4 claves de los analistas cripto de XRP y Bitcoin en 2026: depósitos, Irán, Nexo y chips

El miedo a stablecoins con interés, el Bitcoin como refugio en protestas, las multas a los prestamistas cripto y la guerra arancelaria por semiconductores dibujan un mismo mapa: dinero, control y poder.

Hasta 6 billones de dólares podrían salir de la banca estadounidense si prosperan stablecoins con rentabilidad, según la advertencia trasladada por el consejero delegado de Bank of America. En Irán, la actividad cripto se habría situado en 7.780 millones en 2025, con picos de retiradas de Bitcoin a monederos personales durante protestas y deterioro económico. En EEUU, el regulador de California ha cerrado un expediente con Nexo: 500.000 dólares de pago y 5.456 préstamos cuestionados por falta de licencia entre 2018 y 2022. Y, en paralelo, Washington ha anunciado un arancel del 25% sobre determinados chips avanzados de IA fabricados fuera del país y reexportados a China tras pasar por territorio estadounidense.

El aviso de Bank of America: “hasta 6 billones” en depósitos en riesgo

La advertencia sobre stablecoins con interés se formula en términos de estabilidad del sistema, no de preferencias tecnológicas. La tesis trasladada por Bank of America es directa: si emisores de stablecoins pueden pagar rentabilidad de manera generalizada, podrían atraer depósitos que hoy permanecen en bancos. La cifra mencionada —hasta 6 billones de dólares— se usa como orden de magnitud para describir una salida potencial de liquidez del sistema bancario tradicional.

El argumento no es nuevo en la historia financiera: cuando un producto ofrece rendimiento con apariencia de efectivo, el trasvase puede ser rápido. La comparación que suele aparecer en este debate es con instrumentos de bajo riesgo y alta liquidez, como los fondos monetarios, que compiten por el mismo “dinero estacionado”. En banca, ese dinero no es neutro: es la base que sostiene el crédito, especialmente el dirigido a pymes y hogares.

Desde esta perspectiva, el riesgo no se limita a balances bancarios. La consecuencia descrita por la industria sería una reducción de capacidad de préstamo y, por extensión, un encarecimiento del crédito. En términos informativos, lo relevante es el punto de fricción: la rentabilidad en stablecoins se discute como producto de ahorro con implicaciones sistémicas.

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Stablecoins con interés: una definición legal que decide el futuro del producto

La discusión sobre stablecoins con rendimiento se concentra en una pregunta regulatoria: qué son exactamente. Si un token estable paga interés, ¿se parece más a un depósito bancario, a un fondo monetario, o a un producto de inversión? La etiqueta no es semántica: define licencias, reservas permitidas, auditorías y, sobre todo, quién puede emitirlo y comercializarlo.

Los bancos sostienen que permitir stablecoins con interés sin un marco equivalente al de productos financieros tradicionales crearía competencia asimétrica. Parte de la industria cripto defiende lo contrario: que el usuario debería poder acceder a rendimientos derivados de activos líquidos y de bajo riesgo sin necesidad de intermediación bancaria clásica. En el centro del choque aparece el legislador, con proyectos que avanzan lentamente y con posiciones diversas dentro del propio ecosistema.

Lo importante, a efectos informativos, es que la regulación puede inclinarse por dos vías: restringir el pago de interés (para proteger depósitos bancarios) o permitirlo bajo condiciones estrictas (reservas, transparencia, límites de comercialización). En ambos casos, el mercado ajustará precios, márgenes y oferta. Por eso, el debate no es solo “cripto”, es arquitectura del ahorro.

Irán y el Bitcoin como preservación de valor en un entorno de crisis

El segundo bloque de información se sitúa en Irán, donde se ha descrito un aumento de uso de criptoactivos como respuesta a devaluación y tensión social. Según datos mencionados en el sector, el ecosistema cripto iraní habría alcanzado 7.780 millones de dólares en 2025, con un incremento coincidente con protestas iniciadas a finales de diciembre y un deterioro sostenido del poder adquisitivo.

El patrón que se destaca no es solo el volumen, sino el comportamiento: retiradas desde exchanges hacia monederos personales, es decir, autocustodia. En términos prácticos, la autocustodia se utiliza para reducir riesgo de confiscación, bloqueo o restricciones en plataformas locales, especialmente cuando existen controles y cierres intermitentes de conectividad. Bitcoin, en este marco, se emplea como activo transportable y difícil de intervenir de forma directa.

Conviene subrayar un punto: que Bitcoin se use como preservación de valor no implica estabilidad de precio; implica preferencia por un activo percibido como menos dependiente de decisiones internas. En contextos de crisis monetaria, este tipo de movimientos no es exclusivo de Irán: la diferencia es el componente de sanciones y control estatal, que amplifica la función de “salida” financiera.

El doble uso: cripto como escape ciudadano y como herramienta del Estado

La información disponible también introduce una dimensión adicional: el uso institucional o vinculado a estructuras estatales. Se ha señalado que direcciones asociadas al IRGC (Guardianes de la Revolución) habrían concentrado una parte relevante de la actividad cripto, llegando a representar alrededor de la mitad del ecosistema en el cuarto trimestre de 2025, con entradas superiores a 3.000 millones en el año según estimaciones divulgadas.

Este punto es importante porque complica la lectura política. En Occidente, el uso de cripto se presenta a menudo como mecanismo de libertad individual. En entornos sancionados, esa misma infraestructura puede servir para sortear restricciones financieras, canalizar ingresos o mover fondos fuera del circuito bancario internacional. En términos informativos, esto no es un juicio moral: es una constatación de que la tecnología es neutral y su impacto depende del usuario.

Por eso, el debate regulatorio internacional tiende a moverse hacia el control de pasarelas (exchanges, rampas fiat-cripto, proveedores de custodia) más que hacia la prohibición abstracta del activo. El riesgo operativo es conocido: endurecer demasiado puede castigar al ciudadano; endurecer poco puede debilitar la política de sanciones. El equilibrio es frágil y, previsiblemente, seguirá en discusión durante 2026.

ETFs spot de XRP

Los ETFs spot de XRP en EEUU han arrancado 2026 con tracción sostenida y esta semana han acelerado con fuerza: según datos de SosoValue, registraron el mayor flujo semanal de entrada del año, con 55,71 millones de dólares en suscripciones netas en los últimos siete días, elevando los activos netos totales del conjunto de fondos hasta 1.510 millones. En la última sesión sumaron además 17,06 millones adicionales, lo que sitúa las entradas netas acumuladas en 1.270 millones, una señal de que la demanda institucional se mantiene pese a una evolución de precios irregular en el token. La actividad de negociación también se sostuvo: el volumen negociado agregado en estos vehículos alcanzó casi 22 millones a 15 de enero, apuntalando una participación estable incluso con leves descensos en varios productos. La nota discordante fue el Canary XRP ETF, que registró una salida de 659.000 dólares, aunque el saldo positivo semanal se sostuvo gracias al empuje de Bitwise y Grayscale, con más de 7 millones cada uno en entradas netas diarias en la última jornada.

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Nexo en California: 500.000 dólares y 5.456 préstamos bajo escrutinio

El tercer hecho se encuadra en el ámbito regulatorio estadounidense. El regulador de California ha cerrado una actuación contra Nexo mediante un pago de 500.000 dólares, vinculado a la concesión de 5.456 préstamos a residentes sin la licencia adecuada y con cuestionamientos sobre prácticas de verificación de capacidad de pago en el periodo 2018-2022.

El caso es relevante por dos razones informativas. La primera: pone el foco en la línea que separa un producto cripto “innovador” de un servicio financiero tradicional con obligaciones conocidas (licencia, compliance, evaluación de riesgo, protección del consumidor). La segunda: recuerda que el crédito, incluso cuando es sobrecolateralizado con activos digitales, no queda fuera de la lógica de supervisión estatal.

En la práctica, los préstamos cripto suelen operar con colateral y liquidaciones automáticas. Eso reduce ciertos riesgos de impago para el prestamista, pero puede aumentar el riesgo para el consumidor cuando hay volatilidad o cuando las condiciones de liquidación se activan con rapidez. El regulador, en este tipo de expedientes, suele centrarse en si se ofreció el producto cumpliendo normas de autorización y si la comercialización fue adecuada. En síntesis: no es un debate técnico, es un debate de cumplimiento.

Arancel del 25% a chips de IA: geopolítica aplicada a la cadena de suministro

El cuarto bloque se sitúa en semiconductores y política comercial. La Administración Trump ha anunciado un arancel del 25% para ciertos chips avanzados de IA fabricados fuera de EEUU que transiten por territorio estadounidense y sean exportados a China, afectando a modelos de alto rendimiento. La medida se presenta como combinación de política industrial y seguridad nacional.

En términos informativos, el efecto inmediato de un arancel es elevar coste en un tramo específico de la cadena logística: la pregunta relevante es quién lo absorbe (fabricante, integrador, cliente final) y si altera rutas de envío o decisiones de fabricación. En un mercado donde la demanda de cómputo para IA es alta, el coste adicional puede trasladarse a precios o comprimirse en márgenes, según el poder de mercado de cada actor.

El contexto político que acompaña la medida suele apoyarse en un dato: EEUU produciría alrededor del 10% de los chips que requiere, lo que se usa como argumento de dependencia estratégica. Desde un punto de vista económico, la medida también puede interpretarse como incentivo a relocalizar procesos o a rediseñar hubs de producción y tránsito. En cualquier caso, se trata de una intervención directa sobre un componente esencial para el crecimiento de la IA.

Cuatro hechos, una misma tensión de control y costes

Presentados juntos, estos cuatro hechos describen un mismo tipo de tensión: quién controla las infraestructuras financieras y tecnológicas, y quién asume sus costes. En banca, la preocupación se centra en depósitos y crédito: stablecoins con interés como competencia potencial. En Irán, el foco está en preservación de valor y autocustodia en crisis, con la complejidad añadida de usos institucionales. En California, el regulador delimita el perímetro del crédito cripto con un caso concreto, cifras concretas y un periodo acotado. Y en semiconductores, la política comercial introduce un coste explícito del 25% en una ruta de exportación sensible.

A partir de aquí, el escenario de 2026 se moverá, previsiblemente, por tres carriles: más definición regulatoria para stablecoins (especialmente las que paguen rendimiento), más control de pasarelas en jurisdicciones sancionadas y más fricción comercial en tecnologías críticas como chips de IA. Ninguno de esos carriles implica por sí mismo una dirección de mercado; describe, simplemente, el marco en el que operarán empresas y usuarios.

En consecuencia, lo más útil es separar hechos de conclusiones: estas son señales de política, regulación y adopción, no una guía de inversión.