Criptomonedas se disparan y Coinbase lidera un rally del 13,5%
El mercado de criptomonedas ha firmado este miércoles uno de sus mayores rebotes de las últimas semanas. Bitcoin llegó a subir un 7,1% hasta los 68.606 dólares, mientras que ether se anotó un 11,7% hasta la zona de los 2.068 dólares en plena sesión estadounidense. El movimiento no se quedó en los activos digitales: Coinbase saltó un 13,5%, MARA Holdings avanzó un 8,5% y Bit Digital ganó un 5,4%, borrando de un plumazo varios días de caídas.
El detonante llegó desde el lado corporativo. Circle Internet Group, uno de los grandes nombres del ecosistema cripto, vio cómo su acción se disparaba un 28% tras anunciar un avance del 77% en sus ingresos. El entusiasmo se contagió a otros valores vinculados al sector, como Interactive Brokers (+1,9%) y SoFi (+3,7%).
El rebote abre de nuevo el debate: ¿estamos ante un simple respiro técnico tras semanas de presión vendedora o ante el inicio de un nuevo tramo alcista? Lo único claro, por ahora, es que el apetito por riesgo ha regresado con fuerza a un mercado donde la volatilidad sigue siendo la norma y no la excepción.
Un rebote tras semanas de castigo
El rally de este miércoles llega después de varias semanas de correcciones acumuladas en las principales criptomonedas, con bitcoin atrapado en un rango lateral y ether cediendo terreno frente a otros tokens con más tirón especulativo. El movimiento ha funcionado como una violenta “descompresión” en un mercado que venía cargando posiciones cortas y deshaciendo apuestas tras un comienzo de año mucho más sólido.
A las 12.12 horas en la Costa Este de Estados Unidos, bitcoin se negociaba en torno a 68.606 dólares, una subida intradía del 7,09%. En paralelo, ether se revalorizaba casi un 11,7% hasta los 2.068 dólares. La consecuencia inmediata es un repunte de la capitalización del mercado cripto y, sobre todo, un giro brusco de sentimiento en un espacio extremadamente sensible al corto plazo.
“El mercado venía sobrevendido y necesitaba una excusa para girar al alza; la ha encontrado en los resultados de algunas compañías clave del ecosistema”, resume un gestor especializado en activos digitales. El dato relevante no es solo el rebote: es que la narrativa se desplaza del token a las infraestructuras y a la capacidad de monetización de quienes capturan el flujo.
Coinbase lidera el rally de las cotizadas cripto
La reacción de Coinbase, principal plataforma de compraventa de criptomonedas que cotiza en bolsa en Estados Unidos, ha sido el termómetro más visible del cambio de ánimo. El título llegó a avanzar un 13,5% en la sesión, en un movimiento que refleja tanto la mejora del sentimiento como el fuerte apalancamiento operativo del modelo: cada dólar adicional de volumen negociado se traduce en ingresos incrementales.
El contraste con las jornadas anteriores resulta demoledor. La acción venía arrastrando caídas significativas en medio de dudas sobre la sostenibilidad de las comisiones, la competencia de nuevos actores y la presión regulatoria en Estados Unidos. Sin embargo, el rebote cripto ha devuelto oxígeno inmediato a la compañía, que sigue siendo la gran puerta de entrada para el inversor minorista estadounidense.
Más allá del porcentaje concreto, lo relevante es el mensaje que envía el mercado: si las criptomonedas se mueven, las cotizadas sensibles al sector amplifican el giro. Este efecto palanca se ha visto de nuevo en MARA Holdings —uno de los grandes nombres en minería de bitcoin—, con una subida del 8,5%, y en Bit Digital, que ha sumado un 5,4%. La consecuencia es clara: la apuesta bursátil por estos nombres sigue siendo, en la práctica, una posición apalancada sobre la volatilidad del bitcoin.
El ‘efecto Circle’: resultados que cambian el ánimo
El otro gran protagonista de la jornada ha sido Circle Internet Group, cuya acción se disparó un 28% tras presentar unos resultados que sorprendieron al mercado. La empresa comunicó un crecimiento de ingresos del 77%, un dato que ha actuado como catalizador del conjunto del ecosistema. En un entorno donde los inversores dudan de la capacidad de muchas compañías cripto para generar caja de forma sostenida, cifras de este calibre funcionan como una señal de tracción real.
“Los resultados de Circle envían la señal de que el negocio cripto puede ser rentable y escalable incluso después de la euforia inicial”, apuntan fuentes del sector. La lectura para el mercado es doble: por un lado, se refuerza la narrativa de que pagos y stablecoins tienen recorrido más allá de la especulación pura; por otro, se devuelve el foco a la ejecución empresarial y no solo al precio de bitcoin.
Lo más relevante, sin embargo, es el contagio. El repunte de Circle se ha filtrado hacia otros valores financieros con exposición directa o indirecta al sector, desde plataformas de intermediación como Interactive Brokers —que subió un 1,9%— hasta fintechs como SoFi, que se anotó un 3,7%. La señal es evidente: cuando una pieza central del ecosistema muestra tracción de ingresos, el mercado está dispuesto a pagar múltiplos más altos por el conjunto.
Bitcoin y ether vuelven a acercarse a zona de máximos
Con el salto hasta los 68.606 dólares, bitcoin vuelve a situarse peligrosamente cerca de la zona de máximos marcada en torno a los 69.000 dólares en ciclos anteriores. Aunque todavía no ha logrado superarlos con claridad en este tramo, el simple acercamiento reaviva el debate sobre si el activo está construyendo un nuevo techo o preparando un ataque definitivo a esa referencia psicológica.
El comportamiento de ether, con un avance del 11,69% hasta los 2.068 dólares, refuerza la idea de un rebote amplio y no limitado a un solo token. Para muchos gestores, la verdadera señal de fuerza no es solo lo que haga bitcoin, sino la capacidad del resto de activos de acompañar el movimiento sin perder profundidad ni liquidez.
El diagnóstico es inequívoco: el mercado sigue dispuesto a asumir riesgo cuando se combinan tres ingredientes —narrativa positiva, resultados empresariales sólidos y ausencia de sobresaltos regulatorios inmediatos—. Pero el historial también pesa. “Cada aproximación a máximos históricamente ha venido acompañada de una oleada de ventas de toma de beneficios”, recuerdan desde una firma de análisis europea.
Un rally apoyado en expectativas y posiciones cortas
Detrás de las fuertes subidas no solo hay compras genuinas de largo plazo. Varios operadores apuntan a un peso relevante de la cobertura de posiciones cortas (short squeeze) tras semanas en las que muchos fondos habían apostado por nuevas caídas de las criptomonedas y de las compañías más expuestas. Cuando el precio gira con violencia, esas posiciones se ven obligadas a recomprar, y el movimiento se acelera.
Este mecanismo es especialmente visible en valores como MARA Holdings o Bit Digital, donde la liquidez es más limitada y cualquier incremento brusco de la demanda se traduce en saltos de precio muy por encima de lo que sugerirían los fundamentales. En otras palabras, el rally actual parece sustentarse tanto en expectativas como en una dinámica técnica que multiplica la intensidad del rebote.
La consecuencia inmediata es un entorno de alta volatilidad intradía, en el que los precios pueden oscilar varios puntos porcentuales en cuestión de minutos. Para el inversor institucional, este tipo de sesiones ofrece oportunidad, pero también exige disciplina de control de riesgo. Para el minorista, puede reactivar el sesgo clásico: perseguir el precio cuando el movimiento ya va avanzado.
Riesgos latentes: regulación, tipos y dependencia del ciclo
Más allá del entusiasmo de la jornada, los riesgos de fondo siguen intactos. El sector cripto continúa bajo escrutinio regulatorio, especialmente en Estados Unidos, donde cada nuevo pronunciamiento puede cambiar de golpe el marco de actuación de plataformas y emisores. El rally de hoy no elimina la posibilidad de nuevas normas más estrictas sobre custodios, stablecoins o la forma de comercialización al inversor minorista.
A ello se suma la sensibilidad extrema a las expectativas de tipos de interés. En un mundo de dinero barato, los activos de riesgo como bitcoin encuentran apoyo en la búsqueda de rentabilidad alternativa. Pero cada indicio de endurecimiento monetario tiende a desencadenar salidas de capital hacia activos percibidos como más defensivos, con un impacto especialmente duro en los segmentos más especulativos.
En este contexto, el rebote puede leerse como una reacción lógica a una mejora puntual del apetito por riesgo y a la sorpresa positiva en resultados de compañías clave. Pero la dependencia del ciclo económico y de la regulación sigue siendo la variable que limita la visibilidad a medio plazo.
Tras el movimiento de este miércoles, la atención de los grandes inversores se centra en la sostenibilidad del rebote, empezando por los volúmenes. Si la subida se acompaña de una negociación estable y creciente en plataformas como Coinbase, el mercado podría estar descontando entrada de capital fresco. Si, en cambio, el volumen se desinfla en pocos días, la lectura será la de un episodio más de volatilidad táctica.
El segundo test llega por el lado corporativo: las próximas publicaciones de resultados en el perímetro cripto servirán como prueba de estrés para el llamado “efecto Circle”. “Un trimestre brillante puede ser un espejismo; dos o tres seguidos empiezan a parecer una tendencia”, señalan fuentes del sector. El mercado buscará señales de diversificación de ingresos, control de costes y mejora de márgenes que sostengan las valoraciones.
Por último, el termómetro institucional estará en los flujos hacia vehículos regulados con exposición a bitcoin y ether. Si el dinero profesional acompaña, el rebote de hoy puede convertirse en el arranque de un tramo más consistente. Si no lo hace, la fragilidad del movimiento quedará expuesta y el riesgo de un giro brusco seguirá sobre la mesa.