente: en las grandes fases de aversión al riesgo de los últimos dos años, el oro ha llegado a acumular subidas superiores al 20%, mientras que Bitcoin alternaba rallys espectaculares con desplomes de doble dígito en cuestión de días.
El contraste con otras regiones resulta demoledor: tanto en Europa como en Asia, los bancos centrales y los grandes fondos de pensiones han incrementado su exposición a oro y a deuda pública de máxima calidad, mientras mantienen posiciones mucho más limitadas en activos digitales, pese al auge de los ETF.
ETF bajo presión y fuga de institucionales
Otro indicio de la pérdida de confianza es lo que está ocurriendo en los ETF de Bitcoin. Según datos recientes, los fondos cotizados respaldados por el activo han registrado salidas netas superiores a los 300 millones de dólares en apenas una semana, con algunos de los productos más grandes —incluido el gestionado por BlackRock— liderando los reembolsos.
Este goteo de salidas encaja con la narrativa más amplia de las últimas semanas: tras un 2025 eufórico, en el que la aprobación de los ETF al contado en Estados Unidos atrajo miles de millones en nuevas entradas, la curva se ha invertido. Lo que era una vía de acceso “institucional” a Bitcoin se está convirtiendo ahora en el canal por el que muchos inversores profesionales están reduciendo exposición de forma ordenada.
En paralelo, los valores ligados al ecosistema cripto, como plataformas de negociación o compañías con grandes reservas de Bitcoin en balance, registran caídas incluso superiores a las del propio activo. En algunas jornadas recientes, estos títulos han llegado a perder entre un 6% y un 8% diario, reflejando el miedo a un ciclo prolongado de salidas de capital.
El diagnóstico es inequívoco: la combinación de shock arancelario, dudas sobre el crecimiento global, tipos de interés aún elevados y agotamiento del relato alcista está obligando a los grandes fondos a reequilibrar carteras. Y en ese reequilibrio, Bitcoin ya no es un intocable.
Por qué las criptos sufren más que la bolsa
Las cifras de la jornada ilustran bien la diferencia de sensibilidad al riesgo. Mientras Bitcoin caía más de un 4%, los principales índices estadounidenses se dejaban entre un 0,6% y un 1,8%, con el Dow Jones perdiendo cerca de 850 puntos y el Nasdaq en torno al 0,7%. En Europa, el DAX alemán retrocedía alrededor de un 1%, y los sectores más expuestos al comercio internacional —como el automóvil— volvían a encabezar los descensos.
¿Por qué las criptomonedas amplifican siempre estos movimientos? En primer lugar, por el peso del apalancamiento: una parte relevante del volumen se opera con margen, de modo que pequeños cambios en el precio obligan a liquidar posiciones, acelerando las caídas. En segundo término, porque una fracción importante de los inversores sigue siendo minorista y altamente especulativa, con un horizonte temporal mucho más corto que el de los grandes fondos de renta variable.
Además, las criptos carecen todavía de un marco regulatorio global estable, lo que las hace especialmente vulnerables a anuncios políticos inesperados, ya sean aranceles, sanciones financieras o nuevas normas de supervisión. Cada vez que se reaviva el fantasma de una guerra comercial, se reabre también el debate sobre futuras restricciones al uso de activos digitales en pagos transfronterizos y movimientos de capital.
En suma, lo que para el mercado bursátil supone un frenazo, para el universo cripto se convierte en un frenazo con derrape.